
La filosofía china tiene máximas ancestrales que orientan el comportamiento humano para reforzar la resiliencia y seguir adelante a pesar de las dificultades
Por Martina Baiardi
En la filosofía china, la resiliencia es una cualidad esencial para navegar por las corrientes a menudo desafiantes de la vida. La frase (Nì shu xíng zhu, bù jìn zé tuì), que se traduce como “Remar contra la corriente; si no avanzas, retrocedes”, es una poderosa metáfora de la necesidad de perseverar frente a la adversidad.
La sabiduría china está llena de proverbios antiguos que, con pocas palabras, logran transmitir enseñanzas profundas sobre la vida. Por eso, este lema se ha convertido en una metáfora inolvidable sobre la resiliencia, el esfuerzo constante y la importancia de no rendirse ante las dificultades.
Filosofía china: “Remar contra la corriente; si no avanzas, retrocedes”

En la tradición china, la vida suele compararse con elementos naturales: ríos, montañas, viento o fuego. En este caso, el río representa el paso del tiempo y los desafíos inevitables. La enseñanza nos dice que cuando estamos “contra la corriente”, no basta con quedarse quietos. La vida no se detiene.
Pues el mundo sigue avanzando, las circunstancias cambian y, por más que nos pese, los obstáculos son parte del camino. Es por ello que, si una persona deja de esforzarse, inevitablemente empieza a retroceder.
Remar no es un acto instantáneo, requiere constancia, ritmo y determinación. En la filosofía oriental, esto se asocia con la disciplina interior.
El remo, en este sentido, simboliza la voluntad personal, la perseverancia, la capacidad de seguir incluso con cansancio y, pues claro, el trabajo silencioso y continuo, donde cada remada representa un pequeño paso hacia adelante, incluso cuando no se ven resultados inmediatos.

Cuando se dice que si no remamos no avanzamos, quiere decir que en ciertos momentos, la inacción no es neutral. Si una persona no decide, pierde oportunidades y rendirse es dejar que la corriente arrastre llevando al estancamiento. La frase invita a mantenerse en movimiento, aunque sea lentamente.
La resiliencia como camino, no como destino
En Occidente se habla mucho de resiliencia como una virtud psicológica. Pero en Oriente se entiende como una práctica diaria. Ser resiliente no es ser invencible. Es:
- adaptarse
- aprender del dolor
- continuar a pesar del miedo
- avanzar incluso con incertidumbre
“Remar contra la corriente” es una imagen poderosa porque refleja algo universal, todos enfrentamos momentos en los que la vida parece ir en dirección contraria.
Asi que no lo olvides, el progreso no siempre es rápido, pero siempre es necesario, cada esfuerzo cuenta y seguir adelante es, en sí mismo, una victoria.
