{"id":1523,"date":"2021-01-15T00:10:00","date_gmt":"2021-01-14T22:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/laboratorio\/?p=1523"},"modified":"2021-02-15T08:37:42","modified_gmt":"2021-02-15T06:37:42","slug":"el-laboratorio-conversa-con-cesar-rendueles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/laboratorio\/2021\/01\/15\/el-laboratorio-conversa-con-cesar-rendueles\/","title":{"rendered":"El Laboratorio conversa con C\u00e9sar Rendueles"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/laboratorio\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/01\/Ce\u0301sar-Rendueles_foto-1024x720.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1524\" width=\"512\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/laboratorio\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/01\/Ce\u0301sar-Rendueles_foto-1024x720.jpg 1024w, https:\/\/redfilosofia.es\/laboratorio\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/01\/Ce\u0301sar-Rendueles_foto-300x211.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/laboratorio\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/01\/Ce\u0301sar-Rendueles_foto-768x540.jpg 768w, https:\/\/redfilosofia.es\/laboratorio\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/01\/Ce\u0301sar-Rendueles_foto.jpg 1181w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/C%C3%A9sar_Rendueles\">Ce\u0301sar Rendueles<\/a> (1975) es fil\u00f3s\u00f3fo, ensayista y profesor de sociologi\u0301a en la Universidad Complutense de Madrid. Ha editado textos cla\u0301sicos de Karl Marx, Walter Benjamin, Karl Polanyi, Jeremy Bentham o Antonio Gramsci. Ha publicado <a href=\"https:\/\/capitanswing.com\/libros\/sociofobia\/\">Sociofobia. El cambio poli\u0301tico en la era de la utopi\u0301a digital<\/a> (2013), <a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-capitalismo-canalla\/266497\">Capitalismo canalla<\/a> (2015), <a href=\"https:\/\/www.catarata.org\/libro\/en-bruto_44454\/\">En bruto. Una reivindicacio\u0301n del materialismo histo\u0301rico<\/a> (2016) y <a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-contra-la-igualdad-de-oportunidades\/318192\">Contra la igualdad de oportunidades. Un panfleto igualitarista<\/a> (2020). Escribe habitualmente en <a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/cesar-rendueles-menendez-de-llano\/\">El Pai\u0301s<\/a> y otros medios de comunicacio\u0301n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>C\u00e9sar, te agradecemos que hayas aceptado conversar con El Laboratorio. Acabas de publicar tu \u00faltimo libro <em>Contra la igualdad de oportunidades. Un panfleto igualitarista<\/em> (Barcelona, Seix Barral, 2020), en el que defiendes que la igualdad \u201cforma parte de los cimientos biol\u00f3gicos y culturales de la sociabilidad humana\u201d. \u00bfPodr\u00edas explicarnos por qu\u00e9 consideras que la igualdad es una exigencia a un tiempo antropol\u00f3gica y pol\u00edtica?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que estamos asistiendo a una correcci\u00f3n paulatina del antinaturalismo feroz que caracteriz\u00f3 las ciencias sociales y la filosof\u00eda de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Del mismo modo que poca gente mantiene hoy que la \u00e9tica se puede abstraer de las ciencias sociales, cada vez resulta m\u00e1s evidente que las argumentaciones normativas pueden y deben tomar en consideraci\u00f3n nuestra historia evolutiva sin que eso conlleve de suyo una falacia naturalista. Vivimos atravesados por la paradoja de que somos una especie animal relativamente poco jer\u00e1rquica que, al mismo tiempo, ha desarrollado niveles de desigualdad y mecanismos de explotaci\u00f3n de seres humanos y otras especies animales a una escala descomunal. Esa dial\u00e9ctica reverbera en algunos de los conflictos pol\u00edticos que articulan nuestras sociedades. <\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente a lo largo de decenas de miles de a\u00f1os las primeras sociedades humanas experimentaron un proceso de autodomesticaci\u00f3n a trav\u00e9s de la eliminaci\u00f3n de los individuos dominantes. Los humanos no nacemos iguales pero s\u00ed con una propensi\u00f3n a la igualdad \u00fanica entre nuestros parientes cercanos, salvo quiz\u00e1s los bonobos. Creo que eso explica en parte por qu\u00e9 las formas de desigualdad material peculiares de las sociedades