jóvenes filosofos

Jóvenes filósofos y humanistas

El simposio trata de fomentar el estudio de la filosofía y el pensamiento crítico entre los más jóvenes, a la vez que les da la oportunidad de expresar sus propias ideas. (Imagen: oradea-photographer.com)
El simposio trata de fomentar el estudio de la filosofía y el pensamiento crítico entre los más jóvenes, a la vez que les da la oportunidad de expresar sus propias ideas. (Imagen: oradea-photographer.com)

La filosofía no es solo cosa de adultos, de ahí la necesidad de dar oportunidad a los jóvenes y adolescentes para que expongan ellos también sus preocupaciones y temas de interés, expresando así su deseo de saber. Y esto es exactamente lo que el colectivo Mussol-Paideia 2.0 viene haciendo en su Simposio de Jóvenes Filósofos y Humanistas en la Comunidad Valenciana, que celebraba el pasado día 28 de marzo su cuarta edición.

Por el Colectivo Mussol-Paideia

El simposio de este año contó con la profesora Cristina Peris, directora del IES de Albal, que fue la encargada de conducir el acto y dar la palabra, en primer lugar, a Pascual Casany Muñoz, profesor universitario, inspector de Educación de la Generalitat Valenciana y miembro de la Junta de Gobierno del Centro Valencia-Mediterráneo UNESCO. Casany remarcó la importancia de la filosofía a nivel empresarial –como refleja el hecho de que, cada vez más, es uno de los aspectos más buscados en la selección de personal en Estados Unidos–, ya que existe la consideración de que estos estudios completan la formación de la persona, dándole un entendimiento y juicio de la realidad y los problemas más ajustados a la perspectiva de la humanidad. Ya no basta con ser arquitecto, ingeniero, abogado o médico, sino que hay que tener una formación más amplia con un sentido crítico que solo los estudios y lecturas de carácter filosófico pueden proporcionar. Casany animó a los asistentes a seguir en el esfuerzo y en la indagación que requiere el amor al saber (que es la definición de la filosofía), ese deseo siempre insatisfecho de alcanzar la sabiduría.

El evento se desarrolló en la localidad valenciana de Burjassot, con gran éxito de participación (magen: www.oadea-photographer.com)
El evento se desarrolló en la localidad valenciana de Burjassot, con gran éxito de participación. (Imagen: www.oradea-photographer.com)

A continuación tomó la palabra la concejala delegada de Educación del ayuntamiento de Burjassot –ciudad donde se realizó el simposio–, Olga Camps Contreras, quien quiso recordar el carácter formativo de la filosofía advirtiendo que no se valora suficientemente la importancia de esta materia a la hora de despertar el sentido crítico de la ciudadanía. Camps animó a los jóvenes asistentes a luchar por la filosofía, el pensamiento y la sociedad democrática.

Camps Contreras advirtió del riesgo de no valorar lo suficiente la filosofía, herramienta necesaria para despertar el sentido crítico

Y después llegaron las exposiciones de los ponentes. Adolescentes de 4º de la ESO, 1º y 2º de bachillerato que, por equipos, presentaron sus proyectos de reflexión filosófica: el neofascismo, la posverdad, el feminismo, el crecimiento personal, el pensamiento crítico, los animales reales y simbólicos de la filosofía, etc. Reflexiones de actualidad que fueron expuestas en multitud de formatos (discursos,performance, dramatización, exposiciones, etc.) y experiencias didácticas para el aprendizaje de la filosofía (desde la confección de un trivial filosófico, hasta la presentación al público), para terminar con una crítica de los libros filosóficos de lacolección de mangas de La Otra H.

La mañana terminó con tres talleres filosóficos –en los que el público participó con sus preguntas– en una colaboración entre los saberes de la filología clásica y la filosofía, contando, incluso, con una intensa y divertidísima sesión de Kahoot (plataforma que permite la creación de cuestionarios de evaluación y quizs), en la que los casi 200 asistentes, emulando al programa de televisión Pasapalabra, pudieron divertirse con la filosofía de fondo.

Tras esta mañana de exposiciones, los ponentes se dirigieron a la Casa de la Cultura de Burjassot para disfrutar del parque de la granja de Burjassot y reponer fuerzas al modo epicúreo: en un entorno muy agradable que daba pie a la conversación y la amistad entre los alumnos de los diferentes centros participantes.

Las reflexiones de los jóvenes fueron expuestas en multitud de formatos:  discursos, performances, dramatizaciones, exposiciones, etc) y a través de experiencias didácticas para el aprendizaje de la filosofía.
Las reflexiones de los jóvenes fueron expuestas en multitud de formatos: discursos, performances, dramatizaciones, exposiciones, etc., y a través de experiencias didácticas para el aprendizaje de la filosofía. (Imagen: oradea-photographer.com)

La sesión de la tarde corrió a cargo del mentalista Javier Botía, que sorprendió y estimuló al auditorio con su espectáculo, un verdadero reto para el pensamiento crítico de los asistentes. Punto y final perfecto para este encuentro/simposio, que se consolida como una gran fiesta de concordia y pensamiento sin otro fin que promover la filosofía dentro de la educación secundaria.

Instrucciones de uso del simposio

El objetivo del simposio es promover entre el joven alumnado el interés por la filosofía y las humanidades, así como dar relevancia al papel fundamental de estas asignaturas en la formación de la juventud. Además, por su carácter no competitivo, busca promover y fomentar los valores de colaboración, respeto, convivencia y solidaridad.

Está dirigido a y protagonizado por el alumnado de 4º de la ESO, 1º y 2º de bachillerato. Cada centro participante puede proponer el proyecto de reflexión que considere oportuno coordinado por el profesorado de Filosofía y, si se considera conveniente, con la colaboración del profesorado de otros departamentos
Se establecen dos Modalidades bajo las que participar:

Modalidad A: Presentación de un proyecto filosófico.

Modalidad B: Nuevas dinámicas para hacer Filosofía.

El proyecto de reflexión se puede exponer en grupo de alumnos y alumnas, según lo requiera el formato que se haya elegido y la modalidad a la que ha optado, procurando que sea atractivo y ameno para los asistentes.

El tiempo máximo de exposición del proyecto depende de la modalidad: 15 minutos para la modalidad A y 30 minutos para la modalidad B, independientemente de su contenido y número de ponentes.

El tema es libre. El proyecto puede abarcar cualquier temática que se considere oportuna, relevante, atractiva y sobre la que se quiera llamar la atención. El formato de presentación también es libre. Puede adoptar la forma de disertación, presentación Pecha-Kucha (20 diapositivas y el ponente debe hablar 20 segundos en cada una), perfomance,fotografía, música, aforismos, vídeo, Power Point o cualquier otro medio. Los proyectos se pueden exponer en cualquiera de las dos lenguas oficiales de la Comunidad Valenciana. Y, por último ,a las exposiciones pueden asistir familiares y amigos.
Se puede acceder a la web del simposio desde la web de la editorial
www.boreallibros.es
Facebook: @simposiojovesfilosofos

Fuente: https://www.filco.es/jovenes-filosofos-y-humanistas/

Robots Emocionales

EL PELIGRO DE LOS ROBOTS EMOCIONALES

 Revista QUO. Por Antonio Guerrero

El peligro de los robots emocionales

“Acostarse con un androide ¿es infidelidad?”, se pregunta y nos pregunta la publicidad de la segunda temporada de la serie Westworld que se emite por HBO. Esta pregunta es más compleja de lo que parece porque nos lleva a otras más inquietantes: ¿Cuáles son los posibles vínculos que se están generando con los humanos? Si un humano se enamora de un robot… ¿no será porque se nos está olvidando enamorarnos?

Hasta el momento las emociones eran un patrimonio de la humanidad pero desde un tiempo a esta parte esto no está tan claro. Mucho han cambiado las cosas en la historia de la revolución tecnológica, desde el robot industrial, el juguete, el androide, hasta llegar a robots que parecen ser humanos e imitan nuestras emociones. Pero… ¿qué tiene de bueno que un robot nos sonría amablemente?

