{"id":884,"date":"2016-10-30T09:11:48","date_gmt":"2016-10-30T09:11:48","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=884"},"modified":"2016-10-30T09:12:20","modified_gmt":"2016-10-30T09:12:20","slug":"despues-del-fin-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2016\/10\/30\/despues-del-fin-de-la-historia\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s del fin de la historia"},"content":{"rendered":"<header id=\"articulo-encabezado\" class=\"articulo-encabezado \">\n<aside id=\"compartir_superior\" class=\"compartir\"><\/aside>\n<\/header>\n<h2 class=\"western\" align=\"CENTER\">El fil\u00f3sofo esloveno,Slavoj Zizek, uno de los pensadores m\u00e1s influyentes del \u00faltimo cuarto de siglo, repasa el devenir cultural y social de las ideas de una \u00e9poca convulsa<\/h2>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/10\/zizek.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-887 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/10\/zizek-216x300.png\" alt=\"zizek\" width=\"507\" height=\"704\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/10\/zizek-216x300.png 216w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/10\/zizek-736x1024.png 736w\" sizes=\"auto, (max-width: 507px) 100vw, 507px\" \/><\/a><br \/>\nSi, en la filosof\u00eda de hace 25 a\u00f1os, <a href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2002\/11\/28\/opinion\/1038438007_850215.html\">la deconstrucci\u00f3n compet\u00eda con el liberalismo de John Rawls<\/a>, en la filosof\u00eda actual predominan dos orientaciones nuevas: las neurociencias cognitivas duras, que tratan de naturalizar por completo el cerebro humano, y la visi\u00f3n blanda del ser humano como un ente que puede resultar herido y ser una v\u00edctima. Consideran que esa capacidad de sufrimiento es, mucho m\u00e1s que sus posibilidades creativas, la caracter\u00edstica esencial del ser humano. La clave de esta transformaci\u00f3n est\u00e1 en los cambios experimentados por la situaci\u00f3n social y pol\u00edtica. En 1992 est\u00e1bamos viviendo el sue\u00f1o de <a href=\"http:\/\/elpais.com\/autor\/francis_fukuyama\/a\">lo que Francis Fukuyama denomin\u00f3 el fin de la historia<\/a>: el capitalismo democr\u00e1tico liberal estaba implant\u00e1ndose gradualmente en todo el planeta. Sin embargo, aunque entonces parec\u00eda que la ca\u00edda del comunismo era el fin de las utop\u00edas, hoy, un cuarto de siglo despu\u00e9s, sabemos que la verdadera utop\u00eda fueron los felices noventa: la historia ha reaparecido, con el regreso triunfal de las divisiones, las crisis, la violencia y la amenaza de guerra mundial. \u00bfC\u00f3mo hemos reaccionado a este giro imprevisto en el Occidente desarrollado?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2007\/06\/11\/actualidad\/1181512805_850215.html\">Cuando se estren\u00f3 <em>ET<\/em>, la taquillera pel\u00edcula de Spielberg<\/a>, en Suecia, Noruega y Dinamarca prohibieron su exhibici\u00f3n: consideraron que la imagen poco amistosa que daba de los adultos era peligrosa para la relaci\u00f3n entre padres e hijos. En retrospectiva, podemos ver que la prohibici\u00f3n fue un indicio precoz de la obsesi\u00f3n con la correcci\u00f3n pol\u00edtica y el empe\u00f1o en proteger a las personas de cualquier experiencia que pudiera herirlas de alguna forma. Se piensa que el ser humano es un ser vulnerable al que es preciso proteger mediante una compleja serie de normas y al que hay que advertir sobre cualquier posible intromisi\u00f3n que pueda molestarlo. No s\u00f3lo se censuran experiencias reales, sino tambi\u00e9n la ficci\u00f3n, como vemos en numerosas universidades de Estados Unidos. En la Universidad de Columbia, en Nueva York, hubo un famoso incidente en el que una alumna sufri\u00f3 <a href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2008\/03\/08\/babelia\/1204934768_850215.html\">una crisis provocada por las gr\u00e1ficas descripciones de violaciones en las <em>Metamorfosis<\/em><\/a> de Ovidio, que hab\u00eda tenido que leer; como consecuencia, se orden\u00f3 a los profesores que incluyeran advertencias de contenido (<em>trigger warnings<\/em>) en las obras del canon literario que pudieran herir a estudiantes sensibles.