{"id":977,"date":"2016-12-28T16:41:13","date_gmt":"2016-12-28T16:41:13","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=977"},"modified":"2016-12-28T16:43:12","modified_gmt":"2016-12-28T16:43:12","slug":"unamuno-ultimo-acto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2016\/12\/28\/unamuno-ultimo-acto\/","title":{"rendered":"Unamuno, \u00faltimo acto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><span style=\"font-size: xx-large\"><b>Unamuno, demasiado Unamuno<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Miguel Barrero<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a style=\"text-align: justify\" href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamnodos.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-981 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamnodos-212x300.png\" alt=\"unamnodos\" width=\"470\" height=\"665\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamnodos-212x300.png 212w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamnodos.png 724w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamnodos-624x883.png 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"blog-content-wrapper\">\n<div class=\"gdlr-blog-content\">\n<p style=\"text-align: justify\">Si son las acciones las que definen a los hombres, aquel d\u00eda <strong>Miguel de Unamuno<\/strong> se mostr\u00f3 ante los dem\u00e1s con todas las de la ley. Corr\u00eda el 12 de octubre de 1936 y la Universidad de Salamanca celebraba en su paraninfo el solemne acto de apertura del curso. <strong>Francisco Franco<\/strong> hab\u00eda excusado su asistencia, pero s\u00ed acud\u00eda en representaci\u00f3n suya su mujer, la ovetense <strong>Carmen Polo<\/strong>. Tambi\u00e9n estaban all\u00ed, entre otros, el obispo de la di\u00f3cesis, <strong>Enrique Pl\u00e1 y Deniel<\/strong>, el poeta <strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n<\/strong> y el general africanista <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong>, quien lleg\u00f3 escoltado por un grupo de legionarios armados con metralletas. Los sublevados del 18 de julio ten\u00edan instalado su cuartel general en la ciudad del Tormes, convertida en epicentro de los fascismos ib\u00e9ricos.Hab\u00edan convertido el D\u00eda de la Raza en una ceremonia de exaltaci\u00f3n nacional. El evento universitario era una parte m\u00e1s, acaso la m\u00e1s relevante, del programa dise\u00f1ado para la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La ciudad donde hab\u00edan impartido sus clases <strong>Fray Luis de Le\u00f3n<\/strong> o <strong>Elio Antonio de Nebrija<\/strong> era un lugar peligroso en aquellas fechas. Escribi\u00f3 <strong>Luciano G. Egido<\/strong> un gran libro, <strong><em>Agonizar en Salamanca<\/em><\/strong> (Tusquets), que recrea a la perfecci\u00f3n el ambiente a la vez hostil y estrafalario que se respiraba por sus calles en aquellos d\u00edas inciertos. El general <strong>Franco<\/strong> ten\u00eda instalado su despacho en el palacio episcopal, se preparaba una gran ofensiva sobre Madrid \u2014de donde se apresuraban a salir las autoridades republicanas ante la inminencia de un ataque\u2014 y parec\u00eda que la guerra se pondr\u00eda pronto del lado de los rebeldes. En la trastienda comenzaban las represalias contra aquellos que, con m\u00e1s o menos entusiasmo, se hab\u00edan adherido a la defensa del sistema legalmente establecido y, en consecuencia, ve\u00edan c\u00f3mo se les declaraba enemigos ac\u00e9rrimos de la nueva Espa\u00f1a que estaba por nacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras ocurr\u00eda todo esto, <strong>Miguel de Unamuno<\/strong>, rector de la Universidad de Salamanca y uno de los intelectuales tot\u00e9micos de la Generaci\u00f3n del 98, se sum\u00eda en el desconcierto. Nunca hab\u00eda sido un hombre que rehuyera los inconvenientes de la duda, pero la situaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds le estaba poniendo contra las cuerdas. \u00c9l, que lleg\u00f3 a izar la bandera de la II Rep\u00fablica en el Ayuntamiento de Salamanca en el cada vez m\u00e1s lejano abril de 1931, hab\u00eda acabado por desencantarse ante el rumbo de los sucesivos gobiernos y se vio apoyando el alzamiento militar, por entender que abrir\u00eda una revoluci\u00f3n humanista en la que la