capitalistas tienen impactos sociales y personales tan negativos. Cada vez somos m\u00e1s conscientes de que la desigualdad est\u00e1 estrechamente correlacionada con un abanico de problemas y malestares sociales ampl\u00edsimo. <\/p>\n\n\n\n<p>No estamos muy seguros de cu\u00e1les son los mecanismos causales implicados, pero hay una conexi\u00f3n fuerte entre desigualdad, esperanza de vida, enfermedades mentales, delincuencia, fracaso escolar\u2026 Tradicionalmente se hab\u00eda achacado la proliferaci\u00f3n de este tipo de problemas a la pobreza, pero ahora sabemos que, al menos en las sociedades m\u00e1s ricas, son m\u00e1s frecuentes cuanta m\u00e1s desigualdad existe, con independencia de la situaci\u00f3n absoluta de los m\u00e1s pobres. A partir de cierto nivel de bienestar material, m\u00e1s o menos el de los pa\u00edses de la OCDE, incluso cuando la situaci\u00f3n material de quienes peor est\u00e1n en una sociedad es comparativamente buena, si en esa sociedad existen grandes diferencias de ingresos entre las clases altas y las clases bajas, esos problemas ser\u00e1n m\u00e1s intensos que en sociedades m\u00e1s igualitarias, aunque estas \u00faltimas sean algo m\u00e1s pobres en t\u00e9rminos absolutos. <\/p>\n\n\n\n<p>En general, creo que los proyectos democr\u00e1ticos son mucho m\u00e1s incompatibles con la desigualdad relativa, y no s\u00f3lo con la miseria, de lo que creen los liberales. Tambi\u00e9n la desigualdad meritocr\u00e1tica destruye las condiciones sociales de una sociedad justa. Pero incluso quien prefiera apostarlo todo a la carta de la libertad individual en un sentido muy limitado, quien prefiera optar por una vida ultracompetitiva donde los ganadores se lo lleven todo, deber\u00eda tener claro que su proyecto va a tener que afrontar una serie de malestares colectivos arraigados antropol\u00f3gicamente. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vivimos bajo lo que t\u00fa llamas \u201cel trauma de la desigualdad\u201d. Seg\u00fan Thomas Piketty, el capitalismo moderno  se ha caracterizado por una tendencia estructural a la desigualdad, que se vio corregida tras la Segunda Guerra Mundial, con la construcci\u00f3n del Estado de Bienestar, y que volvi\u00f3 a reactivarse con el auge del neoliberalismo. \u00bfCompartes este diagn\u00f3stico?  \u00bfC\u00f3mo crees que ha evolucionado la desigualdad en las \u00faltimas d\u00e9cadas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que por lo que toca a los aspectos descriptivos hay pocas dudas de que las cosas son as\u00ed. La explosi\u00f3n de desigualdad desde los inicios del capitalismo est\u00e1, creo, m\u00e1s que demostrada. El punto de debate siempre ha sido si esa tendencia era dominante o hab\u00eda otras contratendencias end\u00f3genas \u2013como el ascenso social de grupos capaces de aprovechar sus cualificaciones para mejorar su situaci\u00f3n\u2013 que limitaban o incluso revert\u00edan esa din\u00e1mica. Los trabajos de Piketty son muy interesantes porque demuestran que si no se da una intervenci\u00f3n tan gigantesca como la del keynesianismo, que requiri\u00f3 condiciones pol\u00edticas y materiales \u00fanicas, la tendencia a la polarizaci\u00f3n econ\u00f3mica tiene una fuerza inercial completamente imparable. <\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, creo que el aumento de la desigualdad en las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas como resultado de la contrarreforma neoliberal es igualmente innegable. Es un fen\u00f3meno complejo porque el propio capitalismo lo es, claro. Pero, en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos lo que estamos observando es una polarizaci\u00f3n social muy grande que a menudo se mueve por debajo de nuestro radar pol\u00edtico. Por ejemplo, seg\u00fan el Bar\u00f3metro Social del Colectivo IOE, entre 2002 y 2014 los hogares medio-altos (los centiles 50-90) aumentaron su patrimonio un 7%, los hogares medio-bajos (los centiles 25-50) perdieron un 16% de su patrimonio. Pero es que el 25% m\u00e1s pobre perdi\u00f3 un alucinante 108%. Literalmente, lo perdieron todo. Si miramos las rentas, pasa algo parecido. Quienes peor lo est\u00e1n pasando hoy en Espa\u00f1a son los que ya estaban muy mal antes de la crisis de 2008. <\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los efectos de este aumento de la desigualdad es un deterioro de