Destruir la filosofía

Es la consigna. Desde hace años la idea de destruir la filosofía como asignatura obligatoria del bachillerato alegando que no es indispensable en la formación de los jóvenes; que es innecesaria, anticuada, inútil, etc., ha ido calando en el espíritu de nuestros próceres y de algunos pedagogos al servicio de un estado al que poco importan las humanidades. Los países desarrollados la colocan por encima de las demás materias de conocimiento. Por encima de las matemáticas y otras ciencias. No andan descaminados, pues de nada sirven los conocimientos si no van unidos a la explicación de su existencia. Todo tiene su razón de ser y estar al tanto de ese origen, su justificación, sus posibles causas y fines, es el principio de nuestra necesidad de saber la verdad sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos.

Ni los números ni las más avanzadas tecnologías nos darán una demostración que pueda satisfacernos. Debemos indagar, averiguar la verdad, la esencia, la razón de existir de aquello que forma parte de nuestro universo. Y eso solo puede suceder a partir de una búsqueda que nace del deseo insaciable de saber que caracteriza al ser humano. La ciencia nos las da, es cierto, pero no todas. La filosofía es la que lo intenta siglo tras siglo. La humanidad, gracias a ese amor al conocimiento, a ese afán por encontrar la verdad sobre la vida y la muerte, sobre el comportamiento de la naturaleza y de los seres vivos, sobre las dudas y creencias que al ser humano acompañan, ha sido la gran curiosa y la que ha puesto sus esperanzas en aquellos que dedicaron su vida a la búsqueda de argumentos que apaciguaran sus deseos de conocer. Silenciar esas voces no servirá de mucho. Siempre existirán hombres y mujeres cuyo interés consistirá en hallar una respuesta a tantas interrogaciones.

Eso es lo lógico en la verdadera educación: enseñar el camino por el que encontrar esas respuestas y obligarnos a pensar, a dialogar y a debatir para llegar a descubrirlas, cosa que han hecho los filósofos durante siglos. Buscar la posibilidad de un mundo mejor, soñar con él, construirlo, es la meta. El miedo a que sepamos más, a que dudemos sobre lo divino y lo humano, a que podamos descubrir de lo que somos capaces, es lo que lleva a nuestros dirigentes a cancelar una puerta por donde esas verdades puedan filtrase un día poniendo en peligro sus vidas y su hacienda. La consigna es muy clara: que no piensen y así no pedirán lo que no queremos darles. Matar a los pensadores es eliminar la luz que ellos derramaron sobre nuestras almas en sombra. Y que siga creciendo la oscuridad.

Este artículo de opinión ha sido escrito por Elsa López en: www.laopinion.es

5 comentarios en “Destruir la filosofía

  1. Jan Pahl

    Me quieren sacar de las escuelas…..pues GÁNENSE el derecho de seguir en ellas, no importa si creen o no estar convencidos de la ‘’naturalidad’’ de su inclusión curricular escolar, en diversos técnicos y en carreras universitarias.

    Nunca se me olvidará un profesor portugués (o hijo de portugueses) que me dio ética en un curso de dos años de publicidad donde me interesaba más que todo el comportamiento del consumidor y las interdisciplinas en ella….Este profesor, al que después de clase siempre invité a tomar un ‘’nestea’’, como excusa para seguir hablando (o mejor dicho yo interrogando) de filosofía me comentó cómo tuvo que vender como profesor especializado en ética, la necesidad de que se incluyera ética en estos cursos de publicidad y mercadeo. Es por ello que dejo estas palabras, que son más producto de escuchar al Profesor Da Silva, que de el hablador de paja (obvio yo) que en este momento tiene el teclado.

    si siguen pensando que la filosofía »funda» los demás conocimientos, en vez de venderse como una alternativa válida de otra forma de episteme y otras formas de metodología, seguirán haciéndoles la guerra como »conocimiento inútil», ¿pero cómo no va a ser así cuando colegas de educación ven que lo que »prometen», ser la base del »resto», no lo cumplen ni lo pueden cumplir?, todo lo contrario, si no se venden como un algo separado y válido por si mismo, y si no dejan de enseñar paleontología del conocimiento, por que ni siquiera es arqueología (Marx, Hegel, Aristótelesetc), en vez de las bases que les servirán para poder entender la relevancia de esos autores, ¿a quién creen que van a convertir a su causa?….hay muchas materias válidas para el día a día de un niño que tampoco se dan, como fundamentos de microeconomía o gran parte de las bases de la matemática discreta, politología, etc…asuman que tienen competencia de una buena vez, que tienen que ganarse el puesto, no decir desde el podio de la autoproclamación gloriosa, »somos la verga de Triana», ¿cómo es que nos quitarán de los colegios?…entiendan la dinámica y VENDAN SU NECESIDAD, no la proclamen como si fuera autoevidente….no caigan en la arrogancia de por ejemplo los escritores de literatura y premios nobel latinoamericanos que llegaron a decir a lo largo del siglo XX, y aún algunos lo dicen, que para entender todo, saber todo, ser integrales, hay que leer mucha literatura, desde el poema de Gilgamesh hasta Murakami….¿cual fue la consecuencia de tal arrogancia intelectual?, pues que los mandaran a la mierda, nadie por leer Lope de Vega se hace experto en economía, médico general, politólogo y experto en historia contemporánea de la primera época de oro de la literatura española. Es una arrogancia parecida al de los músicos, que creen tal como si Safo y Platón hubieran tenido un hijo, que la letra de una canción es »sociología», »política», »psicología», etc.

    Psicólogo, metodólogo de la ciencia y una que otra tontería más con título o por gusto personal por estudio propio en ciencias y matemáticas, así sea muy malo en todas….