l\u00f3gica y la raz\u00f3n acabar\u00edan triunfando sobre el cerrilismo cainita. Cuando en la ma\u00f1ana de aquel 12 de octubre de 1936 abandon\u00f3 su casa y se puso a caminar, calle Compa\u00f1\u00eda arriba, hacia la Universidad, ya estaba seguro de cu\u00e1nto se hab\u00eda equivocado, aunque a\u00fan no se atreviera a confesarlo abiertamente. No era sencillo. Incomprensiblemente, se hab\u00eda identificado demasiado con una causa que no le pertenec\u00eda. A diario llegaban desde Madrid las pullas que le lanzaban quienes, creyendo tenerlo a bordo de su barco, le hab\u00edan sorprendido navegando en compa\u00f1\u00eda de la tripulaci\u00f3n contraria, y \u00e9l mismo iba viendo c\u00f3mo, lejos de perseverar por la senda de la regeneraci\u00f3n, los que se hab\u00edan levantado en armas aprovechaban las posiciones que iban ganando para tomarse la revancha contra quienes abrazaban la causa opuesta e imponer sus odios y rencores sobre cualquier idea de reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aquella ma\u00f1ana, en el paraninfo, <strong>Unamuno<\/strong> no ten\u00eda previsto intervenir. Su cometido se limitaba a abrir el acto y distribuir los turnos de palabra, seg\u00fan le correspond\u00eda por su condici\u00f3n de rector. S\u00ed hablaron <strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n<\/strong>, que pronunci\u00f3 un discurso de corte ultracat\u00f3lico y fascista, y tambi\u00e9n el profesor <strong>Maldonado<\/strong>, que en la misma l\u00ednea lleg\u00f3 a tildar de \u00abanti-Espa\u00f1a\u00bb a los vascos, los catalanes y, en general, todos aquellos que se mostraban desafectos a la cruzada cuyo inicio hab\u00eda tenido lugar unos meses antes en Marruecos. El viejo rector hab\u00eda escuchado en silencio mientras tomaba notas en un papel que sac\u00f3 del bolsillo interior de su chaqueta. Luego se supo que se trataba de una carta que pocos d\u00edas atr\u00e1s le hab\u00eda remitido la esposa de <strong>Atilano Coco<\/strong>, un \u00edntimo amigo suyo que hab\u00eda sido arrestado tras la sublevaci\u00f3n y cuya liberaci\u00f3n \u00e9l mismo hab\u00eda solicitado, sin ning\u00fan \u00e9xito, ante el gobernador civil. Cuando <strong>Maldonado<\/strong> puso fin a su intervenci\u00f3n, <strong>Unamuno<\/strong> respir\u00f3 profundamente. El autor de aquel ensayo titulado <strong><em>Del sentimiento tr\u00e1gico de la vida<\/em><\/strong>, que tanta repercusi\u00f3n hab\u00eda tenido, estaba viendo c\u00f3mo el \u00faltimo tramo de su existencia se convert\u00eda en toda una tragedia a la que urg\u00eda escribir un final acorde con su desarrollo. Por eso, en vez de limitarse a clausurar el acto, se levant\u00f3 de su asiento en la mesa presidencial y camin\u00f3 lentamente hacia el estrado, con aquel papel en el que hab\u00eda garabateado algunas anotaciones inconexas bien apretado entre los dedos de su mano derecha.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Est\u00e1is esperando mis palabras, me conoc\u00e9is bien y sab\u00e9is que sois incapaz de permanecer en silencio; a veces, quedarse callado equivale a la aquiescencia \u2014dijo tras ubicarse ante el atril, la mirada fija en los asistentes\u2014. Quiero hacer algunos comentarios al discurso, por llamarlo de alg\u00fan modo, del profesor <strong>Maldonado<\/strong>, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aqu\u00ed de guerra internacional en defensa de la civilizaci\u00f3n cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es s\u00f3lo una guerra incivil. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasi\u00f3n. Dejar\u00e9 de lado la ofensa personal que supone su repentina explosi\u00f3n contra vascos y catalanes llam\u00e1ndolos \u00abanti-Espa\u00f1a\u00bb; pues bien, con la misma raz\u00f3n pueden decir ellos lo mismo. El se\u00f1or obispo \u2014a\u00f1adi\u00f3 mirando a <strong>Pl\u00e1 y Deniel<\/strong>\u2014, lo quiera o no lo quiera, es catal\u00e1n, nacido en Barcelona, y aqu\u00ed est\u00e1 para ense\u00f1ar la doctrina cristiana que no quer\u00e9is conocer. Yo mismo, como sab\u00e9is, nac\u00ed en Bilbao y llevo toda mi vida ense\u00f1ando la lengua espa\u00f1ola, que no sab\u00e9is.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuentan que, en ese instante, <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong> empez\u00f3 a gritar: \u00ab\u00bfPuedo hablar? \u00bfPuedo hablar?