En la década de 1970 el ingeniero japonés Masahiro Mori propuso que hubiera empatía entre robots y humanos. Se estaba creando una cultura de rechazo a la máquina que debía cambiar. Desde esa perspectiva, y basándose en Sigmund Freud, propuso que los robots tuvieran apariencia humana. Desde entonces las emociones han ocupado un lugar relevante en el contexto de la robótica, al margen del desarrollo de la IA (inteligencia artificial). El profesor Hiroshi Ishiguro asegura que pronto tendremos robots sociales (más allá de lo emocional) y que estos se integrarán en nuestras vidas: en el hogar, en el trabajo, en los lugares de ocio, etc.PUBLICIDADinRead invented by Teads

Pero, ¿es peligroso todo esto? Ya existe una cultura del miedo sobre la IA que forma parte incluso de nuestra cultura estética, desde la famosa novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, hasta la adaptación cinematográfica Blade Runner (La original de 1982 y su secuela, Blade Runner 2049). Y hasta se ha esbozado sucintamente en este género la cuestión sobre las emociones en los robots.

Pero tal vez no se ha reflexionado lo suficiente al respecto. En realidad cuando hablamos de emociones robóticas siempre lo hacemos desde el punto de vista empático del ser humano. Los robots pueden ser emocionales para el ser humano pero eso no significa que experimenten emociones en realidad. Así lo declara Sossa Azuela en su proyecto Cajal Blue Brain, donde simula el funcionamiento de mamíferos a nivel matemático.

«LLAMAMOS EA (EMOCIÓN ARTIFICIAL) AL ESTADO DE APARIENCIA EMOCIONAL DE LOS ROBOTS»

En base a lo dicho podemos atrevernos a dar origen a una definición en este artículo para la revista QUO. Llamaremos EA (Emoción artificial) al estado de apariencia emocional del robot que genera empatía en el ser humano. Esto implica que las emociones robóticas son un fenómeno de feed back humano. Y al igual que la IA ha traído suspicacias la EA también han comenzado a hacerlo en el mundo científico.

Pero la EA sobre todo comienza a tener implicaciones éticas en este momento de la posmodernidad donde aparece el poshumanismo como debate reconocido ampliamente.

El poshumanismo es una línea de pensamiento filosófico actual que se plantea qué es lo humano desde el transhumanismo o el tecnohumanismo. Existe una crisis del concepto de ser humano renacentista y por ende en estos momentos lo humano se está redefiniendo. No conocemos destino final de este debate, que como digo es actual, pero lo cierto es que en él está implícito la reflexión sobre los robots emocionales.

Que un robot simule emociones puede ser más peligroso de lo que parece. Un robot que te acompaña a hacer la compra o que cuida de los ancianos, o que simplemente evita la soledad perjudica nuestra salud emocional. Y no solo eso: deforma el proceso de aprendizaje emocional humano. Si lo hacen ellos… nos quitamos de encima el peso de aprender a hacerlo nosotros.

«LA INTELIGENCIA EMOCIONAL TIENE QUE OCUPAR UN LUGAR IMPORTANTE EN LA EDUCACIÓN»

La inteligencia emocional no puede seguir siendo residual en el proceso pedagógico a lo largo de nuestra vida. Las instituciones educativas y el entorno familiar deben tomarse esto mucho más en serio. La consecuencia es que el desarrollo tecnológico está supliendo este déficit. Y esto nos declara que el problema es en realidad educativo.

Con esto argüimos que los robots tienen (o parecen) tener emociones que nos sirven, porque nosotros hemos dejado de generarlas o no sabemos cómo hacerlo. La empatía robótica existe porque cada vez hay menos empatía humana, y la robótica puede acabar por sustituirla.

Ya no sabemos comunicarnos entre nosotros, ni tenernos afecto, ni siquiera sabemos querernos a nosotros mismos. Cada vez estamos más lejos del ideal griego de equilibrio donde la felicidad era la clave. Ya no sabemos ser felices en esta sociedad de autoexigencias. Por eso cada vez somos más infelices. Y eso nos está convirtiendo en seres muy individualistas y solitarios. Pero estamos tan desmotivados que no hacemos nada al respecto. Apenas tenemos contenido interior, lo que nos hace descreidos y descomprometidos: autoexcluidos de nuestra sociedad.

De esta manera la existencia del robot emocional abre un debate ético. ¿Deben los robots simular emociones? ¿Debemos dejar de fabricar robots emocionales? ¿Hacer el amor con un robot es adulterio? ¿Matar a un robot, en un juego de guerra, es asesinato? Estas preguntas deben ser respondidas lo antes posible. De la misma manera tenemos que comenzar a exigir, desde lo público, la aplicación de conceptos morales en la industria de los robots emocionales. Y debemos hacerlo antes de que se cumpla el pronóstico de Hiroshi Ishiguro y convivamos con robos sociales.

Si llegamos a ese punto tendremos que declararnos seres disminuidos emocionalmente y necesitados de una máquina para sentir.

Tal vez entonces tendremos que pedirles a las máquinas que nos enseñen a tener emociones.

POR  ANTONIO GUERRERO, FILÓSOFO CREADOR DE FILOSOFÍA EN LA CALLE Y ANDALUCÍA PIENSA

Fuente:

La crisis climática


Michele Catanzaro

Las ideas de Matthew Liao (Taichung, Taiwán, 1972)para combatir el cambio climático pueden generar perplejidad y desconcierto, pero seguramente no indiferencia. Este experto en bioética propone, por ejemplo, reducir artificialmente la altura de las personas (por medio de terapias hormonales o de selección de los embriones) para aminorar su huella de carbono.

También sugiere crear parches que produzcan rechazo a la carne para eliminar un consumo que conlleva grandes emisiones de gases de efecto invernadero. Y cree que fármacos de mejora cognitiva, como el Ritalin y el Modafinil, promoverían sociedades más educadas, que son las que suelen tener menos hijos, y a menos personas en el planeta, menos impacto ambiental. Lo mismo harían moléculas como la oxitocina, que aumenta la empatía y fomenta comportamientos más altruistas.

¿Son factibles las propuestas de Liao? ¿Son deseables o pintan un escenario que recuerda a la novela ‘Un mundo feliz’ de Aldous Huxley? ¿Pueden ayudar a abordar el problema o solo sirven para generar rechazo y retrasar soluciones más viables? El filósofo, que admite que no todas sus propuestas tienen por qué implantarse, cree que la crisis climática es tan urgente que no se puede dejar de explorar ninguna opción.

–¿Sus propuestas son una provocación filosófica o van en serio?
–De lo que se trata es de pensar fuera de la caja. Lo que quiero evidenciar es que hay una clase de soluciones que no estamos tomando en consideración. Los parches contra la carne o la mejora cognitiva podrían ser viables. Después de dar una charla en la Universidad de Yale, un representante de una empresa farmacéutica me preguntó si había patentado la idea de los parches. En todo caso, no estoy proponiendo soluciones específicas. Estoy sugiriendo ampliar el espacio de soluciones a las que prestar atención.

–¿Pero no está descartando demasiado a la ligera las soluciones más convencionales? Los precios de la energía renovable están bajando, el veganismo está de moda entre los ‘millennials’, incluso hay inversiones en técnicas para sacar el CO2 de la atmósfera.
–La gente no tiene suficientes motivaciones para cambios de comportamiento, como reciclar más y conducir menos. Y las soluciones que pasan por el mercado, como los impuestos sobre las emisiones, requieren de grandes acuerdos internacionales, que no están funcionando. Finalmente, la geoingeniería –rocíar las nubes con aerosoles o sembrar el océano de hierro– podría tener consecuencias catastróficas. Hay que ampliar el rango de soluciones.

