Sohail Inayatullah: el futuro es un activo del presente

En lugar de intentar predecir lo que sucederá con precisión, los estudios de futuros se centran en diseñar escenarios y en crear diferentes historias sobre el futuro. Imagen de Wokandapix en Pixabay.
En lugar de intentar predecir lo que sucederá con precisión, los estudios de futuros se centran en diseñar escenarios y en crear diferentes historias sobre el futuro. Imagen de Wokandapix en Pixabay.

«El futuro no es un espacio vacío; es como el pasado, es un aspecto activo del presente. Pensar en el futuro equivale a cambiar el hoy». Son palabras de Sohail Inayatullah, politólogo y futurista, primera cátedra UNESCO de Estudios sobre el Futuro. Uno de los activos que los estudios de futuros aportan a la creación de conocimiento es la capacidad de pensar en alternativas. Es crucial crear futuros alternativos. Lo que distingue el pensamiento de futuros de otros enfoques es su enfoque en futuros (plural) y no en futuro (singular).

Por Isabel F. Peñuelas

En lugar de intentar predecir lo que sucederá con precisión —por ejemplo, si las tasas de interés van a subir o a caer, o las posibles modificaciones en los valores de cambio de divisas—, los estudios de futuros se centran en diseñar escenarios y en crear diferentes historias sobre el futuro. Son útiles para abrirnos al futuro, crear diferentes posibilidades, hacer que el presente sea memorable, permitir la emergencia de cosas nuevas, planificar y evitar el peor de los casos posibles, desafiar a la rutina empresarial o simplemente para generar pensamiento creativo.

«Los futuros alternativos desafían la noción de que lo que sucede está determinado. Más bien, se considera algo de lo que los humanos son responsables. O, como argumentan Milojevic y otras feministas, algo que ha sido hecho por el hombre puede ser rehecho por las mujeres».
Sohail Inayatullah

Si hablamos de estudio de futuros, el Dr. Sohail Inayatullah tiene mucho que decir. Es el responsable de la cátedra UNESCO de Estudios del Futuro Universiti Sains Islam, en Kuala Lumpur (Malasia), y profesor de Ciencias Políticas en el Instituto de Estudios del Futuro de la Universidad de Tamkang, en Taiwán. Ha sido profesor en la Universidad de Sunshine Coast (Australia), en el Centro de Estudios Estratégicos y Políticos de Brunei Darussalam y en el Centro de Programas, Inteligencia y Lucha contra el Terrorismo de la Universidad Macquarie en Sydney.

Es actualmente una de las grandes voces en los Estudios de Futuros a nivel global. Formado en la Universidad de Hawaii, hizo su doctorado sobre el filósofo surasiático Shrii P. R. Sarkar, examinando su teoría de la historia y su visión del futuro y comparando su teoría en espiral de la historia con otros macrohistoriadores como Ibn Khaldun, Karl Marx, Pitirim Sorokin y Arnold Toynbee, uno de los temas sobre los que es especialista.

Para Inayatullah, ser futurista significa tomar conciencia y asegurarse de que hacemos todo lo posible para ser parte de la solución y no del problema.«Ver el futuro no como un estado final, sino como un viaje de aprendizaje. En este viaje buscamos evolucionar desde la planificación tradicional al aprendizaje de acción y a la prospectiva narrativa, contando historias que nos ayuden a dar sentido al mundo y a transformarlo», dice. Inayatullah insiste en que los futuristas deben construir puentes entre historiadores y utópicos; deben comprender múltiples campos; buscar la novedad, pero no dejarse deslumbrar por la última idea de moda sobre lo que está por llegar.

Los estudios de futuros son útiles para abrirnos al futuro, crear diferentes posibilidades, hacer que el presente sea memorable, permitir la emergencia de cosas nuevas, planificar y evitar el peor de los casos posibles, desafiar a la rutina empresarial o simplemente para generar pensamiento creativo

¿En qué medida se puede predecir el futuro? Le trasladamos la pregunta a Inayatullah, para quien la investigación es bastante clara sobre este punto. «La predicción asume un universo cerrado y que no somos cómplices en los mundos que vemos y creamos», nos responde. «Pero el acto de predicción puede cambiar lo que intentamos predecir. En consecuencia, es mucho más productivo ver el mundo como un sistema adaptativo complejo de múltiples variables que interactúan simultáneamente de formas conocidas y novedosas».

