{"id":927,"date":"2016-11-26T12:35:12","date_gmt":"2016-11-26T12:35:12","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=927"},"modified":"2016-11-26T22:52:50","modified_gmt":"2016-11-26T22:52:50","slug":"como-llegar-a-ser-filosofo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2016\/11\/26\/como-llegar-a-ser-filosofo\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo llegar a ser fil\u00f3sofo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h1 class=\"western\" style=\"text-align: center\" align=\"JUSTIFY\">Nietzsche en Italia<\/h1>\n<p style=\"text-align: center\">Carlos Javier Gonz\u00e1lez Serrano<\/p>\n<h1 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/netxche.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-936 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/netxche-221x300.png\" alt=\"netxche\" width=\"413\" height=\"560\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/netxche-221x300.png 221w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/netxche.png 283w\" sizes=\"auto, (max-width: 413px) 100vw, 413px\" \/><\/a><\/h1>\n<h1 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\"><\/h1>\n<h1 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium\">En 1876, la vida de <\/span><strong><span style=\"font-size: medium\">Friedrich Nietzsche<\/span><\/strong><span style=\"font-size: medium\"> dio un vuelco radical, un momento en el que, a la vez, la biograf\u00eda del fil\u00f3sofo de R\u00f6cken estuvo asediada por profundos sufrimientos relacionados con su salud y con la quiebra de algunas de sus m\u00e1s asentadas convicciones morales. Con apenas 32 a\u00f1os, y tras un fulgurante encumbramiento universitario, <\/span><strong><span style=\"font-size: medium\">Nietzsche se sit\u00faa ante su vida como un severo cr\u00edtico<\/span><\/strong><span style=\"font-size: medium\">.<\/span><\/h1>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hac\u00eda ya siete a\u00f1os que ocupaba una\u00a0c\u00e1tedra en la Universidad de Basilea, gracias a algunas \u00fatiles amistades que le facilitaron el camino\u00a0para alcanzar el grado de doctor; una c\u00e1tedra que, como apunta Paolo D\u2019Iorio (<em><a href=\"http:\/\/www.gedisa.com\/ficha.aspx?cod=030642&amp;titulo=El-viaje-de-Nietzsche-a-Sorrento#.WDFoAXdDmV4\">El viaje de Nietzsche a Sorrento<\/a><\/em>), \u201cle pesa cada d\u00eda m\u00e1s. Pero m\u00e1s grave todav\u00eda es el fervor de su compromiso de propagandista wagneriano que cede poco a poco el lugar al desencanto y la duda\u201d. Tan s\u00f3lo cuatro a\u00f1os antes hab\u00eda publicado, no sin juicios en su contra, <em>El nacimiento de la tragedia<\/em>, texto en el que Nietzsche apostaba por una reforma de la cultura alemana, que habr\u00eda de encontrar su fundamento en una atractiva metaf\u00edsica del arte apoyada en el resurgimiento y desarrollo del mito tr\u00e1gico. En esta obra se muestra a\u00fan deudor del sistema schopenhaueriano y de la teor\u00eda del drama de Wagner: <strong>el mundo, el universo en su conjunto, s\u00f3lo puede justificarse como fen\u00f3meno est\u00e9tico<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La piedra de toque del viraje en la vida de Nietzsche hay que buscarla, sin duda, en <strong>el festival wagneriano de Bayreuth, celebrado en el verano de 1876<\/strong>, del que el pensador extrajo un hondo\u00a0descontento: comprendi\u00f3 que el arte wagneriano hab\u00eda derivado, a causa de su fondo\u00a0netamente cristiano, en una suerte de espect\u00e1culo\u00a0decadente, deprimente y del todo artificial. El mito de Wagner hab\u00eda