«Algunas de mis soluciones se podrían adoptar en tres o cuatro años, el tiempo que tardaron los teléfonos inteligentes en convertirse de algo raro a un objeto universal»

–Pero sus propuestas son aún más remotas. Suenan a ciencia ficción.
–Muchas tecnologías de las cuales hablo ya existen. Se usa la mejora cognitiva con otros objetivos –para superar exámenes universitarios, por ejemplo–. En las clínicas de fecundación en vitro ya se pueden cribar los embriones que presentan un riesgo de enfermedad o para seleccionar el género. Se podrían cribar en función de la altura.

–¿Disculpe?
–En el fondo, hace 100 años éramos todos 15 centímetros más bajos: por esto las camas de Versailles son más pequeñas que las actuales. China ha tenido una política de hijo único durante mucho tiempo: esta es una política real que ha afectado a miles de millones de personas. La idea de los ojos de gato –visión nocturna– se podría conseguir por medio de [la nueva tecnología de edición genética] CRISPR.

–El problema es urgente y hay soluciones mucho menos enrevesadas: por ejemplo, pasarse a las legumbres antes de esperar un parche contra la carne. ¿No cree que sus propuestas podrían retrasar acciones más efectivas?
–Usted está asumiendo que conoce cuál es la solución apropiada. Pero decirle a la gente que cambien de hábitos tiene poco efecto. Estados Unidos se ha borrado de los acuerdos internacionales. Y la geoingeniería tardará años en ser viable y, además, podría ser peligrosa. Algunas de mis soluciones se podrían adoptar muy rápidamente: en tres o cuatro años, el tiempo que tardaron los teléfonos inteligentes en convertirse de algo raro a un objeto universal. Probablemente tendremos un conjunto de soluciones.

–Su propuesta podría crear dos especies humanas: los ricos, con sus capacidades completas, y los pobres, que modificarían su cuerpo por dinero. O al contrario: una sociedad de virtuosos modificados y unos parias irresponsables que siguen con un cuerpo contaminante. 
–Esto es un punto importante. Tenemos que asegurarnos de que no vamos a generar una sociedad dividida. Cada vez que se aplica una política, hay que cerciorarse de que no perjudica a las personas más vulnerables de la sociedad. Por ejemplo, en países con sanidad pública universal, quizás el acceso a la mejora cognitiva debería ser gratuito. Pero también hay otras opciones. Al principio, los teléfonos inteligentes eran solo para pocos privilegiados y luego fueron accesibles a todo el mundo.

«Soy totalmente contrario a obligar a la gente a cualquier práctica como las que llevaban a cabo los nazis. Propongo que sea algo voluntario» 

–¿Lo que propone no es simple y llanamente eugenesia?
–No. Soy totalmente contrario a obligar a la gente a cualquier práctica como las que llevaban a cabo los nazis. Lo que propongo debería ser en todos los casos algo voluntario. Pero mi idea es que sea algo beneficioso tanto para el individuo como para la sociedad. Nadie obliga a la gente a comprar el iPhone y, sin embargo, hay filas delante de las tiendas para pagar mucho dinero por ellos. Busco una solución de este tipo para reducir la huella de carbono. Por ejemplo, las personas quieren ser listas en todo caso, entonces tomarían fármacos para mejorar su inteligencia independientemente del efecto positivo en el cambio climático. 

–El cambio climático es un problema colectivo. Las acciones individuales no funcionarán si no hay políticas e incentivos de mercado que afectan al conjunto de la sociedad. Sus soluciones son individuales.
–Estoy de acuerdo. El cambio climático es un problema colectivo, pero no puedes cambiar la sociedad si la gente no se adapta. Hace falta abordarlo tanto a nivel institucional como individual. Además, soluciones como la empatía farmacológica son individuales, pero tienen un efecto colectivo. 

–Usted es un bioético. Normalmente, sus colegas son los prudentes y los científicos son los atrevidos. En su caso es el contrario. ¿Cómo ha llegado ahí?
–Soy más proactivo. Me esfuerzo en pensar a largo plazo y abordar algunas cuestiones éticas que están en el horizonte. La gente tiene que estar informada sobre los riesgos reales. No hay que asustarles, ni decirles que todo vale. Parte de lo que propongo es arriesgado, pero los beneficios son mayores que los riesgos. Hay medidas de salud pública que implican cierto riesgo, como por ejemplo la vacunación, pero merece la pena adoptarla  porque los beneficios superan los riesgos.

Fuente: elperiodico.com

Sócrates y el Fúltbol

El don de generar comunidad que tiene el fútbol no es fácil de encontrar, y más en los tiempos que corren. Y eso conlleva tanto un poder como una responsabilidad

Klopp saluda a Pochettino tras ganar la Champions en Madrid.

M. Seguró

El verano es tiempo de ‘impasse’. En lo futbolístico, la falta de datos empíricos y competitivos sobre el impacto real de las altas y bajas abona la especulación de medios y aficionados sobre la temporada que se avista. No hay contraste, así que puede haber tantas tesis y antítesis como se quieran.

El peso del fútbol en el ocio de gran parte de la sociedad se ha explicado primordialmente por su impacto emocional en la identidad de las personas. ¿Cómo entender si no que se pueda cambiar de casi todo menos de equipo de fútbol? Se puede matizar el interés por él, algo que no es para nada infrecuente. Pero mucho más raro es que se cambie de equipo. E incluso si eso llega a suceder, más de uno aducirá que esa persona nunca ha sido verdaderamente hincha de tal equipo. Los colores, dicen, no mutan.

El logos futbolístico

El primer fin de semana del pasado mes de junio se celebró en Barcelona el ciclo ‘Les Corts Escenari Literari’. La ocasión sirvió para darle bola a la relación entre fútbol y pensamiento, tomando como punto de partida el libro de Simon Critchley ‘En qué pensamos cuando pensamos en fútbol’. Critchley, profesor de filosofía en la prestigiosa New School de Nueva York, es aficionado del Liverpool, lo que me recordaba que el plan ideal para mi no era estar ese día en ese lugar, a dos pasos del Camp Nou, sino en el AVE camino del Wanda. En pocas horas se jugaba la final de la Champions. Toda vez que los designios balompédicos tomaron otros derroteros, asumí estoicamente la situación y comenzamos, junto a Llucia Ramis (conductora del debate) y  Milo J. Krmpotic (traductor del libro) a darle vueltas al logos futbolístico. No en vano Sócrates fue también el nombre de un brillante jugador brasileño de los años 80.  

Siempre he pensado que el fútbol conjuga los dos principios temporales de la vida. Por un lado, la contingencia e imprevisibilidad de lo que sucede. Recurrentemente me pregunto si un mero cambio de dirección del balón en el saque inicial modificaría todo el partido. Pregunta sin respuesta. Y al mismo tiempo, el fútbol participa de la temporalidad cíclica. Pasado el partido del siglo, el ahora o nunca, el cataclismo universal, el éxtasis único…,  vuelven a haber más partidos del siglo, más ahora o nunca, más cataclismos universales y más éxtasis únicos. O, como ocurre cada verano, la repetición del mismo rito especulativo de expectativas.

Critchley sostiene en su libro que el fútbol no solo implica una concepción determinada del tiempo, sino también del espacio. Es decir, las dos formas puras de la sensibilidad que posibilitan cualquier experiencia, que diría Kant. De ahí que, como toda experiencia, un partido de fútbol sea algo nominalista, es decir, que se agota en su propia singularidad, y al mismo tiempo puede uno ponerlo bajo el prisma de un principio más universal. “Este partido ya lo hemos visto muchas veces”, se dice, para dar a entender que existe un patrón deducible de comportamiento. Como toda vivencia humana, en definitiva, única y análoga a la vez.