\u00bb. Sus escoltas enarbolaban las metralletas como si el mando les hubiese requerido que presentaran armas. Alguien desde el p\u00fablico grit\u00f3: \u00ab\u00a1Viva la muerte!\u00bb. Justo despu\u00e9s, en lo que <strong>Dionisio Ridruejo<\/strong>, que estaba presente, calificar\u00eda como \u00abun exhibicionismo fr\u00edamente calculado\u00bb, el militar alz\u00f3 la voz: \u00ab\u00a1Catalu\u00f1a y el Pa\u00eds Vasco, el Pa\u00eds Vasco y Catalu\u00f1a, son dos c\u00e1nceres en el cuerpo de la naci\u00f3n! \u00a1El fascismo, remedio de Espa\u00f1a, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un fr\u00edo bistur\u00ed!\u00bb. La excitaci\u00f3n le impidi\u00f3 seguir hablando. Se cuadr\u00f3, alguien desde la bancada profiri\u00f3 un \u00ab\u00a1Viva Espa\u00f1a!\u00bb y el paraninfo qued\u00f3 sumido en un silencio sepulcral. Unos sonre\u00edan orgullosos. Otros dirig\u00edan angustiadas miradas de soslayo al anciano rector, que segu\u00eda de pie en el estrado y retom\u00f3 pronto la palabra.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Acabo de o\u00edr el necr\u00f3filo e insensato grito de \u00ab\u00a1Viva la muerte!\u00bb \u2014dijo con la misma serenidad con que <strong>Fray Luis de Le\u00f3n<\/strong> hab\u00eda referido, unos siglos atr\u00e1s, su \u00abComo dec\u00edamos ayer\u00bb al iniciar su primera clase tras la condena impuesta por los tribunales inquisitoriales\u2014. Esto me suena lo mismo que \u00ab\u00a1Muera la vida!\u00bb. Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprend\u00edan he de deciros, como experto en la materia, que esta rid\u00edcula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al \u00faltimo orador, entiendo que va dirigida a \u00e9l, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que \u00e9l mismo es un s\u00edmbolo de la muerte. El general <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong> es un inv\u00e1lido \u2014el aludido, tuerto y cojo como consecuencia de varias heridas que hab\u00eda sufrido en la guerra de Marruecos, se revolvi\u00f3 en su asiento\u2014. No es preciso que digamos esto con un tono m\u00e1s bajo. Es un inv\u00e1lido de guerra. Tambi\u00e9n lo fue <strong>Cervantes<\/strong>. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en Espa\u00f1a hay actualmente demasiados mutilados. Y si Dios no nos ayuda, pronto habr\u00e1 much\u00edsimos m\u00e1s. Me atormenta el pensar que el general <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong> pudiera dictar las normas de la psicolog\u00eda de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de <strong>Cervantes<\/strong>, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inv\u00e1lido, como he dicho, que no tenga esa superioridad de esp\u00edritu es de esperar que encuentre un alivio viendo c\u00f3mo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong> desea crear una Espa\u00f1a nueva, creaci\u00f3n negativa sin duda, seg\u00fan su propia imagen. Y por eso quisiera una Espa\u00f1a mutilada.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Hubo testigos presenciales que aseguraron que, tras escuchar esto, <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong> se llev\u00f3 la mano a la pistola, y que si no abri\u00f3 fuego contra el rector fue porque <strong>Carmen Polo<\/strong>, con un leve gesto, le hizo abandonar sus intenciones. Preso de la furia, el militar grit\u00f3: \u00ab\u00a1Muera la inteligencia!\u00bb, a lo que un sorprendido <strong>Pem\u00e1n<\/strong> opuso: \u00ab\u00a1No! \u00a1Mueran los malos intelectuales!\u00bb. Sobre el alboroto de insultos y proclamas patriotas, Unamuno continu\u00f3 su intervenci\u00f3n sin amilanarse:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014\u00c9ste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Vosotros est\u00e1is profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio pa\u00eds. Vencer\u00e9is, porque ten\u00e9is sobrada fuerza bruta. Pero no convencer\u00e9is, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitar\u00e9is algo que os falta: raz\u00f3n y derecho en la lucha. Me parece in\u00fatil el pediros que pens\u00e9is en Espa\u00f1a. He dicho.