{"id":533,"date":"2015-08-09T19:31:40","date_gmt":"2015-08-09T19:31:40","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=533"},"modified":"2015-08-09T19:31:40","modified_gmt":"2015-08-09T19:31:40","slug":"conciencia-de-lo-tremendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/08\/09\/conciencia-de-lo-tremendo\/","title":{"rendered":"Conciencia de lo tremendo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><em><strong>EN UN PRINCIPIO ERA EL HAMBRE. ANTOLOG\u00cdA ESENCIAL<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>Chantal Maillard. Pr\u00f3logo Virginia Trueba. Selecci\u00f3n de los textos, Antonio F. Rodr\u00edguez Esteban y Ch. Maillard. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica de Espa\u00f1a. Madrid, 2015. 176 p\u00e1ginas. 18 euros<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p>\u00abNo creo en la poes\u00eda como literatura, ni creo en la literatura. Creo que hay formas de expresi\u00f3n que nos permiten conectar con el interior m\u00e1s profundo de nuestro ser, comunicar aquello que no se comunica f\u00e1cilmente, la interioridad y las emociones, y que para eso ayuda la musicalidad de la poes\u00eda\u00bb. Esa intenci\u00f3n de conectar con esas cosas concretas incrustadas en lo m\u00e1s profundo de lo que somos, esa expectativa de significado a lo que se nos escapa, ese ansia constante de no-ser, ese ocaso interior que nos resguarda de la violencia exterior y que conforma otro tipo de violencia m\u00e1s cercana al vac\u00edo y a sus respuestas necesarias -eso y mucho m\u00e1s-, es lo que ha sostenido con exquisita precisi\u00f3n la po\u00e9tica de Chantal Maillard, y que se re\u00fane ahora en una antolog\u00eda esencial, <i>En un principio era el hambre<\/i>, que pone punto y seguido a unos a\u00f1os prol\u00edficos en los cuales la poeta ha ido dando forma a los ecos del poema despu\u00e9s de atender al dolor y al silencio, con todo lo que el silencio arrastra, con todo lo que el dolor impone. No ven\u00eda mal recapitular: tambi\u00e9n en este 2015 ha visto la luz el poemario <i>La herida en la lengua<\/i> (Tusquets), uno de los ya fundamentales del a\u00f1o, venga lo que venga; el ensayo <i>La baba del caracol<\/i> (Vaso Roto), donde explica la mirada esparcida desde la que parte quien construye; y ya cuando asome el oto\u00f1o aparecer\u00e1 <i>La mujer de pie<\/i> (Galaxia Gutenberg), libro que adelanta esta antolog\u00eda y que recorrer\u00e1 la discontinuidad de lo ef\u00edmero: \u00abO\u00eddme, soy de aquellos que vagan entre los l\u00edmites. Quien me escuche sin ansia entender\u00e1. No somos libres de ense\u00f1arle a nadie lo que importa\u00bb. Mucho m\u00e1s que literatura.<\/p>\n<p>Nacida en Bruselas en 1951 y trasladada a Espa\u00f1a en pleno franquismo con apenas 13 a\u00f1os, s\u00f3lo puede entender la escritura como viaje, lejos del estricto movimiento, aspectos que la convirtieron desde muy pronto en una persona que no se encontraba demasiado c\u00f3moda en esta realidad: \u00abEscribo porque es la manera m\u00e1s veloz que tengo de moverme\u00bb. Y de ah\u00ed el viaje, los diarios, la conciencia, lo concreto.<\/p>\n<p>Poeta, ensayista, fil\u00f3sofa y doctora en Filosof\u00eda (con una tesis doctoral sobre Mar\u00eda Zambrano defendida en 1987), es una de las voces m\u00e1s vanguardistas en el concepto m\u00e1s estricto del t\u00e9rmino, y honestas en el sentido m\u00e1s hu\u00e9rfano de la palabra. Maillard apost\u00f3 todo a la honradez sin por ello dejar de atender al estilo y de ah\u00ed parte la singularidad y radicalidad de su voz dentro del -desorientado- panorama actual.