Generar comunidad

Más allá de estas dualidades, siempre me ha impactado la capacidad única que tiene el fútbol de propiciar la comunicación interpersonal. Póngase uno a hablar de fútbol en cualquier tesitura y fácilmente la conversación fluirá. Siempre que los interlocutores compartan el mismo atractivo por este deporte-espectáculo, claro está. Es, de facto, la premisa de toda comunidad comunicativa: compartir intereses. Insignes teóricos de la filosofía política y ética han tenido como tema de investigación la posibilidad de la comunicación y el respeto a la alteridad. Jürgen Habermas o Emmanuel Lévinas, por citar a dos de los más representativos, ambos bien conocidos por Crithley. Quizás el fútbol ayude a encontrar pistas sobre cómo se establecen tales procesos.

Este don de generar comunidad no es fácil de encontrar, y más en los tiempos que corren. Y eso conlleva tanto un poder como una responsabilidad. No deja de ser muy notable, por ejemplo, que partidarios de opciones políticas contrapuestas se abracen espontáneamente celebrando los goles de su equipo. Es la prueba de que, aun en los desencuentros más enconados, se pueden descifrar intereses comunes y anhelos compartidos. El fútbol y su radio de acción tienen la capacidad de fortalecer valores positivos o contribuir a esparcir los negativos, tanto en lo privado como en lo colectivo. De ahí su ethos social. Conviene, pues, no tomarlo a la ligera y, en aras de una sociedad más justa y feliz, ser en todo momento conscientes de su alcance. Sobre todo aquellos que hacen del deporte rey su modus vivendi.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20190823/articulo-futbol-filosofia-miquel-seguro-7601493

Mundo no humano

Alejandra Varela

Cuando Timothy Morton propone incluir a los “no humanos” en un espacio habitado por el desgarro que ya no podría nombrarse como realidad, las categorías se debilitan. Su procedimiento intelectual desacomoda el intercambio entre las personas para darle un protagonismo mayor a todo aquello que no responde estrictamente a la palabra humanidad.

Si Carlos Marx sostenía que en el marco del sistema capitalista las relaciones sociales eran mediadas por la mercancía, el filósofo inglés se anima a imaginar que el marxismo podría ser esa ideología que incorpore a los no humanos. Entonces, dibuja sobre la escritura de Marx líneas o tendencias como si quisiera llevarlo a una versión cercana a la ciencia ficción. Un género que Morton traduce al campo de las ideas, inspirado en sus colaboraciones con la cantante Björk y en las esculturas e instalaciones del artista danés Olafur Eliasson.

Hay un agenciamiento en los objetos, especialmente porque no forman parte de ninguna exterioridad. Para Morton ese afuera que la ecología quiere proteger está en cualquier cuerpo. “En 1989, en un club extrañamente llamado Tierra, experimenté una lluvia de sudor humano que se había acumulado en el techo después de horas y horas de música tecno. Partes de todos cayendo sobre los demás, como algo alienígena, húmedo y cálido, debido a nuestra propia agitación repetitiva”, escribe el profesor de Rice University en su libroHumanidad. Solidaridad con los no humanos (Adriana Hidalgo Editora).

Mientras su estilo se afirma en la primera persona, Morton llama a bajar el volumen de lo humano para subir la intensidad de los no humanos como una suerte de rousseauniano del siglo XXI. Su teoría parece estar al borde de un proceso de desubjetivación. Pero el capitalismo ya logró ensayar una realidad donde los objetos tienen cada vez más agencia, donde la posibilidad de que las sillas bailen, para tomar un ejemplo que le sirve a Morton al sospechar la autonomía de las cosas, no estaría tan lejos. Tal vez el capitalismopueda ganarle al ecocomunismo que pregona Morton y en ese escenario los sujetos se encuentren demasiado desvalidos. “¿Por qué tenemos que tener un club exclusivo para sentirnos reales?”, discute por correo electrónico el autor desde Houston donde desarrolla su tarea académica. “¿Por qué tiene que ser un juego de suma cero? Si los seres humanos no masculinos y no blancos obtienen más derechos legales ¿eso priva a los hombres blancos de algo en absoluto? ¿Por qué tenemos que tener ‘objetos’ para dar una patada para demostrar que existimos?”.

Morton se opone al correlacionismo kantiano donde la existencia de las cosas es asumida por un sujeto trascendental “La ontología orientada al objeto no quiere destruir el correlacionismo. Quiere destruir el antropocentrismo correlacionista”, señala Morton.

A ese goce sádico que implica hacerle algo a las cosas, Morton le responde con una actitud similar a la expresada por el antropólogoClaude Lévi-Strauss cuando añoraba una época donde el sujeto se situaba como un elemento más de la naturaleza, sin buscar el protagonismo.

Claude Levi Strauss antropologo y etnologo en una entrevista en 1986,

Claude Levi Strauss antropologo y etnologo en una entrevista en 1986,

Morton instala la palabra solidaridad en una realidad no representativa de universos perforados, un poco como si tratara de describir lo invisible. “Solidaridad puede significar un estado en el que estás, un sentimiento, así como algo que elegís o haces”, explica el autor inglés. “Decidí enfatizar el sentimiento, porque está tan desatendido y porque sostengo que incluye necesariamente a los seres no humanos, aunque solo sea porque estamos hecho de ellos”.

Los objetos tienen una vida independiente y Morton quiere entrenar al lector para que pueda percibirla. Esta operación es política. Si el capitalismo subjetiviza la mercancía, el comunismo de Morton busca quitarle a las cosas su valor de uso para pensarlas bajo la lógica de la afectividad, de una paridad con lo humano que haría de la acción una instancia menos automática. Es lo empírico y lo aparente lo que Morton pone en discusión. No hay un paisaje, un entorno, la relación con los no humanos es permeable y simbiótica. Por eso, la solidaridad se aleja por completo de la empatía que supone una posición de poder.

Es en esa solidaridad con los no humanos donde Morton parece imaginar la agonía del capitalismo. Mantener la diferencia entre humanos y cosas sería alumbrar otra forma de fascismo. “La ontología orientada al objeto no implica una política porque el pensamiento de izquierda es muy hegeliano, incluso cuando está tratando de no serlo”, continúa Morton.

“Esto es visto como apolítico y por lo tanto antipolítico o reaccionario pero no lo es”. El lugar de lo político en Morton está en destituir al capitalismo como el correlacionador que le otorga sentido a la mercancía.

La noción de vida, o más precisamente su imperativo, ubica en el centro la imagen del sobreviviente, el término Muselmann creado por Primo Levi que sugiere el exterminio. “Creo que la palabra más peligrosa del planeta es la palabra sobrevivir. Es una idea armada de la vida: matar o ser asesinado”, interviene Morton.

“El modo de supervivencia puede convertirse fácilmente en tóxico para la persona traumatizada que tiene que usarlo. Lo sé porque soy un sobreviviente de todo tipo de cosas. El otro problema es que las ideas de vivo y persona son muy caras y elegantes, todo el mundo lucha para otorgar o negar este estatus elegante. En cambio, deberíamos hacer que la idea de vivo sea realmente barata, porque no significa tanto como nos gustaría pensar. Porque la idea de vivo y persona ya no dependen de explotar a otra persona. La pulsión de muerte freudiana es como un zombi o una momia, es implacable. Evitar estar muerto no es una buena definición de estar vivo. La vida incluye la muerte. La vida es un parpadeo entre dos tipos diferentes de muerte”.

La acción entra en alianza con lo espectral, categoría en la que pueden convivir los humanos y los no humanos. Entendida como aparición, ilusión o sombra, conecta con esa irrealidad a la que Morton siempre apela para instalar la vacilación de la vida. Darle a lo ontológico prioridad sobre lo material es lo que produciría una fisura en el capitalismo. Como si Morton propusiera apaciguar lo político, o abrir sus interpretaciones más allá de la lucha de clases para desarmar al sistema desde un lugar insospechado. Aunque su estrategia se muestre como disuasiva y riesgosa.