eso que a veces se llama \u201ccohesi\u00f3n social\u201d, un concepto complejo que puede significar muy distintas cosas y ni mucho menos todas ellas positivas. Pero, en general, es cierto que en las sociedades m\u00e1s desiguales la gente considera a los dem\u00e1s menos dignos de confianza. La competencia y la comparaci\u00f3n odiosa son dif\u00edcilmente compatibles con la sensaci\u00f3n de compartir un espacio social, una serie de reglas e instituciones que de alguna manera reducen la conflictividad a unas dimensiones asumibles en una sociedad democr\u00e1tica. En un estudio ya cl\u00e1sico, Robert Putnam detect\u00f3 un deterioro muy amplio de la participaci\u00f3n en la esfera p\u00fablica en Estados Unidos a partir de los a\u00f1os setenta del siglo XX, tras un ciclo de varias d\u00e9cadas de incremento posterior a la Segunda Guerra Mundial. Putnam no llega a esa conclusi\u00f3n, pero creo que hay una conexi\u00f3n evidente entre la p\u00e9rdida de lo que \u00e9l llama \u201ccapital social\u201d y la restauraci\u00f3n mercantil que comienza en esos a\u00f1os, que son los inicios del proyecto neoliberal. <\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos buenas razones para pensar que la mercantilizaci\u00f3n deteriora las condiciones sociales necesarias para crear un espacio democr\u00e1tico digno de tal nombre. Las pol\u00edticas iliberales contempor\u00e1neas y el ascenso de la extrema derecha son, en parte, el resultado de esta desfundamentaci\u00f3n de la democracia. Cuando la crisis obliga a la gente a recuperar la voz y la soberan\u00eda que el mercado le ha arrebatado, se encuentra con un entorno institucional degradado en el que prolifera la irracionalidad pol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Uno de los efectos de la desigualdad contempor\u00e1nea es la precarizaci\u00f3n de las condiciones de vida (empleo, vivienda, familia, educaci\u00f3n, salud, cultura, participaci\u00f3n pol\u00edtica, etc.), que afecta a sectores cada vez m\u00e1s amplios de la sociedad y que impide a los individuos desarrollar un proyecto aut\u00f3nomo de vida. Guy Standing ha llegado a hablar del \u201cprecariado\u201d como una \u201cnueva clase social\u201d. \u00bfC\u00f3mo entiendes t\u00fa la relaci\u00f3n entre desigualdad y precariedad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La categor\u00eda de \u201cprecariado\u201d entendida en los t\u00e9rminos de Guy Standing tiene una potencia heur\u00edstica indudable; pero, al mismo tiempo, me resulta bastante problem\u00e1tica. Para Standing, la consecuencia fundamental de las mutaciones en la estructura econ\u00f3mica postfordista es la aparici\u00f3n de una nueva clase social en proceso de formaci\u00f3n. El precariado ser\u00eda el producto de una triple vulnerabilidad: la carencia de ingresos fijos, la ausencia de una identidad profesional y la falta de respaldo de una comunidad laboral solidaria. <\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente, el trabajo temporal y la inestabilidad laboral siempre han existido en las sociedades capitalistas y en ciertos momentos han sido muy intensas. Lo que, seg\u00fan Standing, diferencia el mercado de trabajo actual de otros periodos es que el precariado, por un lado, se ve obligado a adecuar permanentemente sus aspiraciones y estilos de vida a una trayectoria laboral intr\u00ednsecamente inestable y, por otro, cuenta con un nivel educativo muy por encima de lo que exige su trabajo. Todo eso es cierto. Pero, a mi modo de ver, la noci\u00f3n de precariado tiene el inconveniente de que tiende a nivelar las diferencias de clase, que son realmente profundas, en el interior del propio grupo de trabajadores sometidos a la flexibilizaci\u00f3n. No permite distinguir entre el sufrimiento, por as\u00ed decirlo, \u201cexistencial\u201d de los j\u00f3venes de clase media que han visto truncadas sus expectativas pero cuentan con medios econ\u00f3micos y capital relacional para adaptarse a la precariedad y otros j\u00f3venes con menos recursos que afrontan enormes dificultades materiales completamente inermes. Creo que la desigualdad influye much\u00edsimo en c\u00f3mo se vive la precariedad. