La COP15 acuerda proteger el 30% de la Tierra en 2030 para frenar la pérdida de biodiversidad

El Marco mundial de diversidad biológica fue aprobado en la COP 15. Foto del CDB.

Las negociaciones de la ONU concluyen en Montreal con compromisos para restaurar áreas degradadas, frenar la extinción de especies y movilizar financiación desde los países desarrollados a los más pobres.

Reproducimos aquí la crónica publicada por Manuel Planelles el 19/12/2022 en la sección Clima y Medio Ambiente del diario El País.

Los 195 países que se han reunido durante las últimas dos semanas en la cumbre sobre biodiversidad de la ONU, la COP15, han cerrado la mañana de este lunes (hora española) un acuerdo para intentar revertir la pérdida de biodiversidad sin precedentes que asola el planeta y de la que es responsable principalmente el ser humano. El acuerdo, que aspira a ser un plan de choque para esta década, compromete a sus firmantes a que en 2030 el 30% de las “zonas terrestres, aguas continentales y costeras y marinas” se “conserven y gestionen eficazmente mediante sistemas de áreas protegidas”. Según la última evaluación de Naciones Unidas, en estos momentos alrededor del 17% de la superficie terrestre y el 10% de la marina están bajo protección. Además, el pacto establece que “al menos el 30% de las áreas de ecosistemas terrestres, de aguas continentales y costeras y marinas degradadas” estén restauradas o en el proceso para estarlo también para 2030.

El acuerdo ha llegado tras varios retrasos de esta COP15, que debía haberse celebrado en China en 2020, pero que las restricciones por la pandemia en ese país han hecho que se lleve a cabo con dos años de demora en la ciudad canadiense de Montreal. En los últimos meses, el pacto que se buscaba se ha definido como el Acuerdo de París de la biodiversidad, en referencia al importante tratado de lucha contra el cambio climático de 2015. Precisamente, la gran batalla global contra el calentamiento ha hecho que en muchas ocasiones quede oculta la pérdida de biodiversidad, cuya cara más extrema es el gigantesco proceso de extinción que amenaza a un millón de los alrededor de ocho millones de especies vegetales y animales conocidas del planeta. Pero ambas crisis van cogidas de la mano y en muchos casos las causas de una y otra son comunes.

Un pacto histórico

El acuerdo cerrado la mañana de este lunes se estructura a través de cuatro grandes objetivos y se desarrolla con 23 metas. El cierre en la sesión final ha sido polémico; el representante de la República Democrática del Congo ha expresado en el plenario su rechazo al texto presentado, que debe ser adoptado por unanimidad según establecen las reglas de la ONU. A pesar de esta circunstancia, el ministro chino de Ecología, Huang Runqiu, que preside la cumbre, ha dado por aprobado el pacto, que ha sido calificado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas como “histórico”.

El acuerdo alcanzado también incluye el compromiso de movilizar para finales de esta década al menos 200.000 millones de dólares anuales en financiación nacional e internacional (desde fuentes públicas y privadas) relacionada con la biodiversidad. Además, los países desarrollados prometen aumentar para 2025 hasta los 20.000 millones de dólares anuales “los flujos financieros internacionales” hacia los países con menos recursos, que en muchos casos son los que atesoran la mayor biodiversidad planetaria. En 2030, esa cantidad deberá llegar a los 30.000 millones de dólares anuales. Precisamente, la principal objeción del representante congoleño se ha centrado en la falta de garantías para que los países desarrollados ayuden a las naciones con menos recursos.

Otra de las metas que se establecen en el pacto —denominado Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal— pasa por reducir a la mitad tanto el exceso de nutrientes como el riesgo general que representan los plaguicidas y los productos químicos altamente peligrosos para la naturaleza. Y el texto insta a los países a acabar de forma gradual o a su reforma progresiva de las ayudas públicas que dañan la biodiversidad en al menos 500.000 millones de dólares cada año para 2030.

Este tratado de Kunming-Montreal aboga por “asegurar acciones urgentes” para “detener la extinción inducida por el hombre de especies amenazadas”. Para 2050, señala uno de los objetivos del acuerdo, “la tasa de extinción” se habrá reducido diez veces.