<\/p>\n<p>Volver a sentir (al otro), recuperar la compasi\u00f3n perdida, \u00abhallar un pueblo sabio. Desear salvar la tierra si tan solo se hallase uno\u00bb son los hechos concretos que sostienen su b\u00fasqueda; cuestionar los conceptos para dar con los acontecimientos, para tratar de vivir con ellos, es su fin; dejar de escribir para vivir, porque ya apunt\u00f3 Nietzsche que el concepto hace que perdamos la realidad de las cosas. Escribir es la curaci\u00f3n, no la necesidad; s\u00ed una forma de aliviarse, de encontrar la comunicaci\u00f3n con lo sencillo.<\/p>\n<p>Filosof\u00eda y poes\u00eda parten de actitudes distintas que se reconocen, no sin complejos, en su propio ritmo, sin confundirse. Mar\u00eda Zambrano marc\u00f3 en Plat\u00f3n esta escisi\u00f3n, que dio supremac\u00eda al pensamiento filos\u00f3fico. Plat\u00f3n contra Homero. La poes\u00eda no busca soluciones, no inventa nada. Maillard concreta, lima : \u00abEl poema es aquello a lo que apunta el decir (&#8230;) El poema no nos ense\u00f1a nada que no sepamos ya. El poema des-cubre\u00bb. Y lo hace desde la luz obsesiva de Mar\u00eda Zambrano, la luz como respuesta a las buenas preguntas: \u00abLa poes\u00eda seguir\u00e1 buscando la inocencia de la palabra\u00bb.<\/p>\n<p>No hay mucho de inflexi\u00f3n en esta moment\u00e1nea parada en su viaje; viaje que, como indica Virginia Trueba en el magn\u00edfico pr\u00f3logo que abre el libro, \u00absirve para des-entumecernos, despertarnos la atenci\u00f3n y disponernos al <i>acontecimiento<\/i>\u00ab. Justo a eso aspiraba su libro <i>Matar a Plat\u00f3n<\/i>, con el que gan\u00f3 el Premio Nacional de Poes\u00eda en 2004, a vivir con el acontecimiento, prescindiendo as\u00ed de los conceptos, porque \u00abno existe el infinito, pero s\u00ed el instante: abierto, atemporal, intenso, dilatado, s\u00f3lido\u00bb. Libro austero y crudo, escrito durante una grave enfermedad, est\u00e1 formado por dos poemas largos; el segundo, <i>Escribir,<\/i> ahonda en el dolor que no abandonar\u00e1 a la poeta, y del que la poeta no renegar\u00e1, y por eso avanza, escribe: \u00abEscribir \/ para rebelarse \/ sin provecho \/ a pesar de la derrota ya prevista\u00bb. En <i>Husos<\/i> (2006), superada la grave enfermedad, habla de sobrevivir quien ya vive en lo eterno: \u00abSobrevivir. A plazos. Plazos cortos. \/ Plazos para sobrevivir. \/ Vivir sobre\u00bb. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde publica <i>Hilos<\/i>, posterior a la imprevisible muerte de su hijo, y quiz\u00e1s estemos en el a\u00f1o, en los poemas, que consolidan no ya una voz, sino una personalidad incuestionable: \u00abQuerer sobrevivir \/ ha de ser la costumbre\u00bb. En<i>La baba del caracol<\/i>, una acertada ampliaci\u00f3n de su <i>Contra el arte y otras imposturas<\/i>, insiste: \u00abEl dolor es nuestra condici\u00f3n. En \u00e9l todos podemos reconocernos. Y, sin embargo, es lo m\u00e1s absolutamente individual\u00bb.<\/p>\n<p>Chantal Maillard des-cubre esa parte confusa de nosotros mismos: \u00abLa escritura po\u00e9tica: una manera de propiciar la descarga que abre la brecha\u00bb. Y de la brecha la herida, las respuestas, el alivio profundo: \u00abO\u00eddme, os hablo de cosas muy concretas\u00bb. Un encuentro con lo real, muy lejos de la literatura.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Este art\u00edculo ha sido escrito por Alejandro Sim\u00f3n en: www.diariodesevilla.es<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EN UN PRINCIPIO ERA EL HAMBRE. ANTOLOG\u00cdA ESENCIAL Chantal Maillard. Pr\u00f3logo Virginia Trueba. Selecci\u00f3n de los textos, Antonio F. Rodr\u00edguez Esteban y Ch. Maillard. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica de Espa\u00f1a. Madrid, 2015. 176 p\u00e1ginas. 18 euros \u00abNo creo en la poes\u00eda como literatura, ni creo en la literatura. 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