{"id":886,"date":"2016-11-02T11:24:13","date_gmt":"2016-11-02T11:24:13","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=886"},"modified":"2016-11-02T11:28:08","modified_gmt":"2016-11-02T11:28:08","slug":"zygmunt-bauman-las-redes-sociales-son-una-trampa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2016\/11\/02\/zygmunt-bauman-las-redes-sociales-son-una-trampa\/","title":{"rendered":"Zygmunt Bauman: \u00abLas redes sociales son una trampa\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: x-large\"><b>Zygmunt Bauman <\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"CENTER\">El soci\u00f3logo denuncia la desigualdad y la ca\u00edda de la clase media. Y avisa a los indignados de que su experimento puede tener corta vida.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/kkkkk.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-898 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/kkkkk-201x300.png\" alt=\"kkkkk\" width=\"414\" height=\"618\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/kkkkk-201x300.png 201w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/kkkkk.png 302w\" sizes=\"auto, (max-width: 414px) 100vw, 414px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Acaba de cumplir 90 a\u00f1os y de enlazar dos vuelos para llegar desde Inglaterra al debate en que participa en Burgos. Est\u00e1 cansado, lo admite nada m\u00e1s empezar la entrevista, pero se expresa con tanta calma como claridad. Se extiende en cada explicaci\u00f3n porque detesta dar respuestas simples a cuestiones complejas. Desde que plante\u00f3, en 1999, su idea de la \u201cmodernidad l\u00edquida\u201d \u2014una etapa en la cual todo lo que era s\u00f3lido se ha licuado, en la cual \u201cnuestros acuerdos son temporales, pasajeros, v\u00e1lidos solo hasta nuevo aviso\u201d\u2014, Zygmunt Bauman es una figura de referencia de la sociolog\u00eda. Su denuncia de la desigualdad creciente, su an\u00e1lisis del descr\u00e9dito de la pol\u00edtica o su visi\u00f3n nada idealista de lo que ha tra\u00eddo la revoluci\u00f3n digital lo han convertido tambi\u00e9n en un faro para el movimiento global de los indignados, a pesar de que no duda en se\u00f1alarles las debilidades.<\/p>\n<p>Este polaco (Poznan, 1925) era ni\u00f1o cuando su familia, jud\u00eda, escap\u00f3 del nazismo a la URSS, y en 1968 tuvo que abandonar su propio pa\u00eds, despose\u00eddo de su puesto de profesor y expulsado del Partido Comunista en una purga marcada por el antisemitismo tras la guerra \u00e1rabe-israel\u00ed. Renunci\u00f3 a su nacionalidad, emigr\u00f3 a Tel Aviv y se instal\u00f3 despu\u00e9s en la Universidad de Leeds, que ha acogido la mayor parte de su carrera. Su obra, que arranca en los a\u00f1os sesenta, ha sido reconocida con premios como el Pr\u00edncipe de Asturias de Comunicaci\u00f3n y Humanidades de 2010, junto a su colega Alain Touraine.<\/p>\n<p>Se le considera un pesimista. Su diagn\u00f3stico de la realidad en sus \u00faltimos libros es sumamente cr\u00edtico. En \u00bfLa riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? (2014) explica el alto precio que se paga hoy por el neoliberalismo triunfal de los ochenta y la \u201ctreintena opulenta\u201d que sigui\u00f3. Su conclusi\u00f3n: que la promesa de que la riqueza de los de arriba se filtrar\u00eda a los de abajo ha resultado una gran mentira. En Ceguera moral (2015), escrito junto a Leonidas Donskis, alerta de la p\u00e9rdida del sentido de comunidad en un mundo individualista. En su nuevo ensayo vuelve a las cuatro manos, en di\u00e1logo con el soci\u00f3logo italiano Carlo Bordoni. Se llama Estado de crisis y trata de arrojar luz sobre un momento hist\u00f3rico de gran incertidumbre. Paid\u00f3s lo publica en Espa\u00f1a el d\u00eda 12.<\/p>\n<p>Bauman vuelve a su hotel junto al fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Javier Gom\u00e1, con quien ha debatido en el marco del Foro de la Cultura, un ciclo que celebrar\u00e1 su segunda edici\u00f3n en noviembre y trata de convocar en Burgos a los grandes pensadores mundiales. \u00c9l es uno de ellos.