Esa es la razón, nos dice, por la que los Estudios de Futuros han ido cambiando desde el pronóstico a lo largo de una sola línea temporal al desarrollo de escenarios de futuro alternativos; han evolucionado de la predicción a la pregunta sobre cómo usar el futuro, es decir, a cómo podemos usar el futuro para cambiar el hoy. «De esta forma el futuro se convierte en un puente epistemológico que nos ayuda a repensar el tiempo para enfocarse en la actualidad en las visiones del mundo y las metáforas que subyacen en nuestra concepción del futuro, y nos ayuda a crear un camino de transformación para alcanzar nuestro futuro preferido».

En opinión de Sohail Inayatullah, debemos empezar por desafiar las visiones de futuro obsoletas, las prácticas que no funcionan pero que aún seguimos utilizando y que constituye lo que él llama el «futuro habitual». Necesitamos desafiar ese futuro rutinario, dice el experto, para anticiparnos al futuro y así mitigar riesgos y crear nuevas oportunidades. Los futuristas se centran en mejorar las alternativas. «Se concentran en la visión de dónde deseamos estar en lugar de dónde ya estamos —señala Inayatullah—. El reto es hacer que el futuro sea real, que no sea una especulación ficcional, necesitamos ligar el futuro a la estrategia y para eso utilizamos técnicas como el backcasting, que nos permiten identificar las acciones que necesitamos realizar para materializar nuestro futuro preferido y el aprendizaje adaptativo de acción para empujar el futuro desde el terreno de la fantasía, el sueño o el cuento de hadas a una realidad posible».

En su pensamiento sobre el futuro, los mitos y las metáforas subyacentes con las que contemplamos el mundo juegan un papel fundamental. ¿Por qué son tan importantes las metáforas? Nos explica que las metáforas definen quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser. «Por ejemplo, en la crisis actual de covid-19, la narrativa es definitoria. ¿Es la pandemia una guerra? Si es así, ¿quién está en la primera línea? ¿Cuál es nuestro deber? ¿Con quién estamos luchando? ¿O es una puerta de entrada a algún lugar?».

«Como sugirió al principio de esta crisis Arundhati Roy, la pandemia podría ser la puerta de entrada a un nuevo renacimiento que desafiase los dogmas tradicionales y nos condujese a un despertar interior. Pero alternativamente podemos representar nuestra respuesta como la del martillo y el baile: durante el martillo hacemos confinamientos para protegernos, y durante el baile los abrimos para garantizar que fluye la economía. La narrativa que se use definirá la estrategia resultante. Nuestro objetivo es ayudarnos a nosotros mismos y a las instituciones a tomar conciencia de qué narrativas usamos para construir la realidad y usar las que coinciden con nuestra visión de futuro preferida. A menudo no somos conscientes de las narrativas que nos atrapan, pero la forma de avanzar siempre pasa por alinear la narrativa con la estrategia».

«Ver el futuro no como un estado final, sino como un viaje de aprendizaje. En este viaje buscamos evolucionar desde la planificación tradicional al aprendizaje de acción y a la prospectiva narrativa, contando historias que nos ayuden a dar sentido al mundo y a transformarlo», dice Sohail Inayatullah

La propuesta metodológica de Inayatullah para realizar un Análisis causal de capas en las fases de profundización del futuro es utilizada actualmente en numerosos proyectos de investigación en este campo. ¿En qué consiste esa profundización en las causas? Según nos explica el propio Inayatullah, el Análisis causal en capas (o Análisis causal estratificado, Causal Layered Analysis, CLA), sugiere que hay muchos niveles de realidad.

  • La letanía, o de lo que hablamos a diario: los datos, los titulares…
  • El sistema, o quienes ordenan la realidad, las organizaciones.
  • Las cosmovisiones, o diferentes perspectivas de la realidad.
  • Y los mitos y metáforas centrales.