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201cSi no puedes afrontar Hiroshima en el teatro, <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/c\/8672e3af8e39d817ae88127cc614767c\">acabaras en una Hiroshima real<\/a>\u201d. Esta frase, de Edward Bond, ofrece el mejor argumento contra aquellos que se oponen a las descripciones detalladas de la violencia sexual y otras atrocidades, con la excusa de que forman parte de la misma violencia que dicen analizar. Para comprender de verdad la violencia sexual debemos sentirnos conmocionados, incluso traumatizados por ella; si nos limitamos a ver unas descripciones t\u00e9cnicas y as\u00e9pticas estaremos haciendo lo mismo que quienes llaman a la tortura \u201ct\u00e9cnica de interrogatorio mejorada\u201d o a la violaci\u00f3n, \u201ct\u00e9cnica de seducci\u00f3n mejorada\u201d. Para vacunarnos contra una cosa necesitamos probarla; si no, <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2014\/05\/24\/opinion\/1400948974_450254.html\">seguiremos siendo progres bien intencionados<\/a> y protegidos en nuestras burbujas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bfC\u00f3mo de seguras son esas burbujas? Sobre ellas se cierne la amenaza de la realidad social externa, pero tambi\u00e9n, y de manera mucho m\u00e1s insidiosa, la perspectiva de la digitalizaci\u00f3n radical unida al examen de nuestro cerebro (o el seguimiento de nuestros procesos corporales mediante implantes). Lo que cierne sobre el horizonte de las ciencias del cerebro es <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/10\/11\/ciencia\/1476198364_606098.html\">la posibilidad real de una m\u00e1quina externa que nos conozca mucho mejor<\/a> \u2014biol\u00f3gica y psicol\u00f3gicamente\u2014 de lo que nos conocemos nosotros mismos: al registrar lo que comemos, compramos, leemos, vemos y escuchamos, nuestros estados de \u00e1nimo, miedos y satisfacciones, obtendr\u00e1 una imagen de nosotros mucho m\u00e1s exacta que la de nuestro yo consciente, que, como sabemos, ni siquiera existe como entidad consolidada. Nuestro yo est\u00e1 formado por relatos que, de forma retroactiva, intentan imponer cierta coherencia en el caos de nuestras experiencias, para lo que borran las vivencias y los recuerdos que los alteran. En cambio, la m\u00e1quina grabar\u00e1 las discordancias y quiz\u00e1 incluso podr\u00e1 abordarlas de manera mucho m\u00e1s racional que nuestro yo consciente. Por ejemplo, cuando tenga que decidir si me caso o no, la m\u00e1quina registrar\u00e1 todas las distintas inclinaciones que me atormentan, los sufrimientos y las desilusiones del pasado, que yo preferir\u00eda ocultar bajo la alfombra. \u00bfY por qu\u00e9 no ampliar esta posibilidad incluso a las decisiones pol\u00edticas? Mi yo puede dejarse seducir repentinamente por un demagogo populista, pero la m\u00e1quina tendr\u00e1 en cuenta todas mis frustraciones anteriores, registrar\u00e1 la incongruencia entre mis pasiones pasajeras y mis otras opiniones. <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/inteligencia_artificial\/a\">\u00bfPor qu\u00e9 no dejar que vote ella en mi lugar?<\/a> Es f\u00e1cil defender esta opci\u00f3n con un argumento muy cre\u00edble: no se trata de que el ordenador que registra nuestra actividad sea omnipotente e infalible, es simplemente que, en general, sus decisiones son mucho m\u00e1s acertadas que las de nuestra mente: en medicina, hace mejores diagn\u00f3sticos que un m\u00e9dico normal, y as\u00ed sucesivamente, hasta llegar al <em>trading<\/em> algor\u00edtmico en los mercados de valores, con el que unos programas que pueden descargarse de forma gratuita est\u00e1n ya obteniendo mejores resultados que los asesores financieros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Incluso defensores del nuevo mundo cient\u00edfico tan famosos como Dawkins y Pinker, despu\u00e9s de escribir cientos de p\u00e1ginas que desenmascaran el libre albedr\u00edo y la libertad de elecci\u00f3n, acaban respaldando el liberalismo pol\u00edtico. Sin embargo, como ha se\u00f1alado Yuval Harari, en la actualidad, \u201cel liberalismo no est\u00e1 amenazado por la idea filos\u00f3fica de que \u2018no hay individuos libres\u2019, <a href=\"http:\/\/tecnologia.elpais.com\/tecnologia\/2016\/09\/17\/actualidad\/1474141008_269174.html\">sino por tecnolog\u00edas concretas<\/a>. Estamos a punto de encontrarnos ante una avalancha de dispositivos, herramientas y estructuras incre\u00edblemente \u00fatiles que no dejan ning\u00fan espacio al libre albedr\u00edo del individuo. \u00bfPodr\u00e1n sobrevivir la democracia, el libre mercado y los derechos humanos a esa avalancha?