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se ha repetido muchas veces que la pandemia de Covid-19 ha sido como un catalizador que ha revelado los elevados niveles de desigualdad y precariedad de nuestras sociedades, y que al mismo tiempo ha contribuido a agudizarlos, en parte por los efectos de la propia enfermedad y en parte por las medidas pol\u00edticas adoptadas para frenarla. \u00bfCu\u00e1l es tu diagn\u00f3stico de la situaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Comparto ese diagn\u00f3stico, que en realidad es casi de sentido com\u00fan. La mayor parte de los problemas que han acaparado la atenci\u00f3n p\u00fablica el \u00faltimo a\u00f1o ya exist\u00edan antes de la pandemia. Lo que ocurri\u00f3 durante los primeros meses es que tuvimos que observarlos concentrados y, adem\u00e1s, de forma muy generalizada. El deterioro de la sanidad p\u00fablica viene de muy lejos, pero normalmente logramos ignorarlo porque nos afecta en momentos muy concretos de nuestra vida o bien disponemos de recursos para esquivarlos. En abril de 2020 daba igual que fueras rico o pobre, la falta de respiradores o la carencia de camas en la UCI te pod\u00eda matar. De igual modo, normalmente conseguimos hacer como que no sabemos lo que ocurre en ese esc\u00e1ndalo que son las residencias para mayores. En la primavera de hace unos meses, esos problemas estructurales se convirtieron en una pel\u00edcula <em>gore<\/em> emitida en todas las televisiones en <em>prime time<\/em>. Los problemas educativos que hemos vivido tampoco ten\u00edan que ver con que todo fuera completamente distinto durante la pandemia, sino m\u00e1s bien con que todo segu\u00eda siendo igual: simplemente, se ve\u00edan m\u00e1s claramente las inmensas desigualdades entre las familias con m\u00e1s recursos culturales y econ\u00f3micos, y el resto. <\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, hay un problema del que se ha hablado poco y es la crisis de la burocracia. La pandemia nos ha mostrado las dificultades que tiene un Estado en una situaci\u00f3n de excepci\u00f3n para movilizar recursos materiales y ejecutivos con eficacia tras d\u00e9cadas de socavamiento de las estructuras burocr\u00e1ticas. Estoy convencido de que esa es una de las grandes victorias ideol\u00f3gicas del neoliberalismo: convencernos de que los recursos administrativos necesarios para que las actividades p\u00fablicas funcionen son de suyo innecesarios, caros e ineficaces. <\/p>\n\n\n\n<p>Otra cuesti\u00f3n que est\u00e1 pasando un tanto desapercibida, pienso, es c\u00f3mo muy r\u00e1pidamente las \u00e9lites sociales y econ\u00f3micas est\u00e1n desarrollando estrategias exitosas para surfear estos problemas. En algunos casos es muy evidente, como la posibilidad de gastar un mont\u00f3n de dinero en pruebas PCR privadas o el modo en que alguna gente ha tenido la oportunidad de trasladarse a sus segundas residencias en zonas rurales. En otros casos son movimientos m\u00e1s sutiles. El aumento del teletrabajo est\u00e1 beneficiando mucho m\u00e1s a las clases medias-altas que al resto (es dif\u00edcil teletrabajar si eres camarero). Del mismo modo, el aumento de los desplazamientos a pie o en bicicleta s\u00f3lo se lo puede permitir quien vive y trabaja en lugares accesibles por esos medios. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se ha discutido mucho si la pandemia nos ayudar\u00e1 a corregir los errores del pasado o si m\u00e1s bien contribuir\u00e1 a acelerar y agravar esos errores: las desigualdades sociales, la aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la degradaci\u00f3n de la biosfera, etc. \u00bfTe atrever\u00edas a aventurar cu\u00e1les ser\u00e1n las consecuencias de este gran experimento ecosocial?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Odio la idea de que las crisis son una oportunidad. Las crisis est\u00e1n llenas de sufrimiento y muerte. Pueden ser un momento de ruptura, es cierto, pero el sentido que adopte esa ruptura no est\u00e1 definido de antemano. Me parece que el covid ha dado la puntilla a la utop\u00eda neoliberal, que era un zombi pol\u00edtico desde la crisis de 2008. Creo que nadie plantea ya en serio que el mercado autorregulado es un proyecto universalista que nos beneficiar\u00e1 a todos. Por el contrario, se ha normalizado r\u00e1pidamente la idea de que las intervenciones estatales a gran escala son necesarias. Entre las escenas c\u00f3micas que ha dejado la pandemia est\u00e1n ese editorial de <em>Financial Times<\/em> pidiendo la renta b\u00e1sica e impuestos a las rentas altas, o las