Se puede entender, nos dice el experto, como una forma de deconstruir la realidad, «mapear las perspectivas de las partes interesadas, articular una transformación del hoy y del mañana, alinear mundos diferentes para crear uno nuevo, y también como trabajo interno, lo que se llama el CLA de uno mismo».

Respecto a la pandemia del covid-19, por ejemplo —continúa explicando Sohail Inayatullah— si el titular es sobre las muertes, necesitamos un sistema sanitario y de vigilancia e información para reducir las infecciones y las muertes, la cosmovisión es biomédica y la metáfora es la del martillo y la danza. Sin embargo, si el titular es que la enfermedad es una invasión de fuerzas extranjeras, entonces lo que necesitamos es un sistema para encontrar quiénes son los culpables, la cosmovisión es geopolítica y la metáfora es «el enemigo afuera y el enemigo dentro».

«En esta narrativa —señala Inayatullah— no nos sorprenderá ver que los ataques a otras etnias aumentan a medida que el público se entera de que los invasores están dentro y deben ser detenidos. Si el titular es ‘un aire más limpio’ entonces el sistema es cómo la desaceleración de la economía reduce la contaminación, la visión del mundo es la salud pública y la metáfora central es ‘la salud primero’. Si el titular es ‘la enfermedad que llega’, entonces el sistema se centra en la búsqueda de vacunas y curas. La financiación es para la ciencia y la tecnología y nuevas empresas y productos farmacéuticos, la visión del mundo es ‘la ciencia global’ y la metáfora es ‘la búsqueda de la bala de plata’. Este análisis nos lleva a profundizar en las soluciones, encontrar nuevas narrativas y vincularlas con estrategias».

El Análisis causal de capas, o CLA, puede usarse también para cuestionar cuál es el problema al que cada persona se enfrenta, lo que Sohail Inayatullah llama el CLA de uno mismo. Por ejemplo, muchas personas se sienten atrapadas en su vida, tienen un yo que desea la libertad y otro al que le gusta la rutina. La visión del mundo es a menudo la tensión entre los padres dando mensajes contradictorios: encontrar un trabajo y encontrar la felicidad. La vieja metáfora podría ser «la jaula de oro»; la nueva podría ser «el creador de oro».

«En la UNESCO se ha creado una cátedra centrada en los estudios de futuros, sistemas anticipatorios y alfabetización sobre futuros. El objetivo es guiar al mundo en el uso de los futuros para crear una dirección, una trayectoria diferente para el planeta». Inayatullah

El primer escenario, 'apocalipsis zombi'. Ilustración cedida por Inayatullah.
El primer escenario, ‘apocalipsis zombi’. Ilustración cedida por Inayatullah.

La UNESCO tiene un sistema global de presidencias o cátedras que trabajan juntas. El propio Sohail Inayatullah nos explica cuál es su papel como futurista en su programa de Futures Literacy en tanto que responsable de la cátedra de Estudios de Futuros y por qué necesitamos Alfabetización de Futuros: «Gracias a los esfuerzos de Riel Miller, en UNESCO se ha creado una cátedra centrada en los estudios de futuros, sistemas anticipatorios y alfabetización sobre futuros. El objetivo es guiar al mundo en el uso de los futuros para crear una dirección, una trayectoria diferente para el planeta. El futuro a menudo se ve como algo lejano. Buscamos utilizar los Estudios de Futuros para mejorar la formulación de políticas. Por ejemplo, con el Banco Asiático de Desarrollo, hemos utilizado los Estudios de Futuros para repensar la dirección del banco y organizar talleres de prospectiva en diferentes naciones para evaluar esa dirección y alinearla con los objetivos globales de desarrollo sostenible. Muchas organizaciones tienen centros de Estudios de Futuros: la Policía Federal de Australia tiene un centro de prospectiva, la Interpol tiene también un centro. Numerosos gobiernos en Asia tienen centros nacionales que asesoran a ministros y presidentes de gobierno. Ninguna organización puede permitirse el lujo de ser complaciente, ya que la velocidad del cambio continúa acelerándose y destruye los viejos paradigmas de construcción de la realidad».