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunos se encararon con <strong>Unamuno<\/strong> e intentaron agredirle. <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong>, que logr\u00f3 contener sus impulsos, le orden\u00f3 que se cogiera del brazo de <strong>Carmen Polo<\/strong> para abandonar el lugar sin incidentes. \u00c9l as\u00ed lo hizo. Una fotograf\u00eda c\u00e9lebre le muestra saliendo de la sede universitaria rodeado de individuos que escenifican el saludo fascista. Es una imagen curiosa: si algo abunda en ella son las figuras humanas, pero hay algo que mueve a quien la observa a concluir, aun desconociendo su contexto, que el rector anciano y exhausto, que ocupa el centro de la composici\u00f3n, se encuentra terriblemente solo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamuno.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-980 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamuno-300x141.png\" alt=\"unamuno\" width=\"506\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamuno-300x141.png 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamuno-624x293.png 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/unamuno.png 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 506px) 100vw, 506px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Apenas tres a\u00f1os despu\u00e9s, cuando se dispon\u00eda a salir con sus familiares camino del exilio, el poeta <strong>Antonio Machado<\/strong> dej\u00f3 acu\u00f1adas unas palabras cuya resignaci\u00f3n no esquivaba la esperanza en una futura justicia po\u00e9tica: \u00abPara los estrategas, para los pol\u00edticos, para los historiadores, todo est\u00e1 claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro\u2026 Quiz\u00e1 la hemos ganado\u00bb. En la ma\u00f1ana del 12 de octubre de 1936, <strong>Miguel de Unamuno<\/strong> se redim\u00eda ante la Historia al mismo tiempo que daba por finiquitada su propia biograf\u00eda. Tras los sucesos del paraninfo \u2014<strong>Franco<\/strong>, tras enterarse de lo ocurrido, dictaminar\u00eda que <strong>Mill\u00e1n-Astray<\/strong> hab\u00eda actuado correctamente\u2014, se le despoj\u00f3 de su cargo de rector y se le conden\u00f3 a un arresto domiciliario que le mantendr\u00eda confinado en su vivienda de la calle Bordadores hasta el final de sus d\u00edas. El mismo <strong>Unamuno<\/strong> que hab\u00eda sido presentado como uno de los adalides intelectuales del levantamiento pas\u00f3 a convertirse en un despojo al que conven\u00eda evitar y cuya memoria deb\u00eda relegarse forzosamente al ostracismo. Muri\u00f3 poco despu\u00e9s, el 31 de diciembre de 1936, en medio de una gran nevada que convert\u00eda las calles de la ciudad en una alfombra blanca sobre la que se iban dibujando las huellas indelebles del oprobio. La casa donde exhal\u00f3 su \u00faltimo suspiro a\u00fan existe. En su fachada se grabaron hace tiempo las \u00faltimas estrofas de la conmovedora oda que dedic\u00f3 a su tierra adoptiva.<\/p>\n<blockquote><p>Del coraz\u00f3n en las honduras guardo<br \/>\ntu alma robusta; cuando yo me muera<br \/>\nguarda, dorada Salamanca m\u00eda,<br \/>\nt\u00fa mi recuerdo.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n acert\u00f3 en eso. Cuando se cumplen ochenta a\u00f1os de su muerte, la figura de <strong>Miguel de Unamuno<\/strong> resulta imprescindible para comprender la literatura y el pensamiento en la Espa\u00f1a que atravesaba at\u00f3nita la primera mitad del siglo XX. Su recuerdo jam\u00e1s ha dejado de estar presente en el acontecer diario de la ciudad que ba\u00f1a el Tormes. El eco de aquel \u00abVencer\u00e9is, pero no convencer\u00e9is\u00bb con que rubric\u00f3 el \u00faltimo acto de su vida a\u00fan resuena de cuando en cuando, como resuenan los ecos de esas profec\u00edas que, por mucho tiempo que pase.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Fuente:<\/p>\n<div class=\"gdlr-blog-content\">\u00a0http:\/\/www.zendalibros.com<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unamuno, demasiado Unamuno Miguel Barrero Si son las acciones las que definen a los hombres, aquel d\u00eda Miguel de Unamuno se mostr\u00f3 ante los dem\u00e1s con todas las de la ley. Corr\u00eda el 12 de octubre de 1936 y la Universidad de Salamanca celebraba en su paraninfo el solemne acto de apertura del curso. 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