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  2. Joaquim

    Gran artículo, me gusta. Desde los años treinta se denota una deriva, por parte de las fuerzas del capital y la derecha para que sus cachorros logren la premisa, la prueba la tenemos en que todos los gobiernos del país del color que sea, han abandonado las humanidades con el fin único de crear un pensamiento autocratico y bipolar, y así tanto la masa como el individuo puedan ser manipulados a su antojo.

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  3. carlos antonio diaz-garzon almada

    La reflexión en general es objetiva , abarcando casi todas las perspectivas .
    Pero el problema en si es tan profundo como el infierno hasta donde llegan las raíces del conflicto humano en cuanto a desarrollo emocional y espiritual .
    Siento oportuno encarar el problema en el seno familiar sensibilizando tanto al hombre como a la mujer . Empoderando a la mujer pues es la primera en educar el corazón del hombre con su natural sabiduría emocional .
    ¿ Como es que se promueven tantas cosas en mundo y se pierde de vista el más simple principio de la vida como es el seno familiar ? . Y que tendrá que ver las más encumbradas enseñanzas ni en las más mística de las universidades en el mundo en cuales no podrían inculcar esta sabiduría que es educar el corazón del hombre como solo la mujer despierta y libre puede hacerlo con su natural sabiduría emocional .
    Amén , Namasté .

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  4. El Psiquismo

    El problema siempre radica en que la educación siempre está manipulada para crear seres humanis deshumanizados y enfermos que sean útiles al sistema, pero inútiles para la evolución de la especie.

    No se busca mejirar el mundo, sino perpetuar la estructura organizativa que interesa en cada momento a las clases dirigentes.

    El ser humano debe reclamar su derecho a intentar alcanzar la perfección y la utopía, y no a desprestigiarla.
    No puede haber educación en la que no se incluyan ética y filosofía, y no es tarea solo de profesores sino de padres y profesores trabajando al unísono y en equipo.
    La urgencia de que esta humanidad evolucione hacia un ser consciente y colaborativo, nos debería impulsar a hablar de cuales son los valores más elevados del espíritu humano para educar en ellos a las generaciones venideras.

    La importancia del amor universal, de la empatía hacia todo aquello que significa la vida de este universo, de la comprensión de nuestros semejantes y de su lucha y enfermedad provocadas por la miseria de un entorno agresivo, artificial y enraizado en la miseria, son cruciales si queremos forjar seres humanos equilibrados y sanos para cambiar el futuro de este planeta.

    Que no se hable de amor, de la importancia del bien común, de la ayuda a aquellos que están necesitados, de las incongruencias de un sistema económico basado en las perversiones del dinero y de la propiedad privada acumulativa, nos muestra, sin duda alguna, que el sistema no está interesado en cambiar, sino en perpetuarse.

    Así que la educación de la filosofía no debe de ceñirse de manera aburrida y académica en mostrar la evolución histórica de los diferentes filósofos y sus teorías de la experiencia existencial, sino que debe de conducir a los alumnos a alcanzar una sabiduría, comprensión, empatía y unión del universo y sus habitantes que les vincule y les haga partícipes de la gran unidad cósmica a la que en verdad pertenecen.

    ¿Cómo vamos a crear un mundo mejor, si no hablamos entre nosotros, y con nuestros hijos y los hijos de nuestros amigos, y nuestros alumnos de la importancia de ser conscientes de que somos una parte de un todo y que la felicidad y desarrollo de cada una de las partes afecta siempre a la totalidad?
    ¿Qué mundo queremos desarrollar si nos olvidamos de amar a nuestro prójimo, o no ayudamos a nuestros semejantes y los ignoramos cuando están perdidos?

    ¿Cómo esperamos enseñar algo si no es con amor?
    ¿Existe la economía sin amor? No, nunca porque sin amor, la economía es egoísta y roba al necesitado. Solo puede haber economía real si hay amor hacia el grupo y se reparten los recursos según las necesidades de cada individuo… Y eso es un regalo… Si aplicamos el amor a la economía, la respuesta sale sola, la verdadera moneda de la economía es el regalo, y el dinero es una falsedad y un desequilibrio que urge abandonar cuanto antes.

    ¿Y existe justicia sin amor? No, nunca, la única ley de la justicia es el equilibrio y la armonía basadas en el amor. Las leyes no son necesarias, sino la sabiduría que otorga una mente sana y un corazón amoroso.
    Así mismo, en la verdadera justicia nunca puede haber un castigo, ni hay culpables, solo desequilibrios y enfermedad. La justicia debe de reparar, equilibrar y sanar yendo a la raiz del problema, entendiendo todos y cada uno de los pasos que llevan a cada una de las partes al conflicto. Por tanto, ningún juez debería ser experto en leyes, sino un ser humano sabio, amoroso, preparado y comprensivo, con vocación de ayudar a solucionar los conflictos para hacer un mundo mejor y ayudar a elevar la consciencia y sanar los errores en las partes en lucha.

    De tal manera vemos que si aplicamos el amor, que es valor más elevado de la conciencia unitaria que nos vincula, nuestra concepción de la realidad cotidiana se clarifica y se limpia de impurezas, dándonos la verdadera respuesta y conducta ética adecuada.

    Para que esto se asiente en la sociedad poco a poco, es necesario que muchos de nosotros actuemos con nuestros semejantes de igual manera una vez hayamos adquirido una consciencia más elevada y evolucionada. Y con esto mismo quiero decir, que la única revolución que vale la pena es la revolución evolutiva de una consciencia superior que se extienda entre los integrantes de un sistema. Y no hay filosofía ni consciencia más elevada que la que otorga la comprensión de la fuerza y el poder del amor como resultado de una consciencia de unidad cósmica o universal.

    Si alguno de vosotros entiende profundamente mis palabras habrá merecido la pena haberlas escrito aquí.

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