Desarrollo

La organización ecologista WWF ha aplaudido la adopción de este acuerdo que compromete al mundo “a detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030, un objetivo global aclamado como el equivalente a los 1,5 grados del clima” (en referencia a la meta más ambiciosa que establece el Acuerdo de París). El pacto, según Marco Lambertini, el director general de WWF International, “envía una señal clara y debe ser la plataforma de lanzamiento para la acción de los gobiernos, las empresas y la sociedad”. Sin embargo, esta organización también advierte de que la lucha contra la pérdida de biodiversidad puede descarrilar si el pacto se implementa lentamente y si no se moviliza el dinero prometido. “Ahora debemos ver el desarrollo inmediato de este acuerdo, sin excusas, sin retrasos”, ha agregado a través de un comunicado Lambertini.

En la misma línea, Inger Andersen, la directora del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), ha apuntado que la adopción del marco de Kunming-Montreal es un primer paso para restablecer nuestra relación con el mundo natural”. Pero ha resaltado que el éxito se medirá por el progreso “rápido y consistente en la implementación” de lo acordado.

En la mente de muchas organizaciones conservacionistas está lo ocurrido con las llamadas Metas de Aichi para la Diversidad Biológica. En la décima COP del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se celebró en 2010 en la ciudad japonesa de Nagoya, se acordaron unos objetivos para la protección de la biodiversidad para la década pasada. Pero, cuando se llegó a 2020, ninguna de las 20 metas fijadas se había cumplido completamente, según la última revisión por la convención (solo seis se puede considerar que se han alcanzado parcialmente). El bajo nivel de cumplimiento no significa que no se hayan dado avances, como la reducción del ritmo de deforestación o el aumento de la superficie de áreas protegidas, a las que ahora se le quiere dar un impulso definitivo con el compromiso de llegar al 30% en 2030.

El pacto adoptado este lunes menciona explícitamente a ese millón de especies del planeta que se enfrentan a su desaparición total en las próximas décadas, a menos que se tomen medidas para reducir las causa de la pérdida de biodiversidad, entre las que están los usos de la tierra, la sobreexplotación de los recursos, el cambio climático, las especies invasoras y la contaminación. Si no se toman medidas, “habrá una mayor aceleración en la tasa global de extinción de especies”, que ahora es “decenas o cientos de veces más alta de lo que ha promediado en los últimos 10 millones de años”.

El acuerdo cerrado en la COP15 plantea medidas para cada uno de esos impulsores de la pérdida de biodiversidad para 2030. Por ejemplo, en el caso de las especies invasoras, se aboga por reducir en al menos a la mitad “la introducción y establecimiento” de estas especies y “erradicar o controlar” las que estén presentes en las islas y lugares prioritarios desde el punto de vista medioambiental. Respecto a la contaminación, se propone “reducir a la mitad tanto el exceso de nutrientes como el riesgo general planteado por pesticidas y productos químicos altamente peligrosos” para finales de esta década. Además, se aboga por disminuir igualmente a la mitad “el desperdicio mundial de alimentos”.

Las metas más destacadas

Estos son los objetivos más importantes del acuerdo de Kunming-Montreal para 2030:  

  • Protección de al menos el 30% de las tierras, aguas continentales, zonas costeras y océanos del mundo. 
  • Restaurar completamente (o estar en proceso de conseguirlo) el 30% de los ecosistemas terrestres, continentales y costeros y marinos degradados del planeta.
  • Reducir el desperdicio mundial de alimentos a la mitad y reducir significativamente el consumo excesivo y la generación de residuos. 
  • Reducir a la mitad tanto el exceso de nutrientes como el riesgo general que representan los pesticidas y los productos químicos altamente peligrosos. 
  • Eliminar o reformar progresivamente los subsidios que dañan la biodiversidad en al menos 500.000 millones de dólares cada año para 2030. 
  • Movilizar al menos 200.000 millones de dólares para 2030 al año en financiación nacional e internacional relacionada con la biodiversidad de fuentes públicas y privadas. 
  • Aumentar los flujos financieros internacionales de los países desarrollados hacia los países en desarrollo hasta por lo menos 20.000 millones de dólares anuales para 2025 y hasta los 30.000 para 2030. 
  • Prevenir la introducción de especies exóticas invasoras prioritarias y reducir al menos a la mitad la introducción y el establecimiento de nuevas especies exóticas invasoras. Y erradicarlas o controlarlas en las islas y otros sitios prioritarios.

Manuel Planelles es periodista especializado en información sobre cambio climático, medio ambiente y energía. Ha cubierto las negociaciones climáticas más importantes de los últimos años. Antes trabajó en la redacción de Andalucía de EL PAÍS y ejerció como corresponsal en Córdoba. Ha colaborado en otros medios como la Cadena Ser y 20 minutos.