El segundo escenario, la 'gran pausa'. Ilustración cedida por Inayatullah.
El segundo escenario, la ‘gran pausa’. Ilustración cedida por Inayatullah.

En el contexto de la pandemia se está hablando mucho del mundo postcovid y en concreto de propuestas por las que Inayatullah aboga, como la renta básica universal, el cambio de papel de organizaciones como la OMS o Europol como resultado de los escenarios de futuro que ha desarrollado en distintas organizaciones. Para el futurista, el análisis de escenarios nos puede ayudar claramente en el contexto postcovid.Aunque podemos aprender muchas cosas del covid-19, defiende, una de ellas es que debemos estar preparados para el futuro. Los escenarios nos ayudan a pensar en alternativas, ya que no conocemos el futuro.

«En colaboración con la profesora Ivana Milpkevich, al principio de la pandemia identifiqué cuatro futuros posibles para prepararnos para las alternativas y encontrar soluciones robustas.

  • El primer escenario, al que llamamos el ‘apocalipsis zombi’, es un futuro basado en nuestras emociones; culpamos y usamos al otro para retener e incrementar nuestro poder.
  • El segundo escenario, la ‘gran pausa’, consiste en reducir la velocidad para acelerar. Hacemos cambios, pero solo a corto plazo, y en 2021, volvemos a tener un sistema frágil.
  • El tercero es el ‘gran despertar de la salud global’. Representa la apertura, la posibilidad. En este futuro, triunfan la innovación y la apuesta por una tierra más limpia, y la ciencia y la tecnología lideran el camino.
  • El cuarto lo hemos llamado la ‘gran desesperación’: siete años de depresión o recesión. Estamos solo al comienzo de un futuro peor que vendrá.
El tercer escenario: el 'gran despertar de la salud global'. Ilustración cedida por Inayatullah.
Tercer escenario: el ‘gran despertar de la salud global’. Ilustración cedida por Inayatullah.

¿Qué debe hacer entonces una compañía o una organización para estar mejor preparada para el futuro? El problema más importante en opinión de Inayatullah es saber si estás viviendo la narrativa creada por otra persona o creando tu propia narrativa. Los métodos de futuros nos ayudan a descubrirlo y cambiar nuestra manera de avanzar hacia el futuro para que, en vez de empujar una roca cuesta arriba, sea como deslizarse río abajo hacia nuestra visión. «Nuestros métodos están estructurados. Están destinados a ser utilizados tanto por expertos como ciudadanos. De hecho, en cada proyecto de futuros, es siempre necesario preguntarse: ¿quién no está en la sala? ¿Y cómo podemos incorporar su perspectiva para asegurarse de que participan todos los agentes de ese futuro?».

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Cuarto escenario: la ‘gran desesperación’. Ilustración cedida por Inayatullah.

Para estudiar el futuro necesitamos verlo como un viaje de aprendizaje. Desafiar al futuro acostumbrado, anticipar los problemas emergentes, crear escenarios alternativos, visualizar el mundo que deseamos, encontrar maneras de hacerlo realidad, es decir, asegurarnos de que nuestra estrategia contempla la letanía, el sistema, la visión del mundo y la metáfora de los que antes nos hablaba Inayatullah.

Y, finalmente, necesitamos convertirnos en el cambio que deseamos ver. «Me gustaría cerrar esta conversación con una advertencia relacionada con el covid-19 —nos dice el politólogo y futurista antes de terminar—, una narrativa en que sea la puerta de entada a un mundo nuevo. Un aviso tormentoso para que nos preparemos frente al mundo de lo que podríamos tener enfrente que nos ayude a hacer que la edad de las pandemias sea corta. Siguiendo la narrativa de Jacinta Ardern, la Primera Ministra de Nueva-Zelanda de ‘un equipo de seis millones de personas’, creo que ha llegado el momento de imaginar y crear un equipo planetario de ocho billones.

Fuente: https://www.filco.es/sohail-inayatullah-futuro-activo-del-presente/

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