ca\u00eddo, el templo se hab\u00eda desplomado. Por aquel entonces, en feliz coincidencia, su amiga <strong>Mawilda von Meysenbug<\/strong>, figura fundamental, le propone dirigirse una temporada hacia el sur para poder recuperarse de sus males f\u00edsicos y an\u00edmicos. El fil\u00f3sofo no duda en aceptar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ese sur no s\u00f3lo trae consigo\u00a0un cambio en el paisaje, en la atm\u00f3sfera y en el clima, sino tambi\u00e9n y sobre todo una modificaci\u00f3n de sus costumbres, de sus h\u00e1bitos, de las\u00a0obligaciones diarias a las que se siente atado desde muy joven por su c\u00e1tedra. El propio Nietzsche es consciente de todo cuanto quer\u00eda dejar atr\u00e1s, y as\u00ed lo confiesa en un fragmento p\u00f3stumo (23 [159]): \u201cA los lectores de mis escritos precedentes quiero manifestar de forma expresa que <strong>he abandonado los puntos de vista metaf\u00edsico-art\u00edsticos<\/strong>, que en esencia dominaban en ellos: son agradables, pero insostenibles\u201d. Un <em>shock<\/em> que, algunos a\u00f1os antes, tambi\u00e9n provoc\u00f3\u00a0el pa\u00eds italiano en el \u00e1nimo de un joven fil\u00f3sofo al que precisamente Nietzsche leer\u00eda en su etapa sorrentina: <strong><a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2015\/04\/15\/se-publica-por-primera-vez-en-espanol-diario-de-un-poeta-de-philipp-mainlander-edicion-bilingue\/\">Philipp Mainl\u00e4nder<\/a><\/strong>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fue en Sorrento donde Nietzsche redact\u00f3 la mayor parte de <em>Humano, demasiado humano<\/em>, obra que, definitivamente, dio un giro a la trayectoria intelectual y moral del fil\u00f3sofo, publicada en 1878 y dedicada a la memoria de <strong>Voltaire<\/strong>. Un escrito que le separ\u00f3 te\u00f3ricamente del universo wagneriano y de las doctrinas de Schopenhauer, pero que tambi\u00e9n le depar\u00f3 numerosos enfrentamientos acad\u00e9micos y personales: gran parte de su c\u00edrculo de amistades qued\u00f3 roto, quienes sent\u00edan devoci\u00f3n por Wagner le dieron enseguida la espalda y rompieron su relaci\u00f3n con Nietzsche. Aunque tal era el precio, asegura, de pertenecerse a s\u00ed mismo: \u00e9l era consciente de que manifestando ciertas opiniones consideradas ignominiosas, \u201chasta los amigos y conocidos se mostrar\u00e1n esquivos y medrosos. Tambi\u00e9n he de atravesar este fuego. Tras ello, cada vez me pertenecer\u00e9 m\u00e1s a m\u00ed mismo\u201d (5 [190]). M\u00e1s tarde, en <strong>Ecce homo\u00a0<\/strong>(\u00a7 3), el propio Nietzsche da cuenta de aquel cambio fundamental:<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small\">\u00ab<em>Lo que entonces se decidi\u00f3 en m\u00ed no fue, acaso, una ruptura con Wagner [\u2026]. Una <\/em><\/span><em><span style=\"font-size: small\">impaciencia<\/span><span style=\"font-size: small\"> conmigo mismo hizo presa en m\u00ed; yo ve\u00eda que hab\u00eda llegado el momento de reflexionar <\/span><span style=\"font-size: small\">sobre m\u00ed<\/span><span style=\"font-size: small\">. De un solo golpe se me hizo claro, de manera terrible, cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda sido ya desperdiciado -qu\u00e9 aspecto in\u00fatil, arbitrario, ofrec\u00eda toda mi existencia de fil\u00f3logo, comparada con mi tarea-. [\u2026] Hab\u00edan pasado diez a\u00f1os en los cuales la <\/span><span style=\"font-size: small\">alimentaci\u00f3n<\/span><span style=\"font-size: small\"> de mi esp\u00edritu hab\u00eda quedado propiamente detenida, en los que no hab\u00eda