{"id":756,"date":"2016-03-26T17:45:06","date_gmt":"2016-03-26T17:45:06","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=756"},"modified":"2016-03-26T17:45:07","modified_gmt":"2016-03-26T17:45:07","slug":"la-filosofia-rescata-los-placeres-sencillos-y-ocultos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2016\/03\/26\/la-filosofia-rescata-los-placeres-sencillos-y-ocultos\/","title":{"rendered":"La filosof\u00eda rescata los placeres sencillos y ocultos"},"content":{"rendered":"<p>\u2026un asomo a la ventana para explorar la belleza de la calle, un silencio en casa que desvela los ruidos armoniosos de la vida, un beso que por temor se queda en la comisura de los labios\u2026<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n, nadie los ve o los quiere ver, ni los aprecia, ni los valora; son los placeres ocultos, secretos o sencillos de la vida. Instantes, gestos o emociones secuestradas por los h\u00e1bitos, los prejuicios, los miedos, la vor\u00e1gine del tiempo o las ambiciones de sue\u00f1os inabordables. Al rescate y descubrimiento de esos peque\u00f1os y cotidianos placeres, gozos y alegr\u00edas verdaderas y accesibles invitan varios expertos y fil\u00f3sofos en sus libros de aire epic\u00fareo. Piden no dejarse extraviar en los espejismos de felicidades prometidas por el mundo contempor\u00e1neo. Lo hacen tras varios a\u00f1os en que la filosof\u00eda hab\u00eda reflexionado sobre esos conceptos m\u00e1s en abstracto.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 significa estar plenamente vivo, en vez de estarlo solo a medias o al 20%?\u201d, se pregunta el historiador y pensador Theodore Zeldin, exdecano del St. Anthony College de Oxford. Tras esa pregunta, surge otra: \u201c\u00bfC\u00f3mo elegir entre las m\u00faltiples formas de escapar al sufrimiento y a la frustraci\u00f3n, entre las diversas variantes de la religi\u00f3n (existen 4.200), entre ideales tan dispares como los de los estoicos y los de los rom\u00e1nticos, el Renacimiento y los enciclopedistas, la ciencia y la tecnolog\u00eda, y as\u00ed sucesivamente? Aunque hay m\u00e1s donde elegir que nunca, es inevitable la confusi\u00f3n. A desentra\u00f1ar esa b\u00fasqueda ha dedicado los \u00faltimos 25 a\u00f1os Zeldin. El resultado lo cuenta en una treintena de historias reales de aliento reflexivo en el libro <em>Los placeres ocultos de la vida. Una nueva forma de recordar el pasado e imaginar el futuro<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Crear una atm\u00f3sfera<\/strong><\/p>\n<p>El ser humano ha convertido la b\u00fasqueda de la felicidad en un laberinto al desde\u00f1ar lo b\u00e1sico y convertir lo sencillo en una complicaci\u00f3n, viene a decir el italiano Giuseppe Scaraffia en <a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/libro-los-grandes-placeres\/9788416291151\/2551621\" target=\"_blank\"><em>Los grandes placeres<\/em><\/a> (Perif\u00e9rica). Una obra con m\u00e1s de medio centenar de pistas sobre esas dichas subestimadas a trav\u00e9s de episodios vividos por personajes de la cultura bajo t\u00edtulos que dejan claro el camino: Amueblar el vac\u00edo, Modales, Flores, Paseo, Indulgencia, L\u00e1grimas&#8230; Seg\u00fan el fil\u00f3sofo italiano, \u201chemos olvidado que la felicidad no es un estado de \u00e1nimo edificante, y s\u00ed la suma de muchos peque\u00f1os placeres que en conjunto crean una atm\u00f3sfera\u201d.<\/p>\n<p>\u2026los buenos modales anhelados por todos pero aplicados por pocos, un minuto de atenci\u00f3n para escuchar las ideas del otro, una caricia furtiva al amigo para dar optimismo en d\u00edas grises\u2026<\/p>\n<p>Pero el sistema y el mundo contempor\u00e1neo exigen expectativas sobredimensionadas como v\u00eda para alcanzar la felicidad, coinciden los dos pensadores. A lo que Scaraffia a\u00f1ade que no nos contaron c\u00f3mo buscarla. Pero recuerda que \u201cStendhal que pidi\u00f3 ir \u2018a la caza de la felicidad\u2019 dijo: \u2018Hay que saber lo que te hace feliz y convertirlo en h\u00e1bito\u2019. Y para construir la felicidad se requiere sensibilidad, paciencia, cultura y memoria\u201d.<\/p>\n<p>Lo cierto, afirma Zeldin, es que los seres humanos se aburren: \u201cUnos menos que otros. Incluso a quienes les gusta la rutina y siguen ligados a los h\u00e1bitos familiares, de vez en cuando anhelan sorpresas diferentes. La econom\u00eda mundial se basa en poner remedio al aburrimiento\u201d.<\/p>\n<p>El mundo digital es un ejemplo. Es un obst\u00e1culo o un amigo Internet para los peque\u00f1os placeres? Giuseppe Scaraffia lo tiene claro: \u201cInternet no es el enemigo de los placeres de la vida. Es un amigo. Puedo escuchar en alguna plataforma la m\u00fasica rara que me gusta y que no comparto con nadie o ver pinturas y descubrir a nuevos artistas\u201d.<\/p>\n<p>Zeldin es m\u00e1s esc\u00e9ptico. Considera que siempre se ha esperado demasiado de las nuevas tecnolog\u00edas, que invariablemente han producido efectos colaterales inesperados. \u201cEvidentemente, Internet no ha sido un sustituto apropiado de la experiencia completa de contacto personal \u00edntimo que proporciona a los seres humanos su placer m\u00e1s profundo. Sin embargo, no tiene sentido echar toda la culpa a la Red. El aislamiento de los individuos tambi\u00e9n se ha acentuado por el crecimiento de las ciudades monstruo. Yo disfruto de los placeres sencillos y tambi\u00e9n encuentro placer en investigar c\u00f3mo se podr\u00eda acabar con esa clase de barreras\u201d.