<\/p>\n<p>PREGUNTA. Usted ve la desigualdad como una \u201cmet\u00e1stasis\u201d. \u00bfEst\u00e1 en peligro la democracia?<\/p>\n<p>\u00abHa sido una cat\u00e1strofe arrastrar la clase media al precariado. El conflicto ya no es entre clases, sino de cada uno con la sociedad\u201d<\/p>\n<p>RESPUESTA. Lo que est\u00e1 pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los l\u00edderes no solo son corruptos o est\u00fapidos, sino que son incapaces. Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita pol\u00edtica: la habilidad de decidir qu\u00e9 cosas tienen que hacerse. La cuesti\u00f3n es que ese matrimonio entre poder y pol\u00edtica en manos del Estado-naci\u00f3n se ha terminado. El poder se ha globalizado pero las pol\u00edticas son tan locales como antes. La pol\u00edtica tiene las manos cortadas. La gente ya no cree en el sistema democr\u00e1tico porque no cumple sus promesas. Es lo que est\u00e1 poniendo de manifiesto, por ejemplo, la crisis de la migraci\u00f3n. El fen\u00f3meno es global, pero actuamos en t\u00e9rminos parroquianos. Las instituciones democr\u00e1ticas no fueron dise\u00f1adas para manejar situaciones de interdependencia. La crisis contempor\u00e1nea de la democracia es una crisis de las instituciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>P. El p\u00e9ndulo que describe entre libertad y seguridad \u00bfhacia qu\u00e9 lado est\u00e1 oscilando?<\/p>\n<p>R. Son dos valores tremendamente dif\u00edciles de conciliar. Si tienes m\u00e1s seguridad tienes que renunciar a cierta libertad, si quieres m\u00e1s libertad tienes que renunciar a seguridad. Ese dilema va a continuar para siempre. Hace 40 a\u00f1os cre\u00edmos que hab\u00eda triunfado la libertad y est\u00e1bamos en una org\u00eda consumista. Todo parec\u00eda posible mediante el cr\u00e9dito: que quieres una casa, un coche\u2026 ya lo pagar\u00e1s despu\u00e9s. Ha sido un despertar muy amargo el de 2008, cuando se acab\u00f3 el cr\u00e9dito f\u00e1cil. La cat\u00e1strofe que vino, el colapso social, fue para la clase media, que fue arrastrada r\u00e1pidamente a lo que llamamos precariado. La categor\u00eda de los que viven en una precariedad continuada: no saber si su empresa se va a fusionar o la va a comprar otra y se van a ir al paro, no saber si lo que ha costado tanto esfuerzo les pertenece&#8230; El conflicto, el antagonismo, ya no es entre clases, sino el de cada persona con la sociedad. No es solo una falta de seguridad, tambi\u00e9n es una falta de libertad.<\/p>\n<p>P. Afirma que la idea del progreso es un mito. Porque en el pasado la gente confiaba en que el futuro ser\u00eda mejor y ya no.<\/p>\n<p>R. Estamos en un estado de interregno, entre una etapa en que ten\u00edamos certezas y otra en que la vieja forma de actuar ya no funciona. No sabemos qu\u00e9 va a reemplazar esto. Las certezas han sido abolidas. No soy capaz de hacer de profeta. Estamos experimentando con nuevas formas de hacer cosas. Espa\u00f1a ha sido un ejemplo en aquella famosa iniciativa de mayo (el 15-M), en que esa gente tom\u00f3 las plazas, discutiendo, tratando de sustituir los procedimientos parlamentarios por alg\u00fan tipo de democracia directa. Eso prob\u00f3 tener una corta vida. Las pol\u00edticas de austeridad van a continuar, no las pod\u00edan parar, pero pueden ser relativamente efectivos en introducir nuevas formas de hacer las cosas.<\/p>\n<p>P. Usted sostiene que el movimiento de los indignados \u201csabe c\u00f3mo despejar el terreno pero no c\u00f3mo construir algo s\u00f3lido\u201d.<\/p>\n<p>R. La gente suspendi\u00f3 sus diferencias por un tiempo en la plaza por un prop\u00f3sito com\u00fan. Si el prop\u00f3sito es negativo, enfadarse con alguien, hay m\u00e1s altas posibilidades de \u00e9xito. En cierto sentido pudo ser una explosi\u00f3n de solidaridad, pero las explosiones son muy potentes y muy breves.<\/p>\n<p>P. Y lamenta que, por su naturaleza \u201carco iris\u201d, no cabe un liderazgo s\u00f3lido.