aprendido nada utilizable [\u2026]. Me vi, con l\u00e1stima, escu\u00e1lido, fam\u00e9lico: justo las <\/span><span style=\"font-size: small\">realidades<\/span><span style=\"font-size: small\"> eran lo que faltaba dentro de mi saber, y las \u201cidealidades\u201d, \u00a1para qu\u00e9 diablos serv\u00edan! -Una sed verdaderamente ardiente se apoder\u00f3 de m\u00ed: a partir de ese momento no he cultivado de hecho nada m\u00e1s que fisiolog\u00eda, medicina y ciencias naturales [\u2026]. Entonces adivin\u00e9 tambi\u00e9n por vez primera la conexi\u00f3n existente entre una actividad elegida contra los propios instintos, eso que se llama \u201cprofesi\u00f3n\u201d (<\/span><span style=\"font-size: small\">Beruf<\/span><\/em><span style=\"font-size: small\"><em>), y que es la cosa a la que menos estamos llamados, -y aquella imperiosa necesidad de lograr una anestesia del sentimiento de vac\u00edo y de hambre por medio de un arte narc\u00f3tico, -por medio del arte de Wagner, por ejemplo\u00bb<\/em> <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Su viaje a Italia, por tanto, permite a Nietzsche descubrir su aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n, la de <strong>convertirse en fil\u00f3sofo<\/strong>. Alejado del a su juicio\u00a0poco f\u00e9rtil pesimismo de Schopenhauer y del cada vez m\u00e1s acendrado cristianismo de Wagner, Nietzsche propone\u00a0su m\u00e1s fuerte deseo: desarrollar un pensamiento que reflexione no sobre el sufrimiento y la muerte, sino sobre la vida. En Italia descubre el valor de la verdadera amistad, acompa\u00f1ado de su inseparable Paul R\u00e9e, y ser\u00e1 all\u00ed donde, junto con \u00e9ste y Mawilda von Meysenburg, decidan crear una asociaci\u00f3n de esp\u00edritus libres que, guiados por un sano y vital sentimiento, deseen desentra\u00f1ar los vericuetos m\u00e1s enrevesados que conducen a la verdad; o como ellos lo llamaban, un \u201cministerio internacional de educaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nietzsche sent\u00eda, como relata\u00a0Paolo D\u2019Iorio, que \u201cel norte de Europa hab\u00eda agotado toda su juventud, pero tambi\u00e9n que \u00e9l ten\u00eda bastante esp\u00edritu para recomenzar una nueva vida en el sur\u201d. Fue tambi\u00e9n en Italia donde <strong>Wagner y el fil\u00f3sofo se encuentran por \u00faltima vez<\/strong>, donde aqu\u00e9l confiesa a \u00e9ste sus delirios musicales y est\u00e9ticos sobre el mito del grial y la \u00faltima cena, lo que provoc\u00f3 en Nietzsche un inmediato y\u00a0contundente\u00a0rechazo.\u00a0La amistad y afinidad intelectual existente en otro tiempo entre ambos quedaba as\u00ed disuelta, y no tendr\u00edan dudas en atacarse mutuamente en lo sucesivo. Cuando fallece el compositor, Nietzsche dirige estas elocuentes palabras a su amiga Mawilda von Meysenburg (21 de febrero de 1883): \u201cLa muerte de Wagner me ha afectado terriblemente; y aunque me he levantado de la cama, todav\u00eda me resiento. Creo, sin embargo, que este acontecimiento a la larga supondr\u00e1 un alivio para m\u00ed. Ha sido duro, muy duro, tener que ser durante seis a\u00f1os el adversario de alguien que uno ha estimado y querido tanto como yo he querido a Wagner [\u2026]. Wagner me ha ofendido <em>mortalmente<\/em> -\u00a1quiero que usted lo sepa!