{"id":935,"date":"2016-11-29T20:48:45","date_gmt":"2016-11-29T20:48:45","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=935"},"modified":"2016-11-29T20:48:45","modified_gmt":"2016-11-29T20:48:45","slug":"el-paseo-del-esceptico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2016\/11\/29\/el-paseo-del-esceptico\/","title":{"rendered":"El paseo del esc\u00e9ptico"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"western\" align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: small\"><strong><span style=\"font-size: xx-large\">Diderot, e<\/span><\/strong><span style=\"font-size: xx-large\">l paseante<\/span><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center\" align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/ddd.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-943 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/ddd-198x300.png\" alt=\"ddd\" width=\"390\" height=\"591\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/ddd-198x300.png 198w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/ddd.png 396w\" sizes=\"auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/a><br \/>\n<span style=\"font-size: large\">\u00abImponedme silencio sobre la religi\u00f3n y el gobierno y no tendr\u00e9 nada m\u00e1s que decir\u00bb (Diderot, <em>El paseo del esc\u00e9ptico<\/em>).<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a0\u00abEs en este per\u00edodo, comprendido entre los a\u00f1os 1746 y 1747, cuando redacta un breve pero compendioso y descarnado op\u00fasculo\u00a0hasta ahora in\u00e9dito en espa\u00f1ol: <em>El paseo del esc\u00e9ptico<\/em>, obra de la que ya podemos disfrutar en espa\u00f1ol gracias a la fant\u00e1stica edici\u00f3n publicada por <a href=\"http:\/\/www.laetoli.es\/\">Laetoli<\/a> en su colecci\u00f3n de Los ilustrados [&#8230;].\u00a0Diderot ensaya en este librito \u2014que se lee con aut\u00e9ntica fruici\u00f3n debido a su doble impronta literaria y filos\u00f3fica\u2014 un intento por examinar lo que \u00e9l llama &#8216;los tres jardines&#8217; o avenidas: la religi\u00f3n, la filosof\u00eda y los placeres (o sensualidad). Tres \u00e1mbitos que estuvieron siempre muy presentes en la vida del fil\u00f3sofo franc\u00e9s\u2026 y en la vida de cualquier ser humano\u00bb (Carlos Javier Gonz\u00e1lez serrano, blog<em> <a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2016\/09\/12\/diderot-un-paseante-esceptico\/\">El vuelo de la lechuza<\/a><\/em>).<\/p>\n<p>Tenemos ante nosotros tres avenidas por las que pasear: la de los espinos, la de los casta\u00f1os y la de las flores, es decir: la de la religi\u00f3n, la de la filosof\u00eda y la del placer. El primer cap\u00edtulo es una andanada sin contemplaciones contra el cristianismo. El segundo es un di\u00e1logo de sabor plat\u00f3nico donde charlan de\u00edstas, espinozistas, materialistas, esc\u00e9pticos y ateos. El Diderot de <em>El paseo<\/em> es espinozista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Denis Diderot naci\u00f3 en Langres, cerca de Par\u00eds, en 1713 y muri\u00f3 en 1784. Educado por los jesuitas, como tantos ilustrados radicales y ateos, Diderot escribi\u00f3 filosof\u00eda, teatro, novela, poes\u00eda, historia&#8230; Es autor de una de las grandes novelas modernas, <em>Jacques el fatalista<\/em>. Su obra es enorme, dispersa y a menudo an\u00f3nima. Fue el director, desde el primero hasta el \u00faltimo volumen, de la <em>Encyclop\u00e9die<\/em>, la obra magna de la Ilustraci\u00f3n, en la que Diderot hizo de todo: escribi\u00f3, corrigi\u00f3 y revis\u00f3 todos los vol\u00famenes, esquivando de modo magistral a la censura. Durante varias d\u00e9cadas colabor\u00f3 con su amigo Holbach en las obras que este publicaba an\u00f3nimamente en Holanda, y que se est\u00e1n publicando en esta colecci\u00f3n, en las que era algo m\u00e1s que un simple corrector. Diderot es la figura m\u00e1s brillante de la Ilustraci\u00f3n europea.