La pregunta que guía a Marx en la escritura de El Capital ¿por qué la mercancía vale? es profundamente ontológica. El autor alemán encuentra la respuesta al descubrir que su valor surge del tiempo de trabajo humano acumulado. En la mercancía ya está el espectro de lo humano.

Un semaforo con la figura de Karl Marx, en Tréveris, Alemania, la ciudad natal de Karl Marx, cuando se cumplieron 200 años de su nacimiento. (DPA)

Un semaforo con la figura de Karl Marx, en Tréveris, Alemania, la ciudad natal de Karl Marx, cuando se cumplieron 200 años de su nacimiento. (DPA)

Morton se adelanta a la actitud cínica que puede manifestar cualquier lector de su libro. El filósofo inglés recupera la posibilidad de la utopía desde un territorio que rechaza el realismo capitalista. Sus recursos son más osados que los de Mark Fisher, el crítico inglés que elaboró esta definición.

La teoría de Morton presiente que la actualidad es de naturaleza fantástica, que aquella especulación del fin del mundo que imaginaba el cine ya ha ocurrido pero los humanos todavía no se dieron cuenta. Es en esa condición de persistir en un tiempo que no es el presente que Morton encuentra el sustento de su noción de lo espectral. La acción es deslazada por el verbo rockear, un movimiento que no se dirige hacia ningún lado pero que conquista cierta igualdad entre los humanos y las cosas.

Básico

Timothy Morton ocupa la cátedra de Rita Shea Guffey en Rice University (EE.UU.). Colaboró con Björk, Olafur Eliasson, Jennifer Walshe, Haim Steinbach y Pharrell Williams. Entre sus libros se encuentran El pensamiento ecológico, Hiperobjetos. Su obra parte de una matriz de temas y referencias –de Shelley a My Bloody Valentine, del budismo a las cadenas de ADN– a través de las cuales articula ideas sobre ontología, ecología o estética. Junto con Graham Harman, Ian Bogost y Levy Bryant, forma parte del núcleo de la OOO, la ontología orientada a objetos, un movimiento filosófico promovido por Harman en 1999 que propone la reinterpretación antiantropocéntrica de nuestra relación con el mundo, los objetos y las jerarquías.

Fuente:
https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/-convivir-mundo-humano-_0_nwy-KKwY.html

Eurovisión

Combate de filósofos en Eurovisión

Un espectáculo teatral que simula las reglas del festival invita a pensadores de toda Europa, entre ellos el español Santiago Alba Rico, a escribir las letras de las canciones

Suena la famosa sintonía de Eurovisión y sale una pareja de presentadores con pajarita y lentejuelas. Empieza Francia con una canción titulada La balada de los hombres infames (a partir de Michel Foucault), con letra del historiador Philippe Artières, una especie de oda a la transgresión. Bélgica: Canción del movimiento, escrita por el matemático Jean-Paul van Bendegem, que da vueltas a la paradoja de la infinitud. Italia participa con Nuestra fragilidad, de la ensayista Michela Marzano, con el siguiente estribillo: “La racionalidad, en sí misma, ayuda poco. / No es suficiente la voluntad de poder. / La realidad es un obstáculo constante. / Es la imagen de lo que nunca tendremos”. España se presenta con el Romance del ser y no ser, del filósofo Santiago Alba Rico: “Pero el ser tiene un vacío / no es la muerte ni un planeta / es el deseo sin boca / de los besos de Almudena”. Y así hasta 11 países. Un jurado compuesto por escritores, pensadores e intelectuales debate después de cada actuación. Al final el público y el jurado votan para decidir el ganador de la noche. Y como es tradición en Eurovisión, el vencedor vuelve a interpretar su tema.

Esto ocurre literalmente en el espectáculo European Philosophical Song Contest, creado por Massimo Furlan y Claire de Ribaupierre para el Théâtre Vidy-Lausanne, que podrá verse en Madrid el próximo fin de semana (Teatros del Canal, dentro del Festival de Otoño) y en febrero del año que viene en el Lliure de Barcelona. Un combate de ideas que atraviesa la Europa contemporánea que adopta sin complejos la ligera forma del concurso más popular del continente, nacido tras la Segunda Guerra Mundial precisamente para restablecer los vínculos entre los países. “Como un caballo de Troya, queríamos reintroducir la filosofía en el corazón mismo del entretenimiento. Que el pensamiento llegue a la plaza pública. Y de paso, colocamos a los pensadores en la necesidad de cuestionar la cultura popular, tomarla en serio y servirla de manera inteligente”, escribe Furlan en su nota de presentación de la obra.

“Cuando me lo propusieron, me pareció una aventura tan disparatada como atractiva y acepté sin dudar”, confiesa Santiago Alba Rico en una conversación con este diario. “Es cierto que la filosofía está en retroceso, ya no hay prácticamente nadie pensando el mundo en su conjunto, sino que las ideas más bien están dispersas, esparcidas por el viento. Por eso me pareció una buena idea esta apuesta que viene desde el teatro, que es el populismo de las artes, aunque por otra parte, por estar hoy el teatro arrinconado también, corre el peligro de quedarse en todo lo contrario, una apuesta elitista. En todo caso, el hecho de que surjan experimentos como este es una elocuente demostración de la necesidad de que la filosofía llegue por otras vías”, añade.PUBLICIDADinRead invented by Teads

Es un mestizaje interesante que habría que explorar, cree Alba Rico, pues el teatro es uno de los “últimos reductos de la expresión transparente de los cuerpos”. “Al contrario que el cine, que quiere borrar toda huella de ficción, los cuerpos se exponen en el escenario de forma transparente”, subraya el pensador.

De todo hablan estas canciones: metafísica, cambio climático, filosofía cartesiana, marginación, populismo, revolución. Y todo se desarrolla según las reglas del festival de Eurovisión, con estilos musicales variados, vestuario barroco y puesta en escena grandilocuente. Lo único que cambia es que el jurado, diferente en cada función y cada ciudad en la que se representa, realiza sus deliberaciones en público y debate especialmente sobre el contenido de las letras. De eso se trata, de hecho.

El espectáculo se estrenó en Lausana en septiembre y se ha visto después en Ginebra y Burdeos. En cada función ha ganado un país distinto. En las representaciones previstas en Madrid, el jurado del sábado estará compuesto por las escritoras Silvia Nanclares y Ana Alonso, el filósofo Carlos Fernández Liria y el músico Alejandro Pelayo, y el del domingo por las autoras Silvia Nanclares y Elena Medel y los periodistas Rebeca Marín y Borja Bas. Las canciones las interpretan también diferentes músicos en directo en su idioma original (con sobretítulos en la lengua del país en el que se celebre) y este fin de semana el tema español lo cantará Paula Ruiz (voz y bajista de Fatal Tiger).

Fuente:

https://elpais.com/cultura/2019/11/20/actualidad/1574255453_780940.html

Benito Pérez Galdós

Todo lo que no sabías de Benito Pérez Galdós, el escritor que hay que leer para «sentirse español»

Lorena Maldonado

Caricatura de Galdós.

Desde la azotea de su casa natal de las Palmas de Gran Canaria, el niño Benito Pérez Galdós podía ver el mar. Regresaría siempre a esa masa regeneradora, a ese misterio acuoso que conformó de alguna manera su personalidad amplia, polifacética, curiosa y renovadora, porque como escribió él mismo más tarde, “bien puede decirse que la estrategia, y la fuerza y la táctica, que son cosas humanas, no pueden ni podrán nunca nada contra el entusiasmo, que es divino”. La luz y el paisaje de la isla le inyectaron una frescura que se canjeó en eso: en una nueva manera de mirar las cosas. En un deseo por superar los arquetipos y dualidades predominantes desde el Renacimiento -razón y corazón, mente y emociones, espíritu y cuerpo- y dibujar una realidad humana más ecuánime, más justa, ¡verdadera!, que no despreciaba al cuerpo por ser innoble frente al espíritu.