<\/p>\n<p><strong>Buscar la belleza<\/strong><\/p>\n<p>La soluci\u00f3n est\u00e1 al alcance de todos. Est\u00e1 en descubrir el placer en cada cosa que se haga o en el trabajo, en aprender a disfrutar de la belleza que llega a trav\u00e9s del cualquier sentido o del intelecto o de los sentimientos, recuerdan los fil\u00f3sofos. \u201cLa belleza es un prodigio cotidiano y un lujo de primera necesidad, casi siempre un proceso de transformaci\u00f3n y tanteo, casi nunca una obra cumplida y cerrada\u201d, escribe <a href=\"http:\/\/elpais.com\/autor\/antonio_munoz_molina\/a\/\">Antonio Mu\u00f1oz Molina<\/a> en el pr\u00f3logo de <em>El libro de la belleza. Reflexiones sobre un valor esquivo<\/em> (Turner), de Mar\u00eda Elena Ramos.<\/p>\n<p>El alma debe ser entrenada, como dir\u00eda Plotino, recuerda Ramos. Y as\u00ed el hombre, escribe la experta, \u201cdebe tornar la mirada hacia el interior de s\u00ed mismo, donde habr\u00eda de encontrar grandes bienes que son precisamente la se\u00f1al dejada en el alma humana por la creaci\u00f3n. Pero si a\u00fan no encuentra esa belleza al interior, deber\u00e1 hacer un trabajo m\u00e1s consciente y paciente, semejante al del escultor\u201d.<\/p>\n<p>No se trata tanto de hacer la vida mejor, sino de convertirla en algo m\u00e1s interesante, afirman Zeldin y Scaraffia. Los fil\u00f3sofos piden desterrar prejuicios, verg\u00fcenzas y miedos para evitar la sensaci\u00f3n de haber malgastado la vida. Recomiendan quejarse menos y buscar metas m\u00e1s emocionantes, arriesgar en la aventura. Sentir. Vivir un olor que recupera un para\u00edso perdido o ante una buena noticia de alguien decirle al o\u00eddo: \u201cEstoy contento\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|despiece\" class=\"sumario_despiece centro\"><a name=\"sumario_1\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<header class=\"sumario-encabezado\">\n<h4 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">QUITARSE LAS M\u00c1SCARAS<\/span><\/h4>\n<\/header>\n<div class=\"sumario-texto\">\n<p>En el teatro de la vida, la gente para protegerse enmascara sus verdaderos deseos y olvida los placeres sencillos y cotidianos, explica Theodore Zeldin. A eso, agrega el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s, se suma el hecho de que muchas personas est\u00e1n encorsetadas en prejuicios y tradiciones que los llevan a convertirse en lo que creen que quieren ser. No se aceptan. Son profundas autotraiciones porque, a\u00f1ade Zeldin, \u201cel prejuicio es el obst\u00e1culo m\u00e1s firme a la apertura de la mente. No obstante, si bien arruina las vidas de aquellos a los que discrimina, aumenta la autosatisfacci\u00f3n de los que lo abrigan: los conforta en sus h\u00e1bitos y los libra del esfuerzo de tener que escuchar atentamente opiniones ajenas. Esa es la raz\u00f3n por la que el prejuicio sobrevive tan obstinadamente\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa ambici\u00f3n convencional suele chocar con los anhelos m\u00e1s profundos, mientras el fingimiento y la hipocres\u00eda han impregnado muchos aspectos de la vida\u201d, se lamenta Zeldin. Esta civilizaci\u00f3n, asegura el experto, \u201cnos invita a cubrirnos la cara con una m\u00e1scara adecuada a nuestra posici\u00f3n en ella, y nos disuade de hablar con demasiada honestidad de lo que pensamos y sentimos de verdad. Por eso propongo que ninguna ley, ni ninguna instituci\u00f3n p\u00fablica pueden hacernos verdaderamente felices. Tan solo en la seguridad de la estricta vida privada es posible intercambiar abiertamente pensamientos profundos e inexpresables\u201d.<\/p>\n<p>La mayor revoluci\u00f3n del \u00faltimo siglo han sido las nuevas relaciones entre las personas de todos los sexos y edades, afirma Zeldin. \u201cUna revoluci\u00f3n que est\u00e1 incompleta, y muchas cosas dependen de c\u00f3mo prosiga. Las personas est\u00e1n hambrientas de afecto \u2014no solo de recibirlo, sino tambi\u00e9n de darlo\u201d.<\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo ha sido escrito por Winston Manrique Sabogal\u00a0y publicado en EL PA\u00cdS, 20 marzo, 2016.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2026un asomo a la ventana para explorar la belleza de la calle, un silencio en casa que desvela los ruidos armoniosos de la vida, un beso que por temor se queda en la comisura de los labios\u2026 Ah\u00ed est\u00e1n, nadie los ve o los quiere ver, ni los aprecia, ni los valora; son los placeres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[5,3,4],"tags":[145,146,15],"class_list":["post-756","post","type-post","status-publish","format-gallery","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-noticias","category-opinion","tag-belleza","tag-busqueda","tag-filosofia","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/03\/12069324A.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-cc","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/756","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=756"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/756\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":758,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/756\/revisions\/758"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}