\u201d<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y, si el desarrollo deja obsoleto al homo sapiens, \u00bfqu\u00e9 vendr\u00e1 despu\u00e9s? \u00bfUn <a href=\"http:\/\/librotea.com\/libro\/homo-deus-Nyli-Od7h-\">homo deus post-humano<\/a> (con unas capacidades tradicionalmente consideradas divinas), o una m\u00e1quina digital casi omnipotente? \u00bfLa singularidad (la conciencia global), o la inteligencia ciega e inconsciente? La perspectiva m\u00e1s realista es la de una divisi\u00f3n radical, mucho m\u00e1s marcada que la divisi\u00f3n de clases, dentro de la propia sociedad humana. En un futuro pr\u00f3ximo, la biotecnolog\u00eda y los algoritmos inform\u00e1ticos unir\u00e1n sus poderes para trasladar gradualmente la diferencia de clases a la constituci\u00f3n biol\u00f3gica de nuestros cuerpos: las clases dominantes se ir\u00e1n convirtiendo cada vez m\u00e1s en una raza aparte, y las distintas razas estar\u00e1n biogen\u00e9ticamente reguladas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En su libro <em>In the World Interior of Capital<\/em>, Peter Sloterdijk demuestra que la globalizaci\u00f3n capitalista no representa s\u00f3lo la apertura y el triunfo, sino tambi\u00e9n <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2016\/02\/10\/babelia\/1455117375_619487.html\">un mundo encerrado en s\u00ed mismo que separa lo que est\u00e1 dentro de lo que est\u00e1 fuera<\/a>. Los dos aspectos son indivisibles: la dimensi\u00f3n global del capitalismo se apoya en la forma de introducir una dr\u00e1stica divisi\u00f3n de clases en todo el mundo, una separaci\u00f3n entre los que est\u00e1n protegidos por esa esfera y los que se han quedado fuera. Imaginemos una c\u00fapula gigante y transparente (como las que aparecen en pel\u00edculas como Zardoz, Elysium o Los juegos del hambre) que mantiene la ciudad a salvo de su entorno contaminado, con aseos en los que pueden entrar los transexuales y que garantizan que ya no existe ninguna segregaci\u00f3n&#8230; en una ciudad que es en s\u00ed una zona segregada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y esto nos lleva de nuevo a las advertencias: los ricos se encerrar\u00e1n cada vez m\u00e1s en su burbuja para evitar que su sensibilidad quede herida si entran en contacto con las clases inferiores. Las advertencias sobre el contenido no est\u00e1n para proteger a las v\u00edctimas sino para protegernos de las v\u00edctimas (inmigrantes, refugiados, violadores y terroristas) y volverlas socialmente invisibles. Este mundo dividido, que tiene cada vez m\u00e1s miedo de s\u00ed mismo, es la realidad del mundo capitalista, liberal, globalizado y unido que imagin\u00e1bamos hace 25 a\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>Traducci\u00f3n de Mar\u00eda Luisa Rodr\u00edguez Tapia.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fuente:<\/p>\n<p>http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2016\/10\/20\/babelia\/1476976602_505346.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fil\u00f3sofo esloveno,Slavoj Zizek, uno de los pensadores m\u00e1s influyentes del \u00faltimo cuarto de siglo, repasa el devenir cultural y social de las ideas de una \u00e9poca convulsa Si, en la filosof\u00eda de hace 25 a\u00f1os, la deconstrucci\u00f3n compet\u00eda con el liberalismo de John Rawls, en la filosof\u00eda actual predominan dos orientaciones nuevas: las neurociencias [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[5,1],"tags":[],"class_list":["post-884","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-articulos","category-members","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-eg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/884","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=884"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/884\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":889,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/884\/revisions\/889"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=884"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=884"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=884"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}