Ese crío de clase acomodada -hijo de un militar, veterano de la guerra de la independencia, y de una madre férrea que gobernaba el hogar imponiendo los valores tradicionales- se mostraba tímido y se refugiaba en los mimos de sus seis hermanas, pero pudo desarrollar desde pequeño varias de sus artes: la escritura, la pintura y la música. Sobre ese diminuto vástago -que luego fue un gran hombre cerebral, racional, modernísimo, hijo del pensamiento ilustrado- versa ahora Benito Pérez Galdós. La verdad humana, la exquisita exposición comisariada por Marta Sanz y Germán Gullón que abre sus puertas hoy viernes en la Biblioteca Nacional de España y que trata de aunar todas las caras del genio en más de 200 piezas.

El que se enamoró por primera vez de una niña llamada Sisita -resultó que era su prima y eso cabreó a la teniente Dolores Galdós, quien hizo todo lo posible por alejarlos-. El que empezó Derecho y lo abandonó. El que se hizo periodista y acudía a las tertulias canarias y plácidas de la Puerta del Sol, donde ahora hay un Pans&Company, en contraposición al ‘Bilis Club’ asturiano donde asistía Clarín -con miembros llenos de mala leche-.

El que soñó con vivir armónicamente, con minimizar a los enemigos; y el que aprendió eso mismo de Giner de los Ríos, que le inculcó el “diálogo” y las ganas de vivir las ideas para tenerlas. El diputado. El heterodoxo. El liberal. El republicano. El que en la fase final de su vida se hizo socialista. El que se alineó con Pablo Iglesias al darse cuenta de que “el proyecto de la restauración no había funcionado”, al asumir que “el llamado tercer Estado no tenía sentido”. El candidato más votado. El amante de los perros. El tipo que alquilaba pianos porque no podía dejar de tocar. El de la curiosa caligrafía.

 

Todos los Galdós

El que escribió “sin miedo a ser local”, como señala Sanz, y, sin embargo, puede leérsele siempre, “encaminado a lo universal, siempre traducible en las nuevas coordenadas culturales de cualquier momento”. El autor que contó la historia desde abajo, desde “la vida privada de los seres normales” -en boca de Almudena Grandes- para entender la conciencia pública. El ciudadano que respetaba las instituciones. El que se matriculó en la vida urbana madrileña. El gran lector de reacciones humanas. El del pulso de la calle. El director de diversas publicaciones. El editor. El dibujante. El coleccionista de arte. El mejor dramaturgo de su época, aunque ya no se le reconozca. El ensayista político.

Una de las piezas de la BNE.

Una de las piezas de la BNE.

El hombre que edificó a esa Tristana que no quería ser ni amante ni esposa. El autor que dibujó a la niña rebelde, huérfana y desgraciada para retratar la emancipación de la mujer en la sociedad española de finales del siglo XIX, para hablar de “amor libre y anarquismo”, como señala un vídeo de Elvira Lindo en la misma muestra. El pionero. El vanguardista. El progresista. El viajero. También Galdós es el envidiado y admirado por Luis Buñuel, el amante favorito de Emilia Pardo Bazán, el padre de María Galdós Cobián.

Un escritor para «sentirse español»

“Yo viví en EEUU mucho tiempo y entré en contacto con muchos exiliados, como Francisco Ayala, y con muchísimos campesinos…”, comienza a rememorar el comisario Germán Gullón. “Y recuerdo la frase del poeta Cernuda. Él vivía, el pobre, en una universidad del norte de Nueva York, un sitio muy triste, muy horrible, donde estaba solo y no tenía nadie con quien hablar, porque ni siquiera manejaba el inglés. Por las noches leía a Galdós. Y decía que lo leía para sentirse español. Para volver un poco a España. Sus lecturas le ponían contento”. Sanz, por su parte, apunta que el final de la exposición cuenta con varias entrevistas a galdosianos muy reconocidos, como Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Trapiello o Almudena Grandes, “que nos dan razones y argumentos para entender a Galdós más allá de ese ‘garbancero’ que muchos han pretendido que fuera”.

Una de las piezas expuestas en la BNE.

Una de las piezas expuestas en la BNE.

Recuerda la comisaria que hay que reivindicar al “Galdós estilista”, al que “basándose en la realidad y en la historia de su tiempo fue capaz de volver a ella a través de sus textos literarios”: “Habló de todas las capas sociales. Habló de hombres y de mujeres admirables. Construyó personajes femeninos que forman parte de nuestro imaginario sentimental. El realismo galdosiano muchas veces ha sido denostado por una parte pseudoexquisita y elitista de la cultura española”. Es hora de quitar de una vez por todas esa caspa. Es hora de reconocerle como le extrañaban en Madrid el día de su entierro. Eran las tres y media de la madrugada del 4 de enero de 1920 cuando se fue. Le despidieron unos 30.000 madrileños “de todas las clases sociales, menos la política”: “Fue un acto emocionante, donde el pueblo mostró su cariño por quien les había retratado con fidelidad, y ofrecido una imagen imperecedera de su tiempo”.

Escribió entonces Unamuno que, leyendo su obra, “nos daremos cuenta del bochorno que pesa sobre la España que en él ha muerto”. Ortega y Gasset le dedicó las siguientes palabras: “La España oficial, fría, seca y protocolaria, ha estado ausente en la unánime demostración de pena provocada por la muerte de Galdós. La visita del ministro de Instrucción Pública no basta… Son otros los que han faltado… El pueblo, con su fina y certera perspicacia, ha advertido esa ausencia… Sabe que se le ha muerto el más alto y peregrino de sus príncipes”. Quizá la mejor de sus memorias la reflejó Cernuda en su Díptico español: “La real para ti no es esa España obscena y deprimente / en la que regentea hoy la canalla / sino esta España viva y siempre noble / que Galdós en sus libros ha creado. / De aquélla nos consuela y cura ésta”.

Fuente:
https://www.elespanol.com/cultura/20191101/no-benito-perez-galdos-escritor-sentirse-espanol/440956841_0.html

Filósofas

12 citas de filósofas para reflexionar cada día

Simone de Beauvoir, María Zambrano y Hannah Arendt, tres de las grandes filósofas homenajeadas en el calendario Filosofers 2020, al que pertenecen las tres ilustraciones de esta imagen.
Simone de Beauvoir, María Zambrano y Hannah Arendt, tres de las grandes filósofas homenajeadas en el calendario Filosofers 2020, al que pertenecen las tres ilustraciones de esta imagen.

 

La filosofía es de todos, mujeres y hombres, aunque durante siglos ellas, las pensadoras, hayan estado silenciadas y no hayan sido valoradas. Convertirlas en protagonistas de un calendario para tenerlas presentes durante todo el año es una buena manera de visibilizarlas y recordarlas. He aquí 12 citas de filósofas para reflexionar a lo largo de los 12 meses de 2020.

Por Amalia Mosquera

Haberlas las hay y las ha habido. Muchas. Como dijo el filósofo y escritor italiano Umberto Eco, «no es que no hayan existido mujeres que filosofaran,es que los filósofos han preferido olvidarlas, tal vez después de haberse apropiado de sus ideas». Así que para hacerles justicia hay que volver a revisar la historia de la filosofía dando luz y palabra a todas esas pensadoras que han permanecido ocultas pero que tanto reflexionaron y tanto aportaron al mundo de las ideas.

El calendario 2020 que Filosofía&co. edita junto al trabajo, la creatividad y el diseño de Filosofers hace un homenaje a las grandes filósofas que en la historia ha habido a través de 12 de ellas para reivindicarlas, visibilizarlas y contribuir a que formen parte fundamental –la que merecen– de la historia del pensamiento. Las recordamos a ellas y recordamos algunas de sus ideas, porque el pensamiento se dice o se escribe para compartirlo y transmitirlo. 