alabanzas de conocidos anarcoliberales a las medidas autoritarias tomadas por el estado chino. <\/p>\n\n\n\n<p>El problema es que esa aceptaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n p\u00fablica tiene un car\u00e1cter claramente reactivo, muy hobbesiano. Viene a decir: en un mundo peligroso y amenazador, tenemos que aceptar recortes en nuestras libertades. No se entienden esas intervenciones p\u00fablicas como parte de un proceso de profundizaci\u00f3n en la democracia. <\/p>\n\n\n\n<p>La clave, para m\u00ed, es el momento pol\u00edtico que estamos atravesando, que es profundamente antic\u00edclico para los movimientos progresistas. Los proyectos antagonistas y emancipadores han vivido en distintos lugares del mundo una d\u00e9cada muy vigorosa, con momentos realmente esperanzadores. Pero el covid nos ha pillado a contrapi\u00e9, en la fase decreciente de ese ciclo. Las fuerzas del cambio atraviesan una situaci\u00f3n de cansancio y desmovilizaci\u00f3n, justo en el momento en el que finalmente instituciones como la Uni\u00f3n Europea han aceptado un giro radical de sus pol\u00edticas econ\u00f3micas ortodoxas precedentes. En cambio, la derecha radical est\u00e1 viviendo un momento muy activo. Se puso de manifiesto, en nuestro pa\u00eds, con la movilizaci\u00f3n de la ultraderecha en pleno confinamiento, creo que nos dejaron claro lo que estaban dispuestos a arriesgar para defender sus privilegios. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>En tu \u201cpanfleto igualitarista\u201d, de manera an\u00e1loga a lo que Erik Olin Wright llam\u00f3 \u201cutop\u00edas reales\u201d, planteas una serie de propuestas de transformaci\u00f3n social en muy diferentes \u00e1mbitos: la igualdad material, la relaci\u00f3n entre hombres y mujeres, la participaci\u00f3n pol\u00edtica, la educaci\u00f3n, la cultura, etc. \u00bfPodr\u00edas decirnos en qu\u00e9 medida se trata de propuestas no s\u00f3lo deseables sino tambi\u00e9n realizables?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que son realizables en el sentido de que la mayor parte de las propuestas que menciono han sido ensayadas y desarrolladas en alg\u00fan momento de la historia de la modernidad. Yo las esbozo de una forma muy impresionista, pero el bagaje pr\u00e1ctico del que disponemos al respecto es inmenso. El cooperativismo, por ejemplo, es una realidad en la que participan cientos de millones de personas en todo el mundo. De hecho, en Espa\u00f1a tenemos una de las cooperativas m\u00e1s importantes de la historia a nivel internacional, el Grupo Mondrag\u00f3n, que es objeto de inter\u00e9s pr\u00e1ctico y acad\u00e9mico en todo el mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Son realizables tambi\u00e9n en el sentido de que nos encontramos a las puertas de una crisis material que va a imponer transformaciones catacl\u00edsmicas, una situaci\u00f3n que, como dec\u00eda Naomi Klein, lo cambia todo. Me refiero a que lo que es irrealizable, en realidad, es nuestra facticidad presente. La mayor parte de nuestra vida de ultraconsumismo es una ficci\u00f3n ut\u00f3pica. Los pa\u00edses occidentales est\u00e1n viviendo como si dispusi\u00e9ramos de varios planetas, como si el petr\u00f3leo fuera infinito y la p\u00e9rdida de biodiversidad fuera un lamentable asunto que s\u00f3lo importa a los aficionados a la observaci\u00f3n de aves. <\/p>\n\n\n\n<p>Se repite mucho la frase de Jameson de que somos incapaces de imaginar un futuro postcapitalista. Creo que no es del todo verdad. En realidad, tenemos planes bastante detallados, algunos de ellos inspirados en experiencias pasadas y presentes. Lo que nos falta es la voluntad pol\u00edtica para ponerlos en marcha. Pero en un plazo bastante breve esa voluntad ser\u00e1 inevitable: habr\u00e1 que racionar bienes escasos e intervenir para paliar nuevas epidemias zoon\u00f3ticas causadas por la crisis ecosocial. Lo que est\u00e1 en juego es el sentido pol\u00edtico que tendr\u00e1n esas medidas, si nos permitir\u00e1n avanzar en la democracia y la igualdad o estar\u00e1n dirigidas a preservar los privilegios de una minor\u00eda decreciente a costa de la mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ce\u0301sar Rendueles (1975) es fil\u00f3s\u00f3fo, ensayista y profesor de sociologi\u0301a en la Universidad Complutense de Madrid. 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