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a0Una de sus obras m\u00e1s sugerentes, un tanto enigm\u00e1tica, es <em>El paseo del esc\u00e9ptico,<\/em> que debi\u00f3 de escribir en 1747, reconocida desde hace tiempo, seg\u00fan Jonathan Israel, como \u00abun paso clave en la formaci\u00f3n intelectual de Diderot\u00bb. Para el autor de <em>Una revoluci\u00f3n de la mente<\/em>, es la obra en la que Diderot abandona el de\u00edsmo de sus primeros libros y pasa a un materialismo ateo. \u00abDentro del <em>parti philosophique<\/em>, el giro decisivo hacia las ideas radicales, tanto en relaci\u00f3n con el desarrollo intelectual personal de Diderot como del grupo entero, tuvo lugar en los a\u00f1os 1745-1748, despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de sus <em>Pensamientos filos\u00f3ficos<\/em>. Fue entonces cuando Diderot escribi\u00f3 su alegor\u00eda filos\u00f3fica <em>El paseo del esc\u00e9ptico<\/em> (1747), un texto que proporciona luz sobre los tensos debates filos\u00f3ficos, crucialmente formativos, que ocupaban al ala radical de los <em>philosophes<\/em>\u00bb (Jonathan Israel, <em>Enlightenment Contested. Philosophy, Modernity, and the Emancipation of Man<\/em>).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abDiderot fue la figura principal de su \u00e9poca, el centro de condensaci\u00f3n e irradiaci\u00f3n del enciclopedismo ilustrado [&#8230;], el centro del ambicioso proyecto de creaci\u00f3n y difusi\u00f3n de las bases de una nueva cultura [&#8230;], la principal cabeza dirigente que supo y pudo dar cierta homogeneidad y coherencia al difuso y un tanto espont\u00e1neo movimiento ilustrado\u00bb (Jos\u00e9 Manuel Bermudo, <em>Diderot<\/em>).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abSe dice que, la v\u00edspera de su muerte, Diderot pronunci\u00f3 estas palabras en forma de m\u00e1xima antigua: &#8216;El primer paso hacia la filosof\u00eda es la incredulidad&#8217;. Esto merece ser recordado hoy, cuando las industrias de la credulidad han adquirido un poder que amenaza ese &#8216;primer paso&#8217; tan dif\u00edcil\u00bb (Dominique Lecourt, <em>Diderot<\/em>).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abLa <em>Encyclop\u00e9die<\/em> [&#8230;], una treintena de vol\u00famenes de buen tama\u00f1o que comprenden todo el saber humano, una de las maravillas del mundo moderno, comparable a las pir\u00e1mides de Egipto, a la<em> Divina Comedia<\/em>, a la Capilla Sixtina, al descubrimiento de Am\u00e9rica, una obra que ha revolucionado el modo de pensar de su propia \u00e9poca y de los siglos posteriores, y que se consider\u00f3 causa lejana de la Revoluci\u00f3n francesa&#8230;\u00bb (Umberto Eco, pr\u00f3logo a P. N. Furbank, <em>Diderot<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: left\" align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: small\">Traducci\u00f3n de Elena del Amo<br \/>\nEp\u00edlogo de Roberto R. Aramayo<br \/>\nAp\u00e9ndice de Mario Bunge<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fuente:<\/p>\n<p>http:\/\/www.laetoli.es\/los-ilustrados\/141-el-paseo-del-esceptico-de-diderot-9788492422883.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diderot, el paseante \u00abImponedme silencio sobre la religi\u00f3n y el gobierno y no tendr\u00e9 nada m\u00e1s que decir\u00bb (Diderot, El paseo del esc\u00e9ptico). \u00a0\u00abEs en este per\u00edodo, comprendido entre los a\u00f1os 1746 y 1747, cuando redacta un breve pero compendioso y descarnado op\u00fasculo\u00a0hasta ahora in\u00e9dito en espa\u00f1ol: El paseo del esc\u00e9ptico, obra de la que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-935","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-recensiones-criticas-y-analisis-de-publicaciones","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-f5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=935"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":945,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/935\/revisions\/945"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}