Para hacerles justicia hay que revisar la historia de la filosofía dando luz y palabra a todas esas pensadoras que han sido silenciadas

Palabra de filósofas 

  1. «Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar»
    Hipatia de Alejandría (370-415)
    Filósofa, matemática y astrónoma, nació en Egipto, diócesis romana. Dedicó su vida al estudio y al afán por saber.
  2. «¡Oh, fuerza de la sabiduría que todo contienes y comprendes»
    Hildegard von Bingen (1098-1179)
    Filósofa mística alemana, es la primera mujer erudita de la que se conserva su obra teológico-filosófica en latín.
  3. «La excelencia o la inferioridad de los seres no residen en sus cuerpos según el sexo, sino en la perfección de sus conductas y virtudes»
    Christine de Pizan (1365-1430)
    Filósofa y poeta humanista, nació en Italia y murió en Francia. Considerada la primera escritora profesional de la historia, escribió La ciudad de las damas, en defensa de las mujeres.
  4. «El amor al estudio es la pasión más necesaria para nuestra felicidad; es una fuente de placer inagotable»
    Émilie Marquise du Châtelet (1706-1749)
    Matemática, física y filósofa francesa, escribió con Voltaire Los elementos de la filosofía de Newton.
  5. «Mujer, despierta, el llamamiento de la razón se hace oír en todo el universo; reconoce tus derechos»
    Olympe de Gouges (1748-1793)
    Escritora y filósofa política francesa, fue la autora de la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, en la que defendía la igualdad.
  6. «No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas»
    Mary Wollstonecraft (1759-1797)
    Filósofa y escritora inglesa, estableció las bases del feminismo moderno en su libroVindicación de los derechos de la mujer.
  7. «Cuando somos capaces de conocernos a nosotros mismos, rara vez nos equivocamos sobre nuestro destino»
    Germaine de Staël (1766-1817)
    Filósofa y escritora política francesa, referente del romanticismo, comprometida con la Revolución Francesa, se enfrento a Napoleón Bonaparte.
  8. «No puedo vivir conforme a ejemplos ni voy a representar jamás un ejemplo para nadie, pero en cambio voy a darle forma a mi propia vida de acuerdo conmigo misma»
    Lou Andreas-Salomé (1861-1937)
    De origen ruso –nació en San Petersburgo–, viajó por toda Europa. Colaboró con Nietzsche, Rilke y Freud. Los tres reconocieron la capacidad, la inteligencia y la importancia de Andreas-Salomé en sus vidas y su obra
  9. «Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no solo está permitido, sino exigido, el ser persona»
    María Zambrano (1904-1991)
    Filósofa y ensayista española, tuvo que exiliarse en 1939. Vivió en Francia, México, Cuba, Puerto Rico, Italia, Suiza… Fue la primera mujer en recibir el Premio Cervantes, en 1988.
  10. «No hay pensamientos peligrosos; el pensamiento es peligroso»
    Hannah Arendt (1906-1975)
    Filósofa alemana nacionalizada estadounidense… a la que no le gustaba que la llamaran filósofa, no se identificaba con este término. Una de las figuras más importantes del pensamiento político del siglo XX.
  11. «No se nace mujer, se llega a serlo» (*)
    Simone de Beauvoir (1908-1986)
    Referente del feminismo, la filósofa y escritora francesa escribió El segundo sexo, libro en el que reflexiona sobre el significado de ser mujer.
  12. «Hay que realizar lo posible para alcanzar lo imposible»
    Simone Weil (1909-1943)
    Filósofa y escritora francesa, pacifista. «Desde Marx el pensamiento político y social no había producido en Occidente nada más penetrante y profético», dijo Camus sobre ella.

(*) Puedes conocer el significado de esta famosa cita de Simone de Beauvoiraquí, explicada por la filósofa Ana de Miguel.

La filosofía tiene nombre de mujer

Y muchas de las personas que se han dedicado a ella también. En el calendario Filosofers 2020 hay doce, doce mujeres, una cada mes, en representación de todas las que fueron y son, una breve muestra que permite hacer un homenaje a las filósofas a las que no siempre hemos podido leer y escuchar con la atención y el reconocimiento que se merecen, algunas de las poderosas mujeres que con sus ideas y acciones se confirmaron como grandes figuras de la historia del pensamiento.

En la imagen de abajo, la portada del calendario, con (de izda. a dcha.) Simone de Beauvoir, Lou Andreas-Salomé, María Zambrano e Hipatia de Alejandría dándonos la bienvenida al mundo de las ideas. En el interior, sus citas y una breve biografía de cada una para conocerlas mejor. Puedes encontrar el calendario aquí.

Calendario Filosofers 2020
Calendario Filosofers 2020 dedicado a las filósofas de la historia.
Fuente:

https://www.filco.es/12-citas-filosofas-reflexionar-cada-dia/

Fernando Savater

Fernando Savater, retrato de un hombre solo que ni quiere la vida ni espera la muerte

El filósofo y su esposa, Sara, estaban locos por el cine y la literatura. Decoraron sus casas con adorables monstruitos de ficción. Pero otro monstruo irrumpió en sus vidas

entrevista fernando savater la peor parte

Para tratarse de alguien que asegura haber perdido las ganas de vivir, Fernando Savater (San Sebastián, 1947) sigue dando bastante el pego. Saluda cercano, estalla en carcajadas al recordar citas brillantes de otros y no renuncia a la vehemencia cuando un tema le enciende. Pero ya se sabe que la tristeza puede adquirir el color de la risa mientras resuenan de fondo los ecos del llanto. Un llanto que, para el prolífico filósofo, no se apaga desde que su mujer, Sara Torres, fuese diagnosticada de un tumor cerebral que acabó con su vida, tras nueve meses de infierno, el 18 de marzo de 2015.

«Puedes tener muy pocas ganas de vivir y de morir. La muerte es una cosa tan opuesta a la vida que no está en una relación directa con ella. De pena no se muere uno, de pena se vive»

A ella le dedica su último libro, La peor parte (Ariel), un relato sobre la idiosincrasia de su relación que aborda cuestiones como la evolución política de ambos, la lucha contra ETA, el sexo fuera de la pareja, la desesperación ante la enfermedad y la ausencia de la persona amada. Mantiene que no publicará más títulos (“yo escribía para que ella me quisiera más, ahora ya no tiene sentido”, dice sin drama). Es difícil imaginar un final literario más rotundo.

¿Qué pasa cuando se ha perdido la alegría vital y no se tiene especial simpatía por la muerte? Yo creía ingenuamente que eran vasos comunicantes. Que si subían las ganas de vivir bajaban las de morir y viceversa. Pero no. Puedes tener muy pocas ganas de vivir y de morir. La muerte es una cosa tan opuesta a la vida que no está en una relación directa con ella. De pena no se muere uno, de pena se vive. Uno cree que la tristeza mata, pero te hace vivir… triste.

¿Y cómo transcurren los días? Antes, los días tenían un mañana y ahora no lo tienen. Son una repetición. Son, digamos, días de la marmota. Pero el libro no trata de los sufrimientos míos. Trata de ella. Lo he escrito para que la gente la conozca, la recuerde y, en última instancia, para que alguien se enamore un poco de ella como me enamoré yo. No soy tan egocéntrico como para suponer que mis sufrimientos interesan. Es un libro sobre el amor. Por una parte, desolado, porque cuenta cómo se queda uno cuando ha amado mucho y pierde el amor. O, mejor dicho, pierde el objeto del amor, porque yo sigo enamorado igual. Pero, por otra parte, trae una buena noticia: el amor, como premisa trascendente de la vida, existe.

 

El escritor y filósofo Fernando Savater acaba de publicar 'La peor parte', un libro sobre su relación con Sara, su esposa fallecida en 2015.

¿En qué términos se define ese amor? Es que se puede contar, pero no definir. Como la vida. ¿Qué es la vida? Todas las definiciones son una tontería. Todos los amores, si son verdaderos, son trágicos. Los amores no se sustituyen, no es una cosa tan fácil ir de un amor a otro. Los amores acaban porque acaba una de las personas que está en el amor, y entonces el otro se queda enamorado, pero solo.