- su lento retorno a rastras al cristianismo y a la Iglesia lo he sentido como un insulto personal: toda mi juventud con sus aspiraciones me parec\u00eda contaminada, porque hab\u00eda rendido homenaje a un esp\u00edritu capaz de <em>este<\/em> paso. [\u2026] Ahora considero ese paso como el paso de un Wagner que <em>envejec\u00eda<\/em>; es dif\u00edcil morir en el momento justo\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En algunos de los borradores (1886) de <em>Humano, demasiado humano<\/em>, Nietzsche repasa este capital episodio y se refiere\u00a0a \u00e9l como una \u201chuida\u201d: \u201cYo quer\u00eda s\u00f3lo al Wagner que yo he conocido, un ateo honesto e inmoralista, que invent\u00f3 el personaje de Sigfrido, el de un hombre perfectamente libre\u201d. En la versi\u00f3n final del pr\u00f3logo, se referir\u00e1 a Wagner como una suerte de desesperado que se postra ante los pies de la cruz, fatalmente vencido por el fanatismo del idealismo rom\u00e1ntico. Un suceso doloroso que, sin embargo, hizo al pensador mucho m\u00e1s fuerte, y que lo empuj\u00f3 a buscar y seguir m\u00e1s fervientemente el hilo de su vocaci\u00f3n filos\u00f3fica. En definitiva, como reza\u00a0otro de sus fragmentos p\u00f3stumos (41 [2]), Nietzsche hab\u00eda comenzado a transitar el camino de \u201caquel que se independiza de su maestro y finalmente <strong>encuentra su propio camino<\/strong>\u201c.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Arthur Schopenhauer y <a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2016\/08\/07\/amores-imposibles-las-cartas-de-cosima-wagner-y-friedrich-nietzsche\/\">Richard Wagner<\/a>, aunque nunca olvidados, quedaban atr\u00e1s en el itinerario te\u00f3rico -pero sobre todo vital- de Nietzsche. Italia le mostr\u00f3 una nueva\u00a0faceta del ser, de tratar con su entorno y consigo mismo, de vivir y morir. En carta a Louise Ott (diciembre de 1876), el fil\u00f3sofo escribe que \u201cEn nuestro peque\u00f1o c\u00edrculo hay mucha reflexi\u00f3n, amistad, proyectos, esperanzas, en suma, una buena porci\u00f3n de felicidad; lo percibo a pesar de los muchos padecimientos y las malas expectativas de mi salud\u201d. Unos meses m\u00e1s tarde mostraba su miedo a que aquella experiencia expirara: \u201clo que m\u00e1s temo es el momento en que esto se termine. El nuestro es un modo singular de vida en com\u00fan, que quiz\u00e1s sea \u00fanico; pero se ejecuta a la perfecci\u00f3n, y nosotros formamos una familia tan unida que nadie se lo puede imaginar\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Como m\u00e1s tarde escribir\u00eda en el <em>Zaratustra<\/em> (\u201cLa canci\u00f3n de los sepulcros\u201d), donde Nietzsche se refiere a una sana voluntad que avanza silenciosa a trav\u00e9s de los a\u00f1os, \u201cs\u00f3lo donde hay sepulcros hay resurrecciones\u201d: s\u00f3lo cuando\u00a0se tiene el valor de acabar con lo heredado, con lo muerto, con lo frecuentado, surge la valent\u00eda de pensar por s\u00ed mismo, de destapar las mentiras y construir la verdad. Y es que, como leemos en <em><a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2016\/10\/14\/nietzsche-el-despertar-de-una-nueva-aurora\/\">Aurora<\/a><\/em>, \u201cEl hombre sigue siendo el dios que se ha perdido a s\u00ed mismo\u201d. Fue en Italia donde Nietzsche inici\u00f3 la recuperaci\u00f3n de esa divinidad interior, perdida a fuerza de seguir, en sus palabras, \u201cinsanos instintos\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Nietzsche en Italia Carlos Javier Gonz\u00e1lez Serrano En 1876, la vida de Friedrich Nietzsche dio un vuelco radical, un momento en el que, a la vez, la biograf\u00eda del fil\u00f3sofo de R\u00f6cken estuvo asediada por profundos sufrimientos relacionados con su salud y con la quiebra de algunas de sus m\u00e1s asentadas convicciones morales. 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