<\/p>\n<p>R. Los l\u00edderes son tipos duros, que tienen ideas e ideolog\u00edas, y la visibilidad y la ilusi\u00f3n de unidad desaparecer\u00eda. Precisamente porque no tienen l\u00edderes el movimiento puede sobrevivir. Pero precisamente porque no tienen l\u00edderes no pueden convertir su unidad en una acci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>\u00abEl 15-M, en cierto sentido, pudo ser una explosi\u00f3n de solidaridad, pero las explosiones son potentes y breves\u00bb<\/p>\n<p>P. En Espa\u00f1a las consecuencias del 15-M s\u00ed han llegado a la pol\u00edtica. Han emergido con fuerza nuevos partidos.<\/p>\n<p>R. El cambio de un partido por otro partido no va a resolver el problema. El problema hoy no es que los partidos sean los equivocados, sino que no controlan los instrumentos. Los problemas de los espa\u00f1oles no est\u00e1n confinados al territorio espa\u00f1ol, sino al globo. La presunci\u00f3n de que se puede resolver la situaci\u00f3n desde dentro es err\u00f3nea.<\/p>\n<p>P. Usted analiza la crisis del Estado-naci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 opina de las aspiraciones independentistas de Catalu\u00f1a?<\/p>\n<p>R. Pienso que seguimos en los principios de Versalles, cuando se estableci\u00f3 el derecho de cada naci\u00f3n a la autodeterminaci\u00f3n. Pero eso hoy es una ficci\u00f3n porque no existen territorios homog\u00e9neos. Hoy toda sociedad es una colecci\u00f3n de di\u00e1sporas. La gente se une a una sociedad a la que es leal, y paga impuestos, pero al mismo tiempo no quieren rendir su identidad. La conexi\u00f3n entre lo local y la identidad se ha roto. La situaci\u00f3n en Catalu\u00f1a, como en Escocia o Lombard\u00eda, es una contradicci\u00f3n entre la identidad tribal y la ciudadan\u00eda de un pa\u00eds. Ellos son europeos, pero no quieren ir a Bruselas v\u00eda Madrid, sino desde Barcelona. La misma l\u00f3gica est\u00e1 emergiendo en casi todos los pa\u00edses. Seguimos en los principios establecidos al final de la Primera Guerra Mundial, pero ha habido muchos cambios en el mundo.<\/p>\n<p>P. Las redes sociales han cambiado la forma en que la gente protesta, o la exigencia de transparencia. Usted es esc\u00e9ptico sobre ese \u201cactivismo de sof\u00e1\u201d y subraya que Internet tambi\u00e9n nos adormece con entretenimiento barato. En vez de un instrumento revolucionario como las ven algunos, \u00bflas redes son el nuevo opio del pueblo?<\/p>\n<p>R. La cuesti\u00f3n de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: t\u00fa tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que t\u00fa perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti. Puedes a\u00f1adir amigos y puedes borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionadas. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualizaci\u00f3n. Pero en las redes es tan f\u00e1cil a\u00f1adir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando est\u00e1s en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacci\u00f3n razonable. Ah\u00ed tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un di\u00e1logo. El papa Francisco, que es un gran hombre, al ser elegido dio su primera entrevista a Eugenio Scalfari, un periodista italiano que es un autoproclamado ate\u00edsta. Fue una se\u00f1al: el di\u00e1logo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que t\u00fa. Las redes sociales no ense\u00f1an a dialogar porque es tan f\u00e1cil evitar la controversia\u2026 Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el \u00fanico sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo \u00fanico que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy \u00fatiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fuente:<\/p>\n<p>http:\/\/www.antroposmoderno.com\/antro-articulo.php?id_articulo=1487<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zygmunt Bauman El soci\u00f3logo denuncia la desigualdad y la ca\u00edda de la clase media. Y avisa a los indignados de que su experimento puede tener corta vida. Acaba de cumplir 90 a\u00f1os y de enlazar dos vuelos para llegar desde Inglaterra al debate en que participa en Burgos. 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