Pero existe esa idea preconcebida de “haga luto y supérelo”, de “el tiempo lo cura todo”. Usted mantiene que nada más lejos de la realidad. En ningún momento he pensado que con el tiempo se me pudiera pasar. Lo mismo que si alguien tiene un accidente y le amputan una pierna no se le ocurriría pensar: “Bueno, voy a esperar a ver si me crece otra”. No, no te crece. Yo sabía que el tiempo no iba a curarme.

Al relatar los orígenes de la relación, cuenta que le gustaba dejar una puerta abierta por si había que salir corriendo. ¿En qué momento entiende que esa puerta ya no es necesaria? Desde el principio supe que no era un caso como los demás. Con Sara enseguida me di cuenta de que era algo de una intensidad que no iba a tener nada que ver con las otras que estaban pasando en mi vida. Siempre he sido bastante volátil. Nunca he pretendido ser fiel como los perros. El amor y el sexo no tienen mucho que ver. Siempre he separado las dos cosas.

¿Hubo un momento en el que solo estuvo ella? No, no. He seguido siendo malo muchas veces. Pero leal siempre. A partir de conocerla a ella, nunca le he dicho a nadie “te quiero”. Nunca. Pero para pasarlo bien con una mujer tampoco necesitas enamorarte de ella. Ni ella de ti. Son cosas diferentes. El amor está ahí, pero a veces te apetece comer fuera de casa.

Pero para que haya lealtad tiene que haber honestidad. ¿O no es necesario? Yo fui leal en el sentido de que siempre estuve de su lado en lo que ella quería de nuestra vida. Nunca hice nada que le pudiera parecer una traición, nada que apoyara otra opción que no fuera ella. Su felicidad era lo que contaba en la mía.

«He seguido siendo malo muchas veces. Pero leal siempre. A partir de conocerla a ella, nunca le he dicho a nadie ‘te quiero’. Nunca. Pero para pasarlo bien con una mujer tampoco necesitas enamorarte de ella»

Hay filósofos que argumentan que el amor es cada vez más un imposible en un momento con tendencia al ombliguismo. Eso son estupideces. Nadie ha vivido más que en el presente y este presente se parece al de hace 25 siglos. Lo que cambian son las máquinas. ¿Pero qué tiene que ver eso con el amor?

¿Qué se aprende de la muerte con ella cerca? Que te tocará a ti también. Si todos aguantamos el miedo a morir, que podría hacernos la vida totalmente insufrible –y que casi nos la hace– es porque en el fondo no nos lo creemos. Ese verso tan bonito de Borges: “Murieron otros, pero ello aconteció en el pasado, que es la estación (nadie lo ignora) más propicia a la muerte”. Cuando ves morir a la persona que amas te mueres tú también. Y entonces te das cuenta de que la muerte es verdad. Cuando estaba con ella no me creía la muerte. Pensaba que entre los dos formábamos una unidad, que éramos mucho más que dos, como dice Benedetti. No creía que la muerte nos pudiera alcanzar. Sin embargo, en el momento en que la vi morir a ella me convencí de que yo ya estaba condenado.

¿Haber vivido con ella esos últimos meses tan horribles ha cambiado su relación con la espiritualidad o el más allá? Bueno, yo no soy una persona religiosa en el sentido eclesiástico del término, pero siempre he sido una persona espiritual, porque uno no se puede dedicar a pensar sin creer en el espíritu. Para mí, Dios tiene sentido simplemente como el realizador de lo imposible. Para lo demás tenemos a la naturaleza. Cuando estás viendo un caso en el que se está muriendo parte de ti, uno dice: “Si se salva, que es imposible, entonces creo en Dios”. Ese es el reto. Creer en lo imposible.

Entonces, ¿cree que se volverán a encontrar? Sí, quisiera creer en lo imposible. No creo, pero quisiera creer.

Fuente:

https://elpais.com/elpais/2019/10/30/icon/1572446622_538071.html

Hobbes

El nuevo mundo de Hobbes

Javier Trías Vejarano realiza un minucioso estudio de grandes pensadores sobre un telón de fondo marxista

javier trias

Fallecido justo cuando su última obra va a llegar a las librerías, Juan Trías fue colaborador principal en los años sesenta de Luis Díez del Corral en la cátedra de Historia de las Ideas y Formas Políticas de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. Ello supuso entonces que su formación como investigador tuviera lugar no solo al lado de don Luis, sino con otro de los grandes historiadores discípulos deOrtega y Gasset, José Antonio Maravall. Ambos codirigían un seminario en el Instituto de Estudios Políticos, suprimido cuando Fraga Iribarne asumió la dirección del Instituto. Juan Trías realizó allí la tesis doctoral, más en línea con Maravall: un excelente estudio sobre Almirall y los orígenes del catalanismo. Ambos escribimos Federalismo y reforma social (1840-1873), que debería seguir siendo de consulta útil para especialistas como Juanjo Solozábal, que en su magnífico análisis Pensamiento federal español y otros estudios autonómicos (Justel, 2019) prescinde de los antecedentes históricos del federalismo, que iluminan la génesis, el significado y el fracaso hasta hoy de la corriente federal en España.

Las secuelas de un episodio izquierdista de los setenta, el juicio crítico organizado por nuestra joya maoísta, el Camarada Intxausti —respetemos el alias del futuro político socialista—, truncaron su carrera académica durante 20 años. Siguió enseñando, militando e investigando. Con especial acierto en el libro elaborado desde los años noventa, que ahora se publica. Más allá de su título, se trata de un estudio de grandes pensadores, atendiendo a las recomendaciones de Díez del Corral, sobre un telón de fondo marxista. Lo expresa el subtítulo: ‘El cambio de visión de Bodino a Hobbes’, reconstruyendo mediante el análisis comparativo una trayectoria en la cual figuran Altusio y el jesuita Suárez.

El minucioso análisis sobre estos pensadores, que sobre todo en el caso de Bodino figuran como heraldos de modernidad por la idea de soberanía, permite a Trías concluir que existe una divisoria de radical importancia entre quienes de un modo o de otro representan formas de pensamiento derivadas de las concepciones filosófico-políticas medievales, y Hobbes, cuyo individualismo posesivo, cimiento de su opción absolutista, prefigura la concepción del Estado y de las relaciones económicas que más tarde están en la base de la sociedad burguesa. Es una apuesta arriesgada, ya que plantea la existencia de posiciones ideológicas que desde una de las crisis del antiguo régimen, anteriores a 1789, la de la revolución inglesa del siglo XVII, anticipan los fundamentos del futuro desarrollo capitalista y del Estado liberal. Algo que tocará más tarde, siempre desde la crisis inglesa, desarrollar a Locke, y que sin duda Trías hubiera abordado de sobrevivir para ello. Tal como lo contemplaban desde distintos ángulos —perfectamente delimitados en el libro, incluso sobre la excepción de Altusio—, el absolutismo suponía un fortalecimiento del orden socioeconómico sobre el cual se sustentaba la llamada sociedad del antiguo régimen. Abundan los apartados de excepcional lucidez: destacaríamos el que funde en un tratamiento comparativo a Bodino, Suárez y Altusio sobre el entramado de vida social en tanto que fundamento de la idea del Estado como comunidad autosuficiente. Prueba de la calidad de su aproximación metodológica. Tal vez cabría sugerir que en Suárez la práctica de la idea de la potestad eclesiástica apuntaba a la Iglesia como institución, concreta en cada país, y no solo al Papa. En cualquier caso, la ruptura auroral de Hobbes, según prueba exhaustivamente Trías, inaugura una nueva época.

Autor: Juan Trías Vejarano.

Editorial:Tecnos (2019).

Formato:tapa blanda (265 páginas).

Fuente:

https://elpais.com/cultura/